Que aquello que seguimos llamando democracia haya perdido su sentido lo demuestra el uso indiscriminado de las encuestas, que desnudan el hecho ya manifiesto de que las elecciones son solo una encuesta sobre la opinión y no la expresión de una voluntad política. Las encuestas, mostrando cada día, a través de las variaciones de las opiniones de los encuestados, la consistencia numérica de los partidos, realizan una suerte de elección continua, que nadie controla y que puede, por tanto, como de hecho sucede, ser manipulada para actuar a su vez sobre la opinión de la que debería ser la expresión. Llamamos democracia a un gobierno de la opinión pública, es decir, de algo políticamente del todo inconsistente, que no tiene otra realidad que las encuestas, las cuales en el mismo momento en que parecen registrarla la crean, la alteran y la manipulan incesantemente. El proceso a través del cual la volonté générale de Rousseau [voluntad general], que no puede ser numerada, se ha ido transformando en la opinión pública, que es solo una cuestión de números, define el destino de las democracias occidentales.
Frustration Magazine / Devenir vivos, autónomos, explosivos. Entrevista al Comité Invisible
Filosofía, PolíticaLo que sigue es una entrevista concedida, en Francia, con motivo de la publicación del nuevo libro del Comité Invisible, Manuel de survie [Manual de supervivencia]. Se trata de una intervención que tiene lugar mientras las protestas del alumnado de bachillerato ya están en curso, con una contagiosa multiplicación de bloqueos y marchas salvajes que en el país no se veían desde hace varios años. Una secuencia de insumisión sin aviso previo, en suma, demonizada por el amplio partido del orden y perseguida desesperadamente por una izquierda que quisiera domesticarla de cara a la próxima cita electoral. Eterno retorno de lo mismo.
La entrevista se publicó el día antes del 17 de octubre, jornada insurreccional descrita como sin precedentes por cuantos participaron en ella, acontecimiento que desencadenó una intensidad impresionante de rabia, alegría y determinación al enfrentamiento. Saqueos, revueltas, incendios, asaltos a cuarteles y palacios institucionales, sin un diseño organizativo visible, en el anonimato difuso y la creatividad táctica, completamente al margen de la gramática política codificada y previsible. Muchos centros, otros tantos grupos, correrías que golpean y desaparecen, un sabotaje desorbitado e incontrolable de los dispositivos metropolitanos. El tejido biopolítico es puesto en crisis irremediable por la vitalidad de singularidades incontenibles. Si la palabra autonomía tiene algún sentido vital, si no es una etiqueta decrépita, es solo esto lo que significa.
Giorgio Agamben / Conservador neolítico
FilosofíaPaul Goodman, uno de los pensadores anarquistas más radicales del siglo XX, llegó a definirse una vez como un «conservador neolítico». E Ivan Illich, que creía mantener un pie en la tradición católica y el otro en el barro de su época, decía que su ortodoxia era tan antigua y completa que resultaba revolucionaria. Esto significa que para comprender y eventualmente deshacer el tiempo histórico en que vivimos es necesario mantener un pie en la prehistoria. Esta situación en el umbral o en el límite entre dos épocas inconmensurables es exactamente lo que nuestro tiempo demuestra ser incapaz de habitar. No solo piensa en una sola dimensión, sino que ha perdido toda relación con su propio pasado, sin el cual todo acceso al presente resulta imposible. Por eso solo puede mirar hacia un futuro, que en realidad no es sino la consecuencia de un pasado del que está totalmente a oscuras y que lo mueve con sus hilos como a una marioneta. Solo quien se mantiene en pie sobre dos piernas entre el pasado y el presente puede hacer frente a ambos sin quedar determinado por ellos de manera inconsciente. Solo un conservador neolítico puede ser suficientemente revolucionario para abrir un nuevo espacio al pensamiento y a la acción.
Roque Farrán / Ejercicios materialistas: cuando la fricción conduce la transformación
FilosofíaAl principio fue el ejercicio, la repetición incansable hasta alcanzar el dominio justo de la técnica y la automatización del movimiento; luego, la combinación imprevista y resuelta de técnicas y movimientos, la improvisación o modulación singular realizadas como un juego; por último, la prueba ante lo real, el éxito o fracaso, poco importa el resultado en lo que se alcanza materialmente. Material no miente. Hablo de lo que sé, de lo que he incorporado con el tiempo como saber, hecho cuerpo en el ejercicio continuado y las más arduas pruebas; pero también las más felices: allí donde el tiempo se ha suspendido por un instante. Quizás una idea de la eternidad. Voy a contar un poco más.
Hace mucho tiempo inscribo mis intervenciones coyunturales y elaboraciones teórico-conceptuales bajo esta rúbrica: ejercicios materialistas (Farrán, 2018). Pero solo recientemente he podido entender mejor las razones de ello y dar cuenta de su historicidad, e incluso sistematicidad, al punto de proponer que entre la explicación o interpretación del mundo y su transformación efectiva están los ejercicios filosóficos de preparación; punto nodal del giro práctico que sostengo (Farrán, 2022). Esto en buena parte lo entendí gracias a Foucault, si bien la perspectiva filosófica que asumo no es exactamente la misma que la de él. Le llamo realismo implicativo al modo de asumir la herencia filosófica para pensar nuestro presente y actuar en consecuencia. Por supuesto, la filosofía como una serie de ejercicios espirituales es una práctica muy antigua, tal como lo mostró Hadot (2006), el asunto es cómo podemos reactivar o reactualizar los ejercicios en función de los saberes que nos han constituido desde la modernidad a esta parte: revoluciones políticas, descubrimientos científicos e innovaciones tecnológicas mediante. Por eso Foucault tampoco se queda en la historización o el comentario erudito de las prácticas de sí, sino que busca pensar el nudo entre saber, poder y subjetivación en lo que denomina una ontología crítica de nosotros mismos (Foucault, 1996). No obstante, como esto último también podría llevarnos a esquemas de historización demasiado amplios o generales, retomo la idea de ejercicio que se encuentra omnipresente en los últimos seminarios de Foucault y realizo otro anudamiento; esta vez entre ontología, crítica y ética.
Daniel Michelow Briones / Sobre la desactivación de los Derechos Humanos en Gaza: Dos elementos para una Fenomenología de la víctima
Filosofía, Política
El presente ensayo examina la desactivación del derecho universal en Gaza a través de la construcción de una fenomenología de la víctima. Argumenta que la brecha entre los derechos humanos como lenguaje y su realidad política radica en la construcción histórica de lo que acá será llamado “víctima suficiente”. El trabajo sostiene que el ordenamiento internacional posguerra condiciona la protección de la dignidad únicamente a víctimas que responden ante su agresor con un tipo de violencia que será catalogada como adecuada. Se analizarán además dos cuestiones de central importancia para fundamentar esta fenomenología de la víctima. La primera, respecto de la imposibilidad de romper el ciclo victima-victimario y la segunda, en torno a una posible comprensión general del rol del 7 de octubre de 2023.
Javier Agüero Águila / Mudarse
FilosofíaEn el breve pero importante texto de Michel Foucault titulado El pensamiento del afuera (La pensée du dehors, 1968), el filósofo sostiene que en el lenguaje […] El sujeto –el ‘yo’ que habla– se fragmenta, se desparrama y se dispersa hasta desaparecer en este espacio desnudo” (p. 10). En un ejercicio aritmético algo burdo, pienso que en la mudanza –en la superficie– en el simple y pedestre hecho de cambiarse de casa, el yo no solo queda desparramado de cara a la potencia de un presente atormentado de pasado, sino que, justo y como lo metaforiza con sutil precisión Foucault, nos sumergimos en un espacio desnudo.
