Sergio Villalobos-Ruminott / Sobre mímesis disruptiva

Filosofía, Política

La mímesis disruptiva implica una comprensión no restringida de la mímesis—entendida tradicionalmente como mera copia pasiva o reproducción subordinada al original— al transformarla en un espacio de intervención crítica, desestabilización y reconfiguración no identitaria. Este giro, anticipado por Walter Benjamin mediante su apelación a una facultad mimética ligada a las correspondencias mágicas y la experiencia profana, es también elaborado conceptualmente por Philippe Lacoue-Labarthe, quien desmonta la ontología de la presencia al definir la mímesis como una inestabilidad que es, a su vez, constitutiva del sujeto. En los ámbitos político y cultural, esta fuerza disruptiva se operacionaliza a través de la concepción de la performance de Judith Butler, donde la repetición paródica del género subvierte y expone el carácter construido de las normas hegemónicas; de la mimesis colonial (colonial mimicry) de Homi Bhabha, que describe la imitación de los colonizados como un simulacro defectuoso y amenazante (un “casi lo mismo, pero no del todo”) que fisura la autoridad colonial; y del entramado de mímesis y alteridad en Michael Taussig, donde el acto mimético es una facultad encarnada que permite asimilar lo ajeno, fusionando la copia con el poder del otro para subvertir las divisiones cartesianas occidentales. La mímesis disruptiva puede ser pensada también en relación con la noción de repetición de Gilles Deleuze, donde el acto mimético deja de ser una copia subordinada a un supuesto “original” para convertirse en la producción de una diferencia. En esta dinámica, la repetición no reproduce lo mismo, sino que desposee al original de su autoridad y libera la potencia del simulacro (las potencias de lo falso), generando devenires múltiples que subvierten las jerarquías de la representación clásica a través de un juego constante de variaciones e intensidades.

Gerardo Muñoz / El gesto de Ben Morea

Arte

Ayer nos llegó la noticia de que Ben Morea (1941-2026) falleció en alguna parte de Norte América. Quizás ganados los ochenta es impropio hablar de la muerte en la breve vida del hombre, ya que desde esa altura sólo se divisan las conquistas relativas a lo que uno ha podido llegar a ser. Es una formulación del poeta Gottfried Benn sobre la vejez, y que ahora me acecha tras la desaparición física Ben Morea, pero que sin pudor alguno bien podría haber enunciado este curioso personaje itinerante que parecía sacado de otro mundo. Era de otro mundo, o quizás a la espera de otros mundos. O ambas cosas. No estoy en condiciones de escribir una necrológica informada de los caminos emprendidos de Ben, pero sí puedo dar testimonio de su presencia a través de algunos encuentros esporádicos y azarosos, nunca planeados con antelación, en los que tuvimos la suerte de cruzar alguna que otra palabra, o simplemente caminar por un trillo al aire libre del Midwest norteamericano. Desde entonces los nombres de los lugares los ha ido limando el tiempo, y está bien que sea así.

Sergio Villalobos-Ruminott / Foucault: Arqueología y anarquía

Filosofía, Política

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Llamaré archivo no a la totalidad de los textos que una civilización ha conservado, ni al conjunto de las huellas que han podido salvarse de su desastre, sino al juego de las reglas que determinan en una cultura la aparición y desaparición de los enunciados, su persistencia y su borradura, su existencia paradójica de acontecimientos y cosas. Analizar los hechos de discurso en el elemento general del archivo es considerarlos no como documentos (de una significación oculta o de una regla de construcción), sino como monumentos, es —al margen de cualquier metáfora geológica, sin ninguna atribución de origen, sin el menor gesto hacia el comienzo de una arjé- hacer lo que podríamos llamar, según los derechos lúdicos de la etimología, algo parecido a una arqueología. Michel Foucault, Sobre la arqueología de las ciencias. Respuesta al Círculo de Epistemología (1968).

Sea cual sea la variante de la arqueología-genealogía de Foucault que se examine el yo práctico no sale bien parado. En cuanto “hombre” en la episteme moderna es recibido con una “risa filosófica” y comparado con una “figura dibujada en la arena en el límite del mar” que pronto será borrada. Como originario hacedor de eventos acaba siendo destronado por el descubrimiento de dispositivos epistémicos y de poder en la historia que sufren incesantes mutaciones. “Preservar, contra todos los descentramientos, la soberanía del sujeto” fue una obsesión típica del siglo XIX. No puede haber una historia significativa —es decir, lineal— sin el sujeto como su agente duradero y como su otorgador sintético de sentido. “La historia continua es el correlato indispensable de la función fundante del sujeto”. Nada sorprendente que corran algunas lágrimas cuando se descubren umbrales y rupturas en la formación de nuestro pasado: “Lo que de ese modo es lamentado con tanta vehemencia no es la desaparición de la historia sino el borramiento de aquella forma de historia que estaba, secreta y enteramente, referida a la actividad sintética del sujeto”. Reiner Schürmann, Sobre constituirse a sí mismo como sujeto anárquico (1986).

1. – De la ocasión

En la invitación al encuentro Tracking Infrapolitics, Alberto Moreiras definía así la ocasión:

La pretensión es ambiciosa, tal vez desorbitada, pero no nos apena: la infrapolítica es una posición nueva en la historia del pensamiento, y nos ha tocado en suerte desarrollarla. Es nueva no porque la infrapolítica sea nueva: la infrapolítica es la actividad humana más antigua, más antigua que la política, más antigua que la religión, y es posiblemente la actividad -la forma de actividad- que define lo humano como tal. Pero su tematización es nueva. Y su novedad sólo es relevante porque, en tanto que nueva, toca lo que ha quedado sin pensar, sin tematizar: lo que ha sido impensado históricamente y lo que nunca ha alcanzado una articulación adecuada en los lenguajes conocidos.

Nos interesa mantener este texto, que funciona al modo de una declaración, como subtexto que justifica y prefigura la intención con la que me propongo, en lo que sigue, elaborar un comentario sobre la relación entre arqueología y anarquía en el pensamiento de Michel Foucault. Parto por advertir entonces que no pretendo producir una nueva síntesis relativa a su trabajo, cuestión que se ha hecho con relativa eficacia en los últimos años, gracias a la sistemática publicación de sus Cours au Collège du France (1970-1984). Tampoco intento elaborar una contra-lectura sistemática de un obra que todavía no termina de definir sus contornos ante nosotros, aunque, como tal, no deje de interpelarnos constantemente.

Sergio Villalobos-Ruminott / Acerca de la posibilidad de una democracia salvaje

Filosofía, Política

Más allá de la falsa oposición entre republicanismo y populismo, este ensayo problematiza el populismo neoliberal y el nuevo populismo de izquierda, para mostrar la copertenencia entre republicanismo y movilización social, sin la cual el republicanismo tiende a convertir la democracia en un régimen auto inmunitario. Especial atención a la situación latinoamericana contemporánea.

Gabriela Méndez Cota / Feminismo, infrapolítica, extinción

Filosofía, Política

Este ensayo tiene como objetivo pensar la relación entre feminismo e infrapolítica situándola en la interrogación, desde escalas impensadas, de variantes específicas del feminismo contemporáneo en Latinoamérica. Para tal fin, se ponen en perspectiva histórico-filosófica algunas de las premisas e implicaciones de la “descolonización” feminista y se comparan con los planteamientos de la “extinción feminista” elaborados por la filósofa australiana Claire Colebrook. ¿Puede ser la ética feminista de la extinción, en su nota disonante respecto a la generalizada identificación de lo femenino con el mundo de la vida, sugerir preguntas y caminos para una práctica infrafeminista en Latinoamérica? La propuesta de este breve ensayo es que, en efecto, las meditaciones de Colebrook sugieren que no habrá una verdadera “descolonización” del feminismo sin una afirmación “infrafeminista” de la extinción de la vida tal y como se ha imaginado en la historia de la metafísica a través de la simbolización de la diferencia sexual.

Sergio Villalobos-Ruminott / Crítica de la acumulación y realización de la metafísica como devastación planetaria

Filosofía

El título que nos convoca a este coloquio es “Me extingo, luego existo”. Me gustaría comenzar saludando la pertinencia de este título, en la medida en que, como tal, es una paráfrasis del famoso dictum cartesiano “pienso, luego existo”, transformado ahora según un cierto grado de urgencia y gravedad. Creo que en esta modificación se advierte una intensificación de lo que podríamos llamar la racionalidad occidental o, simplemente, la racionalidad moderna. Quisiera entonces partir apuntando al problema de fondo que nos reúne, a saber, la relación o vínculo constitutivo entre existencia y destrucción en el contexto u horizonte de dicha racionalidad. Es decir, entre la existencia como vida individual y vida social, y la destrucción como efecto, voluntario e involuntario, de la existencia social del hombre. Quisiera entonces acotar la idea de existencia a la existencia humana, en la medida en que voy a sostener, entre otras cosas, que la existencia humana es aquella que tiene como imperativo, en el horizonte del productivismo moderno, la colonización y la apropiación de su entorno de manera productiva/destructiva. Quisiera enfatizar esto como hipótesis central: la antropología productivista propia de la racionalidad capitalista moderna está inexorablemente vinculada a la destrucción.