Agostino Cera / El capital pandémico o de la nueva fuerza de gravedad

Filosofía, Política

Fuente: Le parole e le cose

Naturalizar: transformar lo accidental en necesario, lo reversible en inexorable. Atribuyendo a la posibilidad el carácter, incluso el estatuto ontológico, de la necesidad. Hacer de la contingencia un destino.

A la ya larga lista de nuevas experiencias que este último e increíble año nos ha obligado a vivir (a las que, de hecho, habríamos renunciado de buen grado), hay que añadir, con especial referencia a las últimas semanas, una observación colectiva y concreta, incluso cotidiana: la constatación del nivel de naturalización que ha alcanzado la lógica del capital. El acontecimiento de la pandemia está contribuyendo de forma decisiva a que nos demos cuenta de lo mucho que han arraigado, no sólo en nuestra interpretación, sino incluso en nuestra percepción del mundo. En la propia forma de ver la (al)realidad. Estas lógicas se han convertido en lentes que no podemos desvestir porque ya no somos capaces de percibirlas como accesorias (opcionales, contingentes, reversibles…). Esas lentes nos parecen, las sentimos, como si fueran nuestros propios ojos: dotaciones naturales, orgánicas, sin las cuales no podemos imaginarnos. Privados de ese punto de vista particular, tendríamos la impresión de no poseer ya ninguno, de estar reducidos a la ceguera. El resultado final de este hábito arraigado, cristalizado, incrustado, corresponde a la legitimación definitiva de planteamientos interpretativos y órdenes de prioridad que, evaluados desde otra perspectiva (con otras lentes), parecerían, si no aporéticos, al menos problemáticos o cuestionables y, por tanto, susceptibles de ser discutidos, cribados, ponderados… antes de ser finalmente aceptados.

Camilla Pietrabissa / Marguerite Yourcenar, a través de la pintura

Arte, Literatura

Fuente: Antinomie.it

Con los museos cerrados, nos preguntamos por las obras del museo imaginario colectivo. ¿Cuáles son los iconos que más echamos de menos, o los que describen nuestros miedos y pesadillas? ¿Cuáles son los que realmente nos gustaría ver en estos meses de crisis existencial?

Así que vuelvo a una escritora que releí durante el verano, cuya obra está marcada por el recuerdo de los cuadros de la historia del arte europeo: Marguerite Yourcenar. Su autobiografía en tres volúmenes (Memorias del cuidado, Archivos del Norte y ¿Quoi? L’Eternité, Einaudi) se inscribe en la mejor tradición del género; también para Marguerite Yourcenar la autobiografía es una forma de búsqueda de sí misma en los demás, un intento de reflejarse en las oscuras profundidades de la historia que la precede. Desde el principio, como en otras novelas, se intuye una búsqueda minuciosa en archivos y objetos familiares, pero el esfuerzo por dar vida al pasado se apoya en gran medida en las imágenes.

Luis Durán / Ecocidio. Reflexión sobre el origen de la crisis sanitaria

Filosofía, Política

La zoonosis es el proceso mediante el cual los virus animales se transmiten a humanos. ¿Podría estar relacionada la actual pandemia de coronavirus con dicho fenómeno? No lo sabemos, pero tampoco es prudente descartar esta hipótesis. La pérdida de biodiversidad está detrás, sin duda, de la zoonosis y no es la primera vez que ha causado estragos en la historia de la humanidad. Según el arqueólogo neozelandés Lesley Montague Groube, después de hace unos 20.000 años se habría producido en el mundo una crisis de salud como consecuencia de dos factores coincidentes: el calentamiento del planeta y la cacería hasta la extinción de la megafauna. Esa extinción habría afectado, sobre todo, a los mamíferos cuyos predadores microbianos tuvieron que recurrir al hombre. Por primera vez nuestra existencia habría quedado amenazada.

Tariq Anwar / La fragilidad de la luz

Literatura

La luz llega desde todos lados. Luz que enceguece sin siquiera mirarnos. Podemos quedar sin vista de tanta luz, así dicen que le pasó a Moisés. Esa misma luz es la que se esparce ahora ya no desde un centro, sino desde cada cosa. Al final el profeta eligió la ceguera. Soberana estupidez. A nosotros en cambio, la luz nos rodea, lo hace todo blanco. Ante el dolor, hemos subido nuestros umbrales, hemos acomodado nuestra fotosensibilidad, sin saber que con ello renunciábamos a toda sensibilidad que no fuera la de unos ojos entrecerrados. Ahora, el mundo desaparece en su exceso de aparecer, y si lo disfrutamos es porque las luciérnagas ya no interpelan nuestra memoria. Esas luces frágiles, juguetonas, que solo iluminan a quien sabe mirar en la oscuridad.


Imagen principal: Elijah Gowin, Firefly Marks #6 , 2015

Emilio Chacón / Anti-filosofía como anti-melancolía

Filosofía, Política

La melancolía del sujeto capitalístico (“los que se han ido por el escape chico, la casita en las afueras, la especialización literaria o científica, el turismo” [Cortázar, Morelliana]) es el recobro de una mismidad perdida en el investimento de lo real que procede por carencias; eso es, en el grado cero del espectro de lo real, investido durante el Gran Reinado de la contra-crueldad occidental, y el nacimiento imposible de la topología pensable del multiverso contra-catexizado, Leibniz, Hegel, Hitler y Hora de Aventura. Al sentirnos “crecidos como plantas aerícolas”, como escribiría El Santísimo Juan Goytisolo, procedemos por carencias (cosa que él no hizo, gracias a Dios y a la tremenda erección de Lakhdar), y producimos realidad en grado uno. Proceder por carencias es la actividad vital primera del individuo parido desde el siglo XI para acá, desde la Paz de Dios (antes del XI no se nacía por vaginas-mamitas, sino por vaginas-portales universales, desde el útero no personológico). Es la anterior una de las múltiples formas en que “los hombres se hacen víctimas de los males que ellos mismos se imponen” (Pitágoras), tristeza infinita, sacerdocio de la empresa funeraria que es el vivir deseante capitalístico-productor de sí (Nietzsche). Hay, sin embargo, una anti-nostalgia que sigue siendo nostalgia, irreductible contemporánea del límite inmanente al capitalismo posterior a Friedman (permítanme decir que lo realmente relevante del neoliberalismo es que tiene sus propias formas de redireccionar la redistribución de la libido hacia la restauración de la mismidad-emprendedora-identitaria-totalitaria) (sí, anti-melancolía, tal como toda filosofía es anti-filosofía, definida como el pensamiento de la anti-mediación, o sea el pensamiento de lo no pensable). Esto está en Cortázar, Fernando Vallejo, Goytisolo, Kafka; la melancolía de lo no representable o de lo no extrañable introducido en la nostalgia de lo metaestable.

Karen Glavic / Pañuelos, ojos

Estética, Filosofía, Política

Vamos de 8 de marzo a 8 de marzo, el de 2020 con millones en la calle, una marcha cuerpo a cuerpo, a pleno sol, sin todavía la noticia de un caso confirmado de Covid 19 en Chile. Ahora es 2021, el llamado es a reunirse en los territorios, a una concentración en el centro de Santiago, a llenar la Alameda a un pañuelo de distancia. Entre nosotras nos cuidamos. No nos cuida la policía, nos cuidan nuestras amigas. Con todas las prevenciones salimos a la calle, no por tanto tiempo, no tan lejos, no se trata tanto de desafiar la existencia del virus o la domesticación de la revuelta que hemos ido observando de manera paulatina desde noviembre de 2019, como seguir la trenza que hemos hilado durante décadas y, en este momento feminista, en el de “ahora que estamos juntas, ahora que sin nos ven”, salir a decir que el cuerpo que se vuelve pregunta cada vez que los feminismos ocupan la calle, que vienen y van a intervenir las murallas, a gritar consignas y a ser una potencia heterogénea, han de salir nuevamente a hacer visibles los problemas “privados”, a ocupar el espacio público por tanto tiempo negado. No es solo una cuestión de cuarentenas.