Podemos partir de una premisa: la investigación en contextos mediales se ha vuelto difícil de eludir, porque el poder ya no se ejerce por la fuerza ni por el control de los recursos materiales, sino por la capacidad de producir sentido en redes neuronales a través de plataformas donde la experiencia es alogarítmica. Sobre este suelo se levanta la «enemización»: la operación por la cual los medios y buena parte de la (hiper) industria cultural se especializan en la producción de enemigos, dentro de un conflicto permanente por el estatuto de lo real. No es un exceso ocasional del discurso, sino una tecnología de poder que gobierna administrando la emergencia; instala un estado de amenaza sin tregua del que toda excepción parece surgir por necesidad. Su fuerza no proviene de mentir, sino de seleccionar qué se ve, qué se teme y a quién se responsabiliza, hasta que esa emergencia perpetua parece el orden natural de las cosas.
Poder
Mauro Salazar J. / La inteligencia artificial y el desencantamiento del mundo. Una nota weberiana sobre la racionalización capitalista
Filosofía, Política«Significa que no hay en torno a nuestra vida poderes ocultos e imprevisibles, sino que, por el contrario, todas las cosas pueden —en principio— dominarse mediante el cálculo y la previsión. Y esto quiere decir que se ha excluido del mundo la magia.» Max Weber, La ciencia como vocación (1919)
Hay una tentación fácil cuando se habla de inteligencia artificial. Consiste en tratarla como una novedad absoluta, un acontecimiento sin genealogía, una ruptura que nos arroja fuera de la historia conocida. Conviene resistir esa tentación. La inteligencia artificial no inaugura nada. Prolonga. Es un capítulo tardío, quizá el más consecuente, de un proceso que Max Weber describió hace más de un siglo con una lucidez que todavía nos incomoda: el proceso de racionalización. Leer la IA desde Weber no es un ejercicio de erudición. Es una manera de recuperar el hilo que la vuelve inteligible, de ver en ella no un prodigio técnico sino una forma extrema de algo muy antiguo, la sustitución progresiva de todo criterio por el cálculo.
Dionisio Espejo Paredes / El cliché de la reconciliación, o la escenificación histórica del crimen
Estética, Filosofía, Política0. La historia como drama: Máscaras, víctimas y la guerra que nunca termina
Nos centraremos en una critica el cliché de la reconciliación, especialmente en el contexto español de la memoria histórica, considerándolo una escenificación que beneficia a los verdugos. Consideramos que la historia no se interpreta de forma neutral, sino que se representa como un drama donde cada persona elige una máscara (vencedor o vencido). La falsa reconciliación, ejemplificada con el intento nazi de crear un «comité de reconciliación», es una coartada para la impunidad y el olvido forzado, que exige a las víctimas perdonar sin reconocer el daño ni hacer justicia. Frente a esto, se defiende una reconciliación genuina que parta de la víctima (como en procesos restaurativos), basada en la verdad, la responsabilidad y la empatía, y se advierte que sin juicio previo, el conflicto se perpetúa. Finalmente, se hace un llamamiento a desenmascarar estos mecanismos para romper el ciclo de violencia heredado.
Gerardo Muñoz / El inglés y las lenguas muertas
FilosofíaTodavía recuerdo con nitidez cómo hace unos años, en la librería de la Universidad de Harvard, la Colección Loeb de Clásicos del Latín y el Griego, con sus cubiertas rojas y verdes respectivamente, ya no se encontraba en los estantes. Al preguntarle a una dependiente, me dijo que esos libros de “lenguas muertas” ya no se vendían ahí. Esas fueron sus palabras. Si esta anécdota transmite algo, es precisamente la pregunta fundamental en torno a la noción de “lenguas muertas”. ¿Qué significa que una lengua haya muerto o esté muerta? Si, de hecho, existe tal estatus ontológico para cualquier lengua que se haya rastreado desde nuestro pasado, esta pregunta hoy regresa con cierta urgencia, ya que el avatar más reciente de la cibernética, la «Inteligencia Artificial», ya supera no solo las supuestas “lenguas muertas” de la antigüedad que muchos lectores ya no pueden dominar, sino también la operatividad de las lenguas vivas de toda la humanidad en su conjunto.
Rodrigo Karmy Bolton / Mutación feudal
Filosofía, PolíticaEl llamado nuevo “realismo político” se revela, así, como una especie de realismo de la crueldad donde la “realidad” de la crueldad, lejos de ser un “dato natural”, es un agenciamiento estratégico, es decir, la realización de una crueldad: su puesta en obra desde la impotencia del poder para reducir el mundo a una economía bajo su comando soberano. Junypero Loyola
I
En su última columna publicada recientemente en CIPER, titulada Venezuela y nuevo orden internacional1 el destacado economista José Gabriel Palma ofrece una lectura clave respecto de la mutación que se despliega antes nuestros ojos. Para esto, Palma inicia con una crítica al análisis reduccionista presente tanto en las derechas como en las izquierdas, según el cual, la intervención trumpista habría tenido lugar para iniciar un proceso de transición democrática (versión de derechas) o bien, dicha intervención habría servido exclusivamente para apropiarse y extraer el petróleo (versión de izquierdas). Frente a los análisis reductivos de ambas posiciones, Palma avanza otra tesis que llamaremos, la mutación: en su perspectiva, la cuestión de fondo que pone en juego la intervención trumpista de Venezuela, con la inacción tanto de Rusia como de China, no parece ser solo el aislamiento económico y político de Cuba en función del posible desmantelamiento de su régimen por parte de las fuerzas estadounidenses, sino una destrucción de largo alcance del orden internacional vigentes desde finales de la Segunda Guerra Mundial en función de instaurar otro orden no basado en el liberalismo imperial y el derecho sino en la restitución de un neofascismo necesariamente imperial bajo la mano de la fuerza. De esta forma, Palma argumenta que Rusia podría quedar tranquila con su influencia sobre las ex repúblicas soviéticas como Ucrania, China podría no ser molestada con la anexión de Taiwán, Israel con Medio Oriente y los Estados Unidos –premunidos de su antigua doctrina Monroe- con el llamado “hemisferio occidental” que, por cierto, incluye la totalidad de Latinoamérica. La tesis de Palma es interesante y rigurosa porque ofrece una mirada más amplia para analizar los fenómenos globales. Mi lectura se apuntala en la suya. Pero pretende enfatizar los diversos planos de la mutación acontecida situando la noción, absolutamente provisoria de imperialismo feudal, junto al énfasis sobre la industria cibernética como una función teológica decisiva, en la medida que orienta sus dispositivos a la captura de la vida, es decir, del alma, que provee de nueva vida a la máquina para posibilitar su paso hacia la segunda fase global: la del imperialismo feudal. Por cierto, esta columna no tiene más que un sentido experimental, en el sentido que todas sus conclusiones necesariamente han de ser provisorias.
Tariq Anwar / Hoy, la forma
Estética, Filosofía, PolíticaAunque nos parezca una ambición desmedida —y en efecto lo es—, aunque se nos repita que “no estamos preparados” para pensarla y aunque sepamos de antemano que nuestro pensamiento llega siempre tarde a aquello que pretende comprender, lo único que hoy, cuando todo parece precipitarse, merece ser pensado es la forma. No la forma como ídolo último, no la forma de las formas que vendría a garantizarnos una verdad, sino la forma en el único sentido que no se deja capturar por una definición: como formación, como formándose. Y es en este punto donde la forma revela su vínculo inseparable con la imaginación y con el poder, con la vida y con la muerte, con el lugar y con la utopía.
Porque la forma no es un contorno quieto que delimita una sustancia: es el choque mismo de fuerzas que se delimitan al chocar. Intensidades, volúmenes, ritmos: lo que se expande y lo que se pliega; lo que se ama y lo que se muerde; lo que se sostiene y lo que se quiebra; lo que se vuelve abstracto y, por esa abstracción, queda subsumido en una figura que se pretende neutral. Si hay una ilusión constante del pensamiento occidental, es creer que primero existe “algo” y luego su forma; pero quizá ocurre lo contrario: sólo hay algo en la medida en que hay una cierta manera de formarse, un cierto estilo de aparecer, una cierta economía de lo visible y lo invisible.
