Rodrigo Karmy Bolton / Lo impensado como potencia y desactivación de las maquinas del poder

Filosofía
  1. ¿Cuáles son lo puntos cruciales formulados por Agamben en su crítica al presente?

Giorgio Agamben es un pensador de lo impensado. Esta sería la fórmula de lectura que propongo. Así, en la tradición filosófica estructurada bajo la noción aristotélica del acto descansa, intacta, una ontología de la potencia; en las múltiples máquinas del poder y sus efectos gloriosos, habita el trono vacío; en la extrema violencia del estado de excepción, la posibilidad de su propia revocación; en toda operosidad una inoperosidad que le excede y que, en cierto modo, ha quedado capturada. Como ves, Agamben es un pensador de la inmanencia pues no hay que buscar en otro lugar lo que la misma tradición ha legado sin necesariamente saberlo. Podríamos decir que la tradición siempre deja entrever una herencia que le excede, su impensado resto que está siempre por venir. No se trata de un “ya sido” que eventualmente haya sido superado (aufheben), sino de un “nunca sido” que asume la dimensión radical de una potencia. En este sentido, lo impensado no es una negatividad, sino la forma más extrema de positividad en la que se juega una singular noción de potencia que habita en las sombras en los “bajos fondos” de la tradición.

Roberto Esposito / Porqué la filosofía no logra explicar el terrorismo

Filosofía, Política

Parece que entre la filosofía y el terror hay una cierta falta de comunicación. Excepto en casos raros –como algunas páginas famosas de Hegel sobre la Revolución Francesa- la filosofía siempre ha mostrado una especie de reticencia a enfrentar el terror, y por lo tanto también con el terrorismo. Después del 11 de septiembre, quizás los dos más grandes filósofos de nuestro tiempo, Habermas y Derrida trataron de discutir el significado del impactante acontecimiento. Pero los resultados están por debajo de las expectativas. Sin embargo, nunca antes tiene una mirada filosófica contra el terrorismo ha sido tan necesaria. ¿Cómo lidiar con algo que ni siquiera se puede entender? Sin una comprensión profunda de esta horrible máquina de matar, no es fácil luchar con firmeza y eficacia.

Giorgio Agamben / Estudiantes

Filosofía

Han pasado cien años desde que Benjamin, en un ensayo memorable, denunció la miseria espiritual de la vida de los estudiantes berlineses y exactamente medio siglo desde que un panfleto anónimo publicado en la Universidad de Estrasburgo enunciaba su tema en el título Sobre la miseria en el ambiente estudiantil, considerada en sus aspectos económicos, políticos, psicológicos, sexuales, y sobre todo intelectuales. Desde entonces, no sólo el diagnóstico sin piedad no ha perdido su relevancia, sino que podemos decir, sin temor a exagerar, que la pobreza –económica y espiritual- de la condición de estudiante se ha acrecentado en una medida incontrolable. Y esta degradación es, para un observador perspicaz, aún más evidente, en tanto se trata de ocultarla mediante la elaboración de un vocabulario ad hoc, que se encuentra entre el de la empresa y el de la jerga de nomenclatura de laboratorio científico.

Rodrigo Karmy Bolton / La Izquierda Aristotélica. Ernst Bloch lector de Avicena

Filosofía

En 1952 el filósofo Ernst Bloch publicaba un extraño libro titulado Avicenna und die aristoteliche Linke. En él, Bloch articula una suerte de arqueología en la que el nombre de Avicena y el de Averroes configuran una línea de interpretación en torno a Aristóteles que no desemboca en Tomás de Aquino sino en Giordano Bruno y la “(…) floreciente materia total”. A esa línea Bloch la llama, no sin polémica, “izquierda aristotélica (die aristoteliche Linke)”. Es clave, sin embargo, que para Bloch, Avicena constituirá la vía regia para dicha izquierda en diversos planos: metafísico, al hacerse cargo de un hilemorfismo de la inmanencia; gnoseológico al situar la noción de un intelecto común que será desarrollada más radicalmente por Averroes y religiosa en donde el pensador vinculará la razón filosófica expuesta por Avicena a la fe propiciada por la mística que, no obstante, desarrollará el filósofo árabe. Junto a los dos puntos anteriores, este último resulta clave para Bloch en orden a pensar un materialismo no “burgués” que, proyectándose mucho más allá de su mecanicismo –incluso de aquél convertido en filosofía oficial en el “Este” soviético– sea capaz de constituir un “auténtico materialismo histórico-dialéctico”: “(…) bien entendido que no se trata del todavía en uso actualmente en el Este, del nuevamente estacionado y aún acuartelado, del carente de tensión, trivializado y amaestrado sin libertad ni generosidad (…)” (p. 64) que consistirá en caracterizar a la materia como “sustrato” de todas las posibilidades en donde la integración entre ciencia y profecía, razón y fe resulta crucial.

Alejandro Fielbaum S. / Para una historia de lo imposible. La historia de las ideas filosóficas en Walter Benjamin

Filosofía, Literatura
El trabajo aborda el lugar de la historia de las ideas filosóficas en la concepción de Walter Benjamin de la historia de la cultura. Desde sus tempranas reflexiones sobre la inagotable trascendencia de la idea, Benjamin piensa en las formas en que distintos fenómenos históricos la inscriben siempre parcialmente. Tras la diferenciación moderna entre filosofía y literatura, el abordaje por el contenido de verdad de esta última es más interesante para Benjamin. Mientras la filosofía burguesa moderna se refugia en una limitada interioridad, en la literatura moderna Benjamin lee las tensiones de la modernidad, a partir de una consideración de la especificidad del texto literario cuyo contenido de verdad el filósofo podría desear desde cierta pregunta filosófica que no impone, a la literatura, sus esquemas conceptuales.

Santiago Koval / Convergencias tecnológicas en la era de la integración hombre-máquina

Filosofía
El desarrollo tecnológico de los últimos 40 años ha motivado proyecciones imaginarias, antes técnicamente imposibles, acerca de un cambio en la condición ontológica de la humanidad. Los límites que separaron desde siempre al hombre de sus productos técnicos se vuelven difusos en una sociedad atravesada por el uso cotidiano de lasTecnologías de la Información y la Comunicación. El imaginario tecnocientífico insiste en la idea de que los seres artificiales de nuestro tiempo se ubican en un punto de existencia cualitativamente nuevo y tecnológicamente singular, marcado por el surgimiento de criaturas híbridas, a mitad de camino entre biología natural y tecnología cultural. Sus resultados, figuras mitológicas entre lo vivo y lo inerte, resuenan constantemente a lo largo del entramado social contemporáneo: el ciborg, el poshumano, el robot y el androide. Ciertas o no, las parábolas de nuestra era dejan su impronta sobre el espíritu de época, un período mítico poblado de miedos y fantasías acerca de un futuro manifiestamente no humano.