En una entrevista reciente para el Instituto Humanitas Unisonos (Junges 2026), Rodrigo Karmy recoge varias de sus tesis, desarrolladas en textos previos, sobre la contemporaneidad y relevancia de Averroes. La entrevista está llena de ideas sugestivas. La principal, quizás, radica en pensar a Averroes como fuente de una tradición filosófica alternativa respecto a la corriente dominante en la modernidad: aquella centrada en la ‘metafísica del sujeto’. Concebir la libertad como soberanía, sea ejercida por un individuo o por un Estado, es su consecuencia ético-política más determinante. Como antídoto contra la metafísica del sujeto, y punto de partida de una tradición, con bases aristotélicas, que pasa por Spinoza y Marx, aparece el pensador cordobés. El escándalo del averroísmo, la idea de un intelecto impersonal, combatido, por razones éticas y política por Tomás de Aquino, es reivindicado por Karmy como punto de acceso a una ‘modernidad alternativa’. A lo largo de la entrevista, se desarrollan las consecuencias de esta decisión filosófica considerando el pensamiento neoliberal, la noción de ‘persona’, la cuestión del comunismo y la Inteligencia Artificial. Aquí la historia de la filosofía, como sucede en sus más potentes ejercicios, es un insumo para repensar el presente.
Política
Aldo Bombardiere Castro / Divagaciones para una política de los amantes
Estética, Filosofía, PolíticaLos ojos se desviaron de las pantallas. Un imperceptible desliz desajustó el algoritmo. Las líneas de fuga cayeron más abajo que las líneas del vagón; y sobrevivieron. Esta kuffiyeh se trenzó en tu aliento, como los pueblos se entrelazan con el mundo por el cual viven y mueren. Nada fue casual. O todo lo fue. Un encuentro en el metro, la suerte echada en la micro, un el rencor informe de un perfume antifascista, los libros de guerra desplegando su guerrilla. Durante semanas, todo ocurrió en la calle. Días pasados pero eternos, donde los inclementes tiempos del capital abolió la subjetividad del capital: las dominaciones modularon a formas impensables. Brotaron guerras civiles entre cuerpos en proceso de incivilización. La utilidad extravío sus funciones. El clamor de las barricadas condensó los espejos y, desnudos, retorcimos nuestros dedos sobre cristales nunca vistos. Un diluvio de revueltas sacudió la capa del globo; mientras, en vano -siempre en vano-, los planisferios se empeñaban en traspasarnos su vergüenza. Las arrugas fueron industrias de inéditas adolescencias. Nuestros hombros hoy portan cicatrices que, invencibles, revivirán otros amantes: aunque no lo quisimos, hemos renunciado a ser celópatas policías hundidos en cólera. El dinero ya no precisó de valor de cambio, pues el cambio por din asumió el heraclíteo sitial de su tiranía. Dicho en una palabra -en una palabra que, como el espelma de vela, no deja de humear en nuestra boca- por algunas semanas habitamos la revolución que harán otros pueblos. Demos las gracias a ellos. Porque durante un segundo cada día encarnamos el alba de la revolución en infinito porvenir.
Mauro Salazar J. / No future. Cuerpos expuestos y finitudes compartidas
Filosofía, PolíticaEl futuro nunca fue un lugar al que se llega, sino una promesa que sostiene el presente para que no colapse sobre sí mismo. Cuando esa promesa se retira, no desaparece el tiempo: desaparece la razón para atravesarlo. Cabe recordar que Margaret Thatcher llegó al poder en 1979 abriendo una zona de despojos. El reloj se detuvo. Y una consigna callejera resumió lo que los discursos oficiales tardarían décadas en admitir: «no future». No era un lamento adolescente, aunque naciera en bocas frescas. Era un diagnóstico que ponía en tensión los movimientos de vida. Lo que aquella frase anunciaba no era la ausencia de mañana en sentido literal, sino la clausura de la capacidad de imaginar un orden distinto al que ya gobernaba las calles, los salarios y los cuerpos. Desde entonces, cada generación ha repetido esa sentencia con matices propios, pero el núcleo permanece intacto: vivir sin la posibilidad de proyectar una forma de existencia que no sea la administración indefinida del presente. Imaginemos esa condición como una habitación sin ventanas donde el reloj sigue andando pero el calendario se ha detenido.
Julio Cortés Morales / Dos conferencias de Adorno sobre el fascismo
Filosofía, PolíticaEl complejo escenario actual, con el avance de un paquete de iniciativas fascistoides en la agenda gubernamental y parlamentaria (reforma constitucional en seguridad pública, Ley Naín-Retamal 2.0, Ley antibarricadas 2.0, Nueva modificación al tipo penal de apremios ilegítimos, entre otras), me motiva a dar a conocer en esta versión online dos capítulos del libro “La religión de la muerte” (2023), que a mi juicio contiene insumos teóricos para entender esta arremetida del neofascismo democrático instaurando una verdadera dictadura policial/militar con conducción civil.
Fascismo contra la democracia y fascismo en la democracia (1959)
En una conocida conferencia de Theodor Adorno en 1959, ante un Consejo coordinador de trabajos entre cristianos y judíos, traducida en la versión que tengo como “¿Qué significa renovar el pasado?”, el “teórico crítico” de Frankfurt en su característico y sombrío estilo constata que “el nacionalsocialismo subsiste, y hasta hoy no sabemos si sólo como un espectro de la monstruosidad pasada, que no ha conseguido desaparecer de por sí, o que no ha muerto aún; o si permanece en los hombres como una disposición a lo indecible, y en las relaciones que provoca”.
Mauricio Amar / Sobre el cinismo moderno
Filosofía, PolíticaEn uno de sus escritos tempranos llamado Crítica de la razón cínica, Peter Sloterdijk interpela a un tipo de subjetivación producido por el proceso de la Ilustración, especialmente en su fase decadente. Indica que en la modernidad prevalece una figura fundamental que vendría a ocupar el lugar de una «falsa consciencia», al lado de las más conocidas mentira, error e ideología. El problema, indica Sloterdijk, es que esta forma de subjetivación –que difiere profundamente del cinismo antiguo, al que el autor prefiere denominar quinismo– es una suerte de extraña falsa consciencia consciente. El cínico es aquel que no se engaña, no pretende que la vida es perfecta (como bien podría cegar una ideología). Es más, puede ser enormemente agudo en desmenuzar el funcionamiento del poder y sus miserias y, sin embargo, seguirá funcionando sin alzar en ningún momento la voz por alguna injusticia.
Asmaa Abu Mezied / Bienestar animal y jerarquías del sufrimiento en Gaza
PolíticaIntroducción
El 14 de noviembre de 2025, los medios alemanes describieron a cuatro burros transportados desde Gaza por la organización israelí Starting Over Sanctuary como habiendo sido «rescatados», antes de ser reubicados en un zoológico en Oppenheim. A los animales se les dieron nombres alemanes y se describió que habían «dejado atrás el hambre y la miseria, las palizas y las privaciones». Lo que faltaba en la cobertura era cualquier mención a los niños en Gaza a quienes se les negó la evacuación o al genocidio israelí y a los continuos ataques contra los palestinos tras el «alto el fuego» de octubre de 2025. Esta disyuntiva —entre la visibilidad y la movilidad otorgadas al sufrimiento animal y el persistente borrado de la vida humana palestina— yace en el corazón de un «teatro del cuidado».
