Giorgio Agamben / Conservador neolítico

Filosofía

Paul Goodman, uno de los pensadores anarquistas más radicales del siglo XX, llegó a definirse una vez como un «conservador neolítico». E Ivan Illich, que creía mantener un pie en la tradición católica y el otro en el barro de su época, decía que su ortodoxia era tan antigua y completa que resultaba revolucionaria. Esto significa que para comprender y eventualmente deshacer el tiempo histórico en que vivimos es necesario mantener un pie en la prehistoria. Esta situación en el umbral o en el límite entre dos épocas inconmensurables es exactamente lo que nuestro tiempo demuestra ser incapaz de habitar. No solo piensa en una sola dimensión, sino que ha perdido toda relación con su propio pasado, sin el cual todo acceso al presente resulta imposible. Por eso solo puede mirar hacia un futuro, que en realidad no es sino la consecuencia de un pasado del que está totalmente a oscuras y que lo mueve con sus hilos como a una marioneta. Solo quien se mantiene en pie sobre dos piernas entre el pasado y el presente puede hacer frente a ambos sin quedar determinado por ellos de manera inconsciente. Solo un conservador neolítico puede ser suficientemente revolucionario para abrir un nuevo espacio al pensamiento y a la acción.

Aldo Bombardiere Castro / Tercera divagación acerca del Mundial 2026: La argentinidad como síntoma decolonial

Filosofía, Política

Dos escenas: Messi y Maradona

Escena 1. Miami, Mundial de fútbol 2026. Argentina enfrenta a Cabo Verde por la ronda de dieciseisavos de final. Minuto 72, el marcador emparejado 1 a 1. tiro libre al borde izquierdo del área grande a favor de la albiceleste. El veterano y, hasta antes del Mundial, desconocido arquero Vozinha ordena la barrera apoyado sobre uno de sus palos. Aún no se escucha pitazo del juez, pero Messi, justamente mientras Vozinha continúa ordenando la barrera, remata hacia el lado contrario del portero. Vozinha, nacido hace cuarenta años en alguna de esas islas de roca verdosa y de peces melancólicos, de esas islas otrora esclavizadas por el poder colonial portugués, milita en la segunda categoría del país luso. Pero nada de eso importa. Porque Vozinha, volando de un palo hacia el otro, logra desviar el remate de Messi con ambas manos, arrojando la pelota tras la línea de fondo. El tiempo se detiene por un segundo y un relámpago nos ilumina antes de que se ejecute el corner. Luego lo olvidamos, aunque la luz del relámpago permanece en algún lugar invisible, pero siempre a un paso de resurgir. Entonces lo notamos. Messi, uno de los mejores jugadores de la historia, buscaba hacerle un gol a Vozinha motivado por el mismo tipo de aprovechamiento e inmoralidad con que el poder azota a los pueblos día a día. Motivado por el mismo descaro con que la imperialidad colonial ha destruido el mundo y ha subsumido a los Mundiales de fútbol en la ilusoria espectacularización del capital.

Dionisio Espejo Paredes / El cliché de la reconciliación, o la escenificación histórica del crimen

Estética, Filosofía, Política

0. La historia como drama: Máscaras, víctimas y la guerra que nunca termina

Nos centraremos en una critica el cliché de la reconciliación, especialmente en el contexto español de la memoria histórica, considerándolo una escenificación que beneficia a los verdugos. Consideramos que la historia no se interpreta de forma neutral, sino que se representa como un drama donde cada persona elige una máscara (vencedor o vencido). La falsa reconciliación, ejemplificada con el intento nazi de crear un «comité de reconciliación», es una coartada para la impunidad y el olvido forzado, que exige a las víctimas perdonar sin reconocer el daño ni hacer justicia. Frente a esto, se defiende una reconciliación genuina que parta de la víctima (como en procesos restaurativos), basada en la verdad, la responsabilidad y la empatía, y se advierte que sin juicio previo, el conflicto se perpetúa. Finalmente, se hace un llamamiento a desenmascarar estos mecanismos para romper el ciclo de violencia heredado.