Aldo Bombardiere Castro / Cuerpos ausentes: invocaciones y respuestas. Reflexiones en torno a “Murmullos de agonía” de Janet Toro

Arte, Estética, Filosofía

La bruma entre los espinos y entre los espinos las espinas adheridas a la tela. Crucificados y sin coronas, les niñes han dejado el zumbido de sus cuerpos colgado del ramaje. Una ventisca ha de llorar antes que la lluvia. Y cuando llueve, buscamos creer que las lágrimas de los niños coinciden con nuestras lágrimas; deseamos creer, deseamos convencernos, siempre erróneamente, que Palestina nos ha perdonado. Entonces el barro susurra a nuestro oído mudo de espinas: “no, no les he perdonado”. Y mientras lloramos, la tempestad de espinos guarda silencio por un segundo, y acto seguido agrega: “no les he perdonado porque no hay nada que perdonar: éste es mi cuerpo”. Les niñes de Gaza, mártires entre los mártires, son el hilo de sangre capaz de hilvanar la dignidad inapelable del genocidio contra el pueblo palestino con aquella infancia que persevera en la misma resistencia de todos los pueblos del mundo. Al no existir banderas ni colores, el blanco instalado por Janet Toro, evocado e invocado por Janet Toro, además de un suspiro sagrado y una señal de inocencia, hace visible el abrazo que reúne todos los colores. Nuestro murmullo del alma, aunque nunca termine por llegar a Gaza, también proviene de Gaza. Y, tal vez, algún día eterno, sea capaz de arrullar a les niñeces de Gaza.

Gerardo Muñoz / El gesto de Ben Morea

Arte

Ayer nos llegó la noticia de que Ben Morea (1941-2026) falleció en alguna parte de Norte América. Quizás ganados los ochenta es impropio hablar de la muerte en la breve vida del hombre, ya que desde esa altura sólo se divisan las conquistas relativas a lo que uno ha podido llegar a ser. Es una formulación del poeta Gottfried Benn sobre la vejez, y que ahora me acecha tras la desaparición física Ben Morea, pero que sin pudor alguno bien podría haber enunciado este curioso personaje itinerante que parecía sacado de otro mundo. Era de otro mundo, o quizás a la espera de otros mundos. O ambas cosas. No estoy en condiciones de escribir una necrológica informada de los caminos emprendidos de Ben, pero sí puedo dar testimonio de su presencia a través de algunos encuentros esporádicos y azarosos, nunca planeados con antelación, en los que tuvimos la suerte de cruzar alguna que otra palabra, o simplemente caminar por un trillo al aire libre del Midwest norteamericano. Desde entonces los nombres de los lugares los ha ido limando el tiempo, y está bien que sea así.

Gerardo Muñoz / Pintar el paraíso

Arte, Estética, Filosofía

El «Paraíso» (1445) de Giovanni di Paolo es un pequeño y poco conocido cuadro sobre madera que en algún momento formó parte de un retablo de la catedral de Santa Dominica de Siena. A pesar de sus proporciones diminutas, esta impactante imagen del paraíso nos sitúa ante una coreografía de encuentros con los muertos, como si el cielo no fuera una mera etapa superior en la secuencia de la salvación, sino un territorio que continúa cultivando, de forma ininterrumpida, el habla de “esta vida”. Mediante una composición sencilla y rítmica, rodeado de cítricos y vegetación y animales, Di Paolo ofrece al espectador un estado paradisíaco que no se centra en la gracia absoluta ni en un mundo bañado de una irresistible encantación; sino en algo que, en su pobreza aparente, revela la proximidad, cara a cara, con un otro, quizás un amigo, un amante, o un ángel. En ese encuentro el habla es silenciosamente redimida. Si recorremos con la vista todas las figuras del cuadro es como si se confirmara aquella bella intuición de Robert Antelme en cuanto a que “la única trascendencia es la relación entre los seres”, alma a alma. Y no otra cosa es la textura pictórica de este paraíso que trasciende la vida porque retorna al encuentro. Aquí podemos definir el paraíso terrenal como ese espacio donde se dispensa la trascendencia porque, ante todo, acoge el cometido de aquello que nos ha tocado.

Tariq Anwar / Sobre Notebook Volume 38 de Walid Raad

Arte, Estética, Filosofía, Política

Los 145 automóviles catalogados en Notebook Volume 38 (1991) del artista libanés Walid Raad no son los vehículos que explotaron, sino sus sustitutos visuales: misma marca, mismo modelo, mismo color. Los originales fueron destruidos y por eso no pueden aparecer. Lo que Raad construye es entonces un archivo de ausencias: cada página repite la misma imposibilidad de poseer el acontecimiento traumático como imagen plena. Esto significa que el aura no solo se disuelve en la obra de arte reproducida técnicamente, sino en el evento histórico mismo, que regresa únicamente como serie, como dato, como nomenclatura fría. Un Volvo 820 azul, Trípoli, 79 muertos, 150 kg de TNT. La catástrofe se vuelve catálogo.

Gerardo Muñoz / La pintura forestal y el espacio sagrado: Rubén Fuentes en el Collégiale Sainte-Croix, 2025

Arte, Estética

Esta conversación con el pintor Rubén Fuentes tiene como pretexto su muestra más reciente en la capilla Collégiale Sainte-Croix de Loudun titulada “Archivos Forestales II”. El intercambio a continuación explora algunas preocupaciones entre la pintura, lo sagrado, y la mediación con la naturaleza de cara al colapso de los lazos y entornos con todo lo viviente del mundo. Acercarnos a la obra de Fuentes – construida a lo largo del tiempo desde la opacidad y el tiempo lento, aunque siempre atenta al insondable brillo de los paisajes – es una tarea indispensable para asomarnos a lo que el propio pintor llama, en esta conversación, la potencialidad pura de la imaginación.

1. Rubén, tu más reciente muestra, que lleva de título “Archivos forestales”, se instala en relación sinuosa con la sacralización del espacio. Nos encontramos, al fin de cuentas, en la capilla Collégiale Sainte-Croix, en Loudun. Loudun nos lleva a la mística del siglo diecisiete, al cual Michel De Certeau le dedicó un maravilloso estudio. Obviamente, desde tiempos inmemoriales ha existido una relación entre el arte y lo sagrado pero incluso en un punto álgido de la modernidad, Pavel Florenski podía sostener que la dimensión de lo pictórico perduraría sólo si mantenía su diálogo con la liturgia de la percepción y del misterio. Esta muestra no es, en modo alguno, una obra religiosa en un sentido estricto (o incluso en la forma en que Marie-Alain Couturier lo refirió en un intento de modernizar la sensibilidad religiosa); más bien, tengo para mi que el diálogo de tu pintura con lo sagrado se mantiene a distancia de la fe religiosa, mas nos invita a entrar a un espacio contemplativo sobre el suelo que pisamos y el ambiente en que existimos. ¿Cómo pensante esa difícil relación entre tu trabajo pictórica y el espacio sagrado para esta muestra?

Gerardo Muñoz / Ha pasado un ángel

Arte, Filosofía

En español existe una expresión maravillosa, ya un poco pasada de moda en nuestros tiempos, para expresar la naturaleza de un silencio repentino: «ha pasado un ángel». La frase se usa comúnmente cuando un silencio se impone en medio de una conversación, lo que provoca incomodidad y vergüenza entre los interlocutores. Es casi como si el ángel invisible le recordara a los humanos que la comunicación se basa tanto en las palabras como en el silencio; y que la sombra del silencio, tarde o temprano, es capaz de interrumpir la práctica comunicativa. Según historiadores y lexicógrafos hispanos, el origen de esta expresión en castellano sigue siendo un enigma, ya que, aunque se usó en la modernidad temprana, no tiene una versión latinizada, y sus orígenes se remontan a la antigüedad griega. De hecho, Plutarco señala en su De garrulitate que siempre que en una conversación se produce silencio se dice que ha entrado Hermes [1]. El ángel, por lo tanto, representa la no presencia del lenguaje en el lenguaje, al igual que el ícono es la sublimación de la presencia en toda representación pictórica.