Aldo Bombardiere Castro / Tocar los ojos

Estética, Filosofía, Política

A Juan Manuel Garrido, en lo íntimo de las distancias.

Imaginemos la escena.

Pudo haber sucedido ayer o hace algunos años. Podría haber sido en una calle céntrica, desgarrada en medio de la histeria de un lunes por la mañana o bajo la estela de un atardecer cansino. Lo importante es imaginar, es ver la calle. Y más importante aún: lo indispensable consiste en ver a los cuerpos arropados, desplazándose por una vereda extensa y concurrida, pero la cual les permite moverse con soltura, dejando espacio suficientes (¿para qué?) entre ellos. Se dirigen al trabajo o las casas. Se dirigen hacia donde van y desde donde vuelven. La luz es tenue. Las cabezas gachas apuntan hacia los celulares, los autos y las micros se deslizan vestidos de colores pasajeros, las fragancias o hedores no son decisivas ni tampoco, pese al constante ruido de fondo, irrumpen sonidos estruendosos. Pareciera que nada resalta sobre el indiferente conglomerado de un único mar, de una atmósfera inundada por el ritmo monocorde del apremio o la cadencia declinante de la fatiga. Esa es la tonalidad ambiental con que se escriben las mañanas o las tardes en los espacios de tránsito, en las calles. Sin embargo, de golpe, algo deja de suceder: la sucesión se crispa; atraviesa una interrupción. Cada cuerpo cree que su cuerpo es su cuerpo, y sólo gracias y también en contra de tal creencia -aunque en ese momento dicha creencia tan sólo se respire de manera atemática inconsciente, imprecisa e impresionista-, es posible que la continuidad se interrumpa. Al levantar la cabeza para cruzar la calle, unos ojos se encuentran con otros ojos, clavan a otros ojos: un par de ojos tocan a otro par de ojos. Estalla la vergüenza acerca y distancia lo ajeno y lo propio. El encuentro, en realidad, es un golpe. Acto seguido, los ojos huyen girando la cabeza donde sea. No han necesitado buscarse, no han querido verse, ni siquiera ellos mismos sabían que estaban allí. Su propia visibilidad les estaba espontáneamente velada, les era invisible: sólo pudieron saberse ahí en la medida que otros ojos, tan ciegos como ellos mismos, los delataron. Y aún así no se ven. Les es imposible verse a sí mismos. Nada saben de sí.

Experiencia y metrópoli. Dossier sobre Diego Valeriano

Filosofía, Literatura, Política

Editado por gerardo Muñoz, presentamos en Ficción de la razón este dossier sobre Eduqué a mi hija para una invasión zombie de Diego Valeriano. «Los trabajos recogidos en este dossier – dice Muñoz -fueron la base para la discusión del encuentro “Experiencia y metrópoli” con Diego Valeriano que tuvo lugar el 4 de septiembre en el marco de la serie “Conversaciones de Ficción” de la revista Ficción de la razón. La conversación con Valeriano que da cierre al dossier fue originalmente publicada en inglés para la revista sueca Tillfällighetsskrivande. Le quiero extender mis agradecimientos a Mauricio Amar, Mårten Björk, y desde luego a Diego Valeriano».

Conversaciones de ficción, Experiencia y metrópoli con Diego Valeriano

Filosofía, Literatura, Política

En Ficción de la razón presentamos la conversación en torno al libro de Diego Valeriano Eduqué a mi hija para una invasión zombie. Participaron junto a Diego, Gerardo Muñoz, Aldabi Olivera (México DF), Lucía Cobos (Madrid), Marina Chena (Buenos Aires), Mauricio Amar (Santiago de Chile), Felipe Bosch (París) y Rodrigo Karmy (Santiago de Chile).

Matías Abeijón / Historia, estructura y experiencia. Relaciones metodológicas entre Michel Foucault y Georges Dumézil

Filosofía

Se investiga la metodología estructural de Histoire de la folie à l’age classique. Se sostiene que Michel Foucault, a partir de los trabajos de George Dumézil, elabora el concepto de experiencia para dar fundamento a las diversas experiencias históricas de la locura. La experiencia epocal, desarrollada en aquel texto, apela a una causalidad estructural que proviene del esquema de la trifuncionalidad ideológica indoeuropea de las obras de Dumézil.