Gonzalo Díaz-Letelier / La lengua del otro. Traducción, imperialidad occidental y cibernética

Filosofía


Presentación ante Comité de Defensa (University of California, campus Riverside, 20 de mayo de 2026)

Miembros del comité, colegas, amigxs.

La investigación que presento hoy, titulada The Tongue of the Other. Translation, Western Imperiality, and Cybernetics, es el resultado de un largo recorrido intelectual que comenzó hace años con conversaciones mantenidas en distintos lugares y lenguas, y que ahora culmina provisionalmente en este escrito. Quisiera comenzar agradeciendo a mi comité, presidido por el profesor Dr. Jacques Lezra, y a todas las personas que hicieron posible este trabajo. Pero pasemos directamente al tema que nos ocupa.

El problema en cuestión

Esta disertación parte de una observación y de una sospecha. La observación es que, hoy en día —en medio del régimen contemporáneo de guerra y genocidio—, los dos polos que emergen como los nuevos articuladores del “orden mundial” parecen ser la soberanía estatal y la “globalización”. O, si se prefiere, nacionalismo e imperialismo. La cuestión de la identidad se polariza alternativamente entre el cosmopolitismo liberal de la globalización y todo tipo de autoafirmaciones inmunitarias y repliegues en la idiosincrasia. Pareciera que uno debiera elegir —sin otra salida posible— entre ser partisano de la globalización o, “por el contrario”, del nacionalismo.

Gerardo Muñoz / La verdadera gnosis: una postal desde el norte

Filosofía, Política

Las figuras deambulan de un lado a otro sin saber muy bien a dónde ir, si es que hay que ir a algún lado o permanecer a la espera. Ahí está la pareja de Martín Soto, uno de los huelguistas detenidos del centro de detención, que lleva puesta una camisa remangada y un chaleco de obrero. En el área de espera, muy cerca de la entrada para vehículos, se pasea un niño pequeñito, de unos ocho o nueve años, que lleva mascarilla puesta y alza una pancarta “Fuck ICE”. Otra pancarta se eleva a su derecha en la que leemos “Chinga la Migra”. Los chicos de la militancia autónoma con sus balaclavas se desplazan como pequeñas hormigas levantando adoquines del perímetro para trasladarlos a una pequeña barricada que en pocos minutos va tomando forma. Otros conversan, se saludan, o se acercan a preguntar; y con cierta frecuencia pasan los camiones y rastras que hacen presencia con sus cláxones. En una carpa blanca aguardan aquellos encargados de primeros auxilios y meriendas, porque tal o temprano, llegada la noche también llega el hambre. Todos asumen la necesidad de hacer otra cosa con un tiempo que permanece fuera de sí y que pareciera escurrirse a lo largo de la estirada Avenida Doremus.

Aldo Bombardiere Castro / Divagaciones: el otoño de la modernidad

Filosofía, Política

Entre la niebla, preso en la lejanía, un abrigo abandonado contribuye a entristecer la escena. Descansa sobre el único de una plaza desierta. Visto desde cerca, el abrigo adopta la forma de un hombre acurrucado, como si se abrazara a sí mismo. Sus ojos también yacen vacíos, raptados por el huracán del mismo otoño que ha vaciado la plaza. Ni el hombre ni el abrigo resultan suficientes para atenuar el frío: ningún hombre ha redimido a la humanidad, ni queda Dios en el cual abrigar esperanza. Tal vez esta escena representa el más equívoco símbolo de la impotencia, incluso ella, derrotada. Un río inmóvil no deja de ahogar los surcos de la tierra; el polvo y las piedras han terminado por revelar la inapelable eternidad de las caídas.

Julio Cortés Morales / Vegan Reich: acerca de viejos y nuevos ecofascismos

Filosofía, Política

El tema del ecofascismo tiene una larguísima data, puesto que las preocupaciones conservacionistas y llamadas a un “retorno a la naturaleza” eran bastante usuales hace un siglo en diversos entornos, incluida la izquierda del movimiento obrero.

En ese contexto, varios fascismos, entre ellos el alemán, se caracterizaron precisamente por desarrollar una serie de rituales, discursos y prácticas ligados a su idea de “suelo y sangre”1.

Como ha explicado Mario Sobarzo en base a los trabajos de Adorno y Fromm, la nostalgia por la vieja comunidad perdida es parte importante de la ideología fascista, pues “la tendencia al sometimiento y aceptación del sadismo y otras formas de violencia física y psicológica que el fascismo habría incoado como doctrina y práctica social, tienen su origen en el temor del hombre moderno a la soledad e inseguridad que se habrían producido por las transformaciones socioeconómicas del capitalismo y el abandono del esquema de solidaridad medieval”. A su vez, Sobarzo identifica en esta “imagen idealizada de una comunidad perdida -el estado paradisíaco-” la base de “la aceptación burguesa de un sistema tan crítico a la burguesía misma, como es el fascismo”2.

Javier Agüero Águila / Beckett y la meseta de los mil fracasos (fracasemos juntos)

Filosofía

A mi hermano Rodrigo Romero,

el que experimenta y que, como Beckett,

besa las calles de Dublín

“Ever tried. Ever failed. No matter. Try again. Fail again. Fail better”. “Lo intentaste. Fracasaste. Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor”.

Esta suerte de mantra literario, reconocido por quienes se interesan en este tipo de lugares poco comunes, es un extracto de Rumbo a peor, un texto de Samuel Beckett publicado en 1983, seis años antes de su muerte.

El pasaje ha tenido muchas y hasta bizarras lecturas, desde empresarios que lo han transformado en un cierto de tipo de “optimismo bursátil” y materia de coaching, hasta filósofos como Alain Badiou que han reconocido su admiración por el autor irlandés desde su más temprana juventud. También, con la debida distancia, es mi caso.

Mauro Salazar J. / Progresismo Expansiva. Genealogía de una tercera derecha

Filosofía, Política

La década de los 90’ portaba el aliento de una estación de la esperanza. No la esperanza ingenua de quien no sabe lo que enfrenta, sino la de quienes lo saben y eligen actuar a pesar de eso. Los primeros gobiernos de la Concertación cargaban con una deuda profunda —con los cuerpos que la dictadura había destruido, con las vidas que había interrumpido; durante diecisiete años de violencia no solo física sino también simbólica, cultural, íntima. El panorama crítico oscilaba bajo las limitaciones que los enclaves autoritarios, disciplina de gobernabilidad, y la vigilancia de una derecha que había blindado constitucionalmente sus conquistas. Con todo, se levantaron esfuerzos desde un impulso que no admite reducción al verso bruto.