Jara de Tomás Martín / La inoperancia tras la ventana de “Los detectives salvajes”. Una lectura de vitalismo, improductividad y resistencia

Estética, Filosofía, Literatura

El contenido político de la obra de Roberto Bolaño que escapa de su sistematización canónica en relación a la dictadura chilena se abre en la tesis de esta reseña hacia un lugar más amplio que se articula desde el vitalismo y la improductividad tanto política como estética en la obra de Los detectives salvajes. Esta articulación se da doblemente gracias al análisis de lo inoperoso de Giorgio Agamben y la potencialidad que se abre en el cortocircuito de las formas acostumbradas. Se daría, por lo tanto, la improductividad a modo de contenido, en la configuración de los personajes y el desarrollo de la acción. Y, a su vez –y de ahí, la potencia del gesto– se daría una inoperancia estética también en las formas estructurales de la novela. Este doble gesto revela una poética y política vital muy cohesionada que tiene claras consecuencias estéticas.

Emiliano Aldegani y Omar Murad / Perspectivas de lo apocalíptico. Figuras de la devastación y la degradación antropológica en el cine contemporáneo

Cine, Estética, Filosofía, Literatura, Política

En este trabajo nos proponemos analizar algunos escenarios post-apocalípticos recurrentes en los mitos contemporáneos a partir de tres desenlaces posibles: extinción, refundación y agotamiento . Estas tres formas de concebir el apocalipsis no agotan los escenarios posibles ni son siempre fácilmente discernibles, pero pueden ser de utilidad para abordar las narrativas contemporáneas y sus diferentes tipos de horizonte temporal. Nuestro objetivo es relacionar la imaginación post-apocalíptica con ciertas formas de la violencia que son tanto fundantes como desestructurantes de lo social. Para ello, nos serviremos de la teoría de la violencia de René Girard, de las figuras de la peste y el contagio que ésta supone, y de sus tópicos principales: el deseo mimético y el chivo expiatorio. Sostenemos que cada una de las figuras que habitan estos escenarios post-apocalípticos puede ser considerada como un doble o sustituto de aquello que consideramos normal o civilizado. Para desarrollar nuestra perspectiva, el análisis se centrará en las figuras del zombi, el ladrón de cuerpos y el vampiro y en lo que en cada caso puede considerarse sus relaciones con el pasado y el futuro.

Tariq Anwar / Mundos invisibles

Literatura, Sonido

Existen paisajes que no vemos. Ni platónicos ni místicos, sino simplemente invisibles. Están cargados de fuerzas extrañas que los pueblan y les dan forma. Hace unos días intentando mirar los detalles del cuerpo de un zorzal en movimiento, creí haber comprendido algo de sus extrañas presencias. Lo recuerdo así: El zorzal me miró por un momento desde el árbol en el que posaba sus delgadas patitas y ustedes entienden que cuando digo me miró es que se puso de costado para apuntarme con un solo ojo. Hacia dónde tendría dirigida la otra mitad de su visión es algo solo especulable, no podría asegurar nada. Imaginé que tal vez la existencia uno de los paisajes que no vemos estaba en el entremedio de la vista del pájaro, en lo que él no podía ver, o también en la doble mirada, que por una parte contenía la imagen de mi cuerpo y por otra la de una otra imagen que nunca podría yo siquiera imaginar. En su cerebro probablemente no habían dos imágenes, sino una panorámica que incluía la imagen de algo proyectado por mí, ahora entregado al zorzal, y una imagen ignota que hacía juego con la mía, la tocaba, la complementaba distinguiéndose, pues al fin y al cabo, el pájaro sabía separarlas. En esa doble mirada que organiza las imágenes de una manera inimaginable para mí, lo que pienso que ocurre es que se forma un paisaje invisible. Ní platónico ni místico, sino simplemente invisible.


El texto de Tariq Anwar puede ser leído en compañía de la pieza Soundplace1.

Camilla Pietrabissa / Marguerite Yourcenar, a través de la pintura

Arte, Literatura

Fuente: Antinomie.it

Con los museos cerrados, nos preguntamos por las obras del museo imaginario colectivo. ¿Cuáles son los iconos que más echamos de menos, o los que describen nuestros miedos y pesadillas? ¿Cuáles son los que realmente nos gustaría ver en estos meses de crisis existencial?

Así que vuelvo a una escritora que releí durante el verano, cuya obra está marcada por el recuerdo de los cuadros de la historia del arte europeo: Marguerite Yourcenar. Su autobiografía en tres volúmenes (Memorias del cuidado, Archivos del Norte y ¿Quoi? L’Eternité, Einaudi) se inscribe en la mejor tradición del género; también para Marguerite Yourcenar la autobiografía es una forma de búsqueda de sí misma en los demás, un intento de reflejarse en las oscuras profundidades de la historia que la precede. Desde el principio, como en otras novelas, se intuye una búsqueda minuciosa en archivos y objetos familiares, pero el esfuerzo por dar vida al pasado se apoya en gran medida en las imágenes.

Tariq Anwar / La fragilidad de la luz

Literatura

La luz llega desde todos lados. Luz que enceguece sin siquiera mirarnos. Podemos quedar sin vista de tanta luz, así dicen que le pasó a Moisés. Esa misma luz es la que se esparce ahora ya no desde un centro, sino desde cada cosa. Al final el profeta eligió la ceguera. Soberana estupidez. A nosotros en cambio, la luz nos rodea, lo hace todo blanco. Ante el dolor, hemos subido nuestros umbrales, hemos acomodado nuestra fotosensibilidad, sin saber que con ello renunciábamos a toda sensibilidad que no fuera la de unos ojos entrecerrados. Ahora, el mundo desaparece en su exceso de aparecer, y si lo disfrutamos es porque las luciérnagas ya no interpelan nuestra memoria. Esas luces frágiles, juguetonas, que solo iluminan a quien sabe mirar en la oscuridad.


Imagen principal: Elijah Gowin, Firefly Marks #6 , 2015

Tariq Anwar / Reverberación del blanco

Literatura

En el horizonte se ve el blanco. Viene directo a los ojos cansados de la gente. Ya no hay en el blanco otra cosa, una sombra, un color. Sus espectros se han ido para siempre, como suelen irse los espectros. Para siempre. El blanco es una eternidad que viene, ya no un medio del que nacerán nuestras imágenes, ni la blancura divina de algún dios perdido en la época de la ignorancia. Se vuelve claro, que el blanco reverbera, lo llena todo. Todo se ilumina para desaparecer. Y aquí estamos. Algunos sentados… otros, la mayoría a decir verdad, corren para ser abrazados y desaparecer.