Tariq Anwar / La fractura

Literatura

Se produjo un quiebre terrible y nadie hizo nada. Nadie pudo hacer nada. Ya es muy tarde. Un quiebre que desató a los pocos segundos de existencia humana, una devastación a gran escala. Todo se quema, la materia arde y sofoca los cuerpos. Los ríos se llenan de mierda en cada instante de flujo. Los muertos se levantan de sus fosas comunes llorando como inocentes y luego se hacen piedra. Los humanos que quedan miran atónitos, sin poder hacer nada, sienten el morbo de su propio fin. Hay algo o mucho de goce. Por eso no se hizo nada. Nada por impedir que esencia y existencia terminaran separadas. La primera fue entregada a los dioses antes de ser decapitados. La segunda a los bancos, donde nace el humano en criaderos. Por eso hay goce. Porque este humano-banca ni siquiera recuerda cómo fue el golpe que fracturó al mundo. Sólo, va deambulando por ahí, atónito, gozoso. Diciendo cosas.


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