Mathías Martínez González / La constituyente en tiempo y modo oportuno. Un comentario al libro de Jaime Bassa

Política


Sobre La Constituyente de Jaime Bassa. Voces Opuestas Ediciones, Valparaíso, 2026.

TIEMPO

“La Constituyente” aparece en tiempo oportuno. Un tiempo caracterizado por el repliegue de los imaginarios democráticos, en el que los discursos de “regeneración de la nación” o de “reconstrucción” van produciendo nuevos mitos y sensibilidades reaccionarias. “La Constituyente” asoma como una intervención crítica frente a una gramática de la catástrofe, hábilmente utilizada por nuestro actual presidente y por las nuevas derechas contemporáneas. Este es claramente un tiempo de restauración oligárquica, donde aparecen nuevamente en el escenario los nombres de Jaime Guzmán, Sergio De Castro, Diego Portales, fantasmas que buscan clausurar las sensibilidades igualitarias. Es precisamente contra esa constelación política discursiva que “La constituyente” interviene en tiempo oportuno. Frente a todo ese fracaso “La constituyente” nos recuerda otra alternativa. Por eso pienso que tal vez, no había mejor momento para volver a poner en circulación estas ideas.

Miguel Ángel Hermosilla / Acerca de la deconstrucción de las mitologías fascistas de Sergio Villalobos Ruminott. Un comentario de texto

Filosofía, Política

Deconstruir las mitologías fascistas implica cuestionar la tradición logocéntrica y su entrelazamiento entre política, metafísica y tecnología. Sergio Villalobos Ruminott.

Si ajustamos una aproximación critica de la mentada cuestión fascista, tendríamos que pensar en hacerla coincidir con la idea de que la interrogación al orden del capital, tendría que ver con un cuestionamiento radical a la racionalidad moderna, que siempre involucra ya un principio de razón; una apelación normativa que pulsa siempre en toda filosofía de la historia, como filosofía de la historia del capital, en tanto que semblante destinal del desarrollo histórico. Quien quiera pensar el fascismo, no puede no pensar el régimen moderno de lo político, como instanciación arcóntica de los patrones de acumulación capitalista y su articulación colonial planetaria, que tiende a simplificar el ethos mismo del habitar el mundo y la pluralidad de lo viviente en simples poblaciones administradas; a una serie de datos y cuerpos gestionados, expuestos a la precariedad y la violencia equivalencial de la mercancía.

Dionisio Espejo / I. El recinto de la violencia. La Isla, el castillo, o como el sueño se ha convertido en pesadilla

Filosofía, Política

Este texto explora la persistencia de un arquetipo espacial en las representaciones modernas de la violencia: se trata del recinto cerrado —castillo, isla, mansión, jardín— como condición material para la suspensión de la ley y la transformación del cuerpo en objeto de poder. A través de un recorrido que va desde Sade hasta Pasolini, pasando por Schreker y Kubrick, y que culmina en el caso Epstein, se sostiene que la violencia absoluta no comienza con la maldad de un individuo, sino con la construcción de un espacio de excepción donde el miedo se convierte en deseo y el deseo en ley. La ópera moderna —especialmente Los estigmatizados de Schreker y Bomarzo de Ginastera— revela cómo el arte puede convertirse en coartada de la barbarie, pero también en herramienta de resistencia, al mostrar el mecanismo del poder y volverlo visible. La tesis central es que el recinto no es una metáfora, sino una condición material del poder soberano: un lugar donde la ley se suspende, los cuerpos se cosifican y la violencia se organiza como espectáculo, desde el castillo de Silling hasta la isla de Epstein y la finca de Mar-a-Lago.

Asmaa Abu Mezied / Bienestar animal y jerarquías del sufrimiento en Gaza

Política

Introducción

El 14 de noviembre de 2025, los medios alemanes describieron a cuatro burros transportados desde Gaza por la organización israelí Starting Over Sanctuary como habiendo sido «rescatados», antes de ser reubicados en un zoológico en Oppenheim. A los animales se les dieron nombres alemanes y se describió que habían «dejado atrás el hambre y la miseria, las palizas y las privaciones». Lo que faltaba en la cobertura era cualquier mención a los niños en Gaza a quienes se les negó la evacuación o al genocidio israelí y a los continuos ataques contra los palestinos tras el «alto el fuego» de octubre de 2025. Esta disyuntiva —entre la visibilidad y la movilidad otorgadas al sufrimiento animal y el persistente borrado de la vida humana palestina— yace en el corazón de un «teatro del cuidado».

Carlos del Valle Rojas / Enemización. Notas sobre emergencia y gubernamentalidad

Filosofía, Política

Podemos partir de una premisa: la investigación en contextos mediales se ha vuelto difícil de eludir, porque el poder ya no se ejerce por la fuerza ni por el control de los recursos materiales, sino por la capacidad de producir sentido en redes neuronales a través de plataformas donde la experiencia es alogarítmica. Sobre este suelo se levanta la «enemización»: la operación por la cual los medios y buena parte de la (hiper) industria cultural se especializan en la producción de enemigos, dentro de un conflicto permanente por el estatuto de lo real. No es un exceso ocasional del discurso, sino una tecnología de poder que gobierna administrando la emergencia; instala un estado de amenaza sin tregua del que toda excepción parece surgir por necesidad. Su fuerza no proviene de mentir, sino de seleccionar qué se ve, qué se teme y a quién se responsabiliza, hasta que esa emergencia perpetua parece el orden natural de las cosas.

Rodrigo Karmy Bolton / La inteligencia artificial como gramática. Una lectura desde Averroes

Filosofía, Política

1.- Voz

En La voz humana Giorgio Agamben traza una precisa arqueología acerca del modo en que la deriva occidental de la filosofía comprende la relación entre phoné y lógos, entre voz y lenguaje. A partir de las consideraciones de Émile Benveniste, Agamben vuelve sobre el problema que había trabajado en su Seminario de 1979 El lenguaje y la muerte. Un seminario sobre el lugar de la negatividad intentando, nuevamente, dilucidar el lugar de la voz. Es importante notar que, tanto en su seminario de 1979 como en su trabajo de 2023, Agamben insiste sobre el problema del “lugar” poblado por la voz (la chorá, indicada por Platón en Timeo, 52 d), un sitio o sede (50 c) donde se ubicaría la voz en su expresividad pero que la tradición occidental, habría obturado en su forma negativa, concibiéndola como grámma, la letra. Por eso, la cuestión se resuelve en una interrogación acerca de la expresión aristotélica de “lo que está en la voz” (tá en té (i) phoné), el problema del “lugar” que ha sido obliterado por la primacía de la “letra” que, como representación primera, reduce a la voz a ser un fundamento negativo sobre el cual, sin embargo, descansa todo el proceso de significación lingüística y la metafísica occidental. Por esta razón, para Agamben la filosofía ha fracasado en su apuesta por liberar a los seres humanos porque jamás habría logrado “pensar la voz absolutamente” -como dirá en su seminario de 1979. El fracaso de la metafísica -en rigor, su triunfo como fracaso- muestra cómo la tradición occidental de pensamiento habría clausurado el “afuera” gracias al dispositivo del grámma que mantiene el ”lugar” de la voz en su forma puramente negativa y que, al modo de un katechón, impide la afirmación de la chorá como “tener-lugar” de la voz. No se trata de la materia como “sustrato”, al modo en que lo concibió Aristóteles, dirá Agamben, sino como un “estar-en, el materializarse y el tener lugar” (p. 68). Tal como en Timeo -dirá Agamben- la chorá se abre como un lugar en el que la oposición phoné y lógos experimenta una “indeterminación” radical en donde los opuestos se fluidifican. El materialismo leído por Agamben vía Platón es aquí fundamental: la materia no es “sustrato” supeditado a la forma, ni la “voz” es una negatividad supeditada a la “letra”. Si la apuesta se orienta a “pensar la voz absolutamente” es porque la chorá desactiva la oposición phoné-lógos de la máquina antropológica, ofreciendo así, nada más que el “tener-lugar” o si se quiere, la decibilidad de toda lengua, su potencia. Si la filosofía occidental clausuró la chorá en la forma negativa de la voz fue justamente porque la supeditó al grámma y, en este sentido, habría hecho de la gramática: “(…) la reflexión sobre las letras en cuanto componentes mínimos de la voz, es la disciplina fundamental de Occidente y por ello se enseña a los niños, es decir, a aquellos que deben acceder a la lengua y en realidad pueden hacerlo sólo si primero aprenden a leer, esto es, a reconocer las letras que han sido inscritas en la voz.” (p. 86). La filosofía occidental sería una gramática y, en este sentido, una sutura de la posibilidad de revocar la máquina antropológica sostenida en base a la exclusión e inclusión de la phoné y lógos, del animal y el humano. Pensar la voz absolutamente significaría habitar la chorá, poblar la potencia y perder la gramática, desarticular su régimen de la fuerza cuya sombra biopolítica nos persigue hasta el presente.