Toru Takemitsu / De mí fluye lo que tú llamas Tiempo

Música

Presentamos en Ficción de la razón la pieza orquestal De mí fluye lo que tú llamas Tiempo del compositor japonés Turu Takemitsu (1930-1996). El título es tomado de una línea de un poema de Makoto Ooka, poeta japonés y amigo del compositor. Takemitsu describe: “repentinamente imaginé 100 años de tiempo fluyendo a través de este hombre hecho espacio, tan lleno de significado especial, llamado Carnegie Hall. Era como si yo pudiera oír el Hall murmurando desde las innumerables grietas entre las capas de aquellos años, De mí fluye lo que tú llamas Tiempo”. La interpretación es de La Jolla Symphony y la dirección de Steven Schick.

Cristóbal Durán Rojas y Felipe Kong Aránguiz / Una coexistencia rítmica para las duraciones (entre Bergson y Deleuze)

Filosofía

La intención del presente artículo es reexaminar el concepto bergsoniano de Duración entendido como coexistencia de niveles de multiplicidad heterogéneos. Si bien dicho concepto ha sido pensado a partir de una comprensión que podría ser caracterizada como continuista, el mismo Bergson evitará confundir dicha continuidad con la idea de homogeneidad. Intentaremos mostrar que la determinación del concepto de Duración se alcanza al definirla como tensión o entrelazamiento entre sucesión y simultaneidad, y por consiguiente, como una multiplicidad que hace coexistir diferentes flujos de duración. Para ello, Bergson propone la existencia de un Tiempo impersonal y único como base para la relación entre duraciones. Nuestra hipótesis es que esta misma situación puede entenderse mejor si se articula el concepto de ritmo en la obra de Deleuze, concepto ligado íntimamente a las nociones de duración y coexistencia. Mediante los movimientos de contracción, dilatación, reunión y división, el ritmo opera junto a las duraciones disponiéndose como un campo de relación, pudiendo ocupar el lugar que había sido asignado al Tiempo único.

Valeria de los Ríos / Vida y comunidad en la fotografía de Sergio Larraín

Arte, Filosofía

En este trabajo, a partir de la observación de las fotografías de niños y animales de Sergio Larraín, del estudio de sus procedimientos técnicos (encuadre, el fuera de campo, la presencia de distintos planos y el desenfoque) y a través de la lectura de algunas de sus cartas en donde reflexiona en torno a la fotografía y la vida (entendida como bios), pretendo cuestionar la lectura moderna del autor, que lo sitúa como un fotógrafo humanista. Estas fotografías otorgan presencia y movilidad a niños y animales, de modo que en su trabajo se puede trazar una continuidad a partir de las nociones de comunidad e inmunidad, definidas por Roberto Espósito. De este modo, desde un punto de vista biopolítico, la obra de Larraín adquiere una contemporaneidad que cuestiona las formas tradicionales de entender el arte, la vida y la comunidad.

Cuauhtémoc Nattahí Hernández Martínez / Capitalismo, separación y profanación. La crítica de la separación en Giorgio Agamben

Filosofía

En “Elogio de la profanación”, Giorgio Agamben sitúa la religión como aquella instancia que separa la esfera divina y la mantiene inaccesible a los hombres: lo sagrado, de este modo, se constituiría como un campo inaccesible, segregado o separado de la esfera humana. Profanar, por el contrario, consistiría en levantarlas barreras que instituye la separación, tanto en sus formas religiosas como seculares. Lo que analizamos en el texto es esta tensión entre separación y profanación, con el objetivo de mostrar que existe en el pensamiento de Agamben todo un gesto filosófico que tiene que ver, precisamente, con la crítica de la separación.

Rodrigo Karmy Bolton / Lo impensado como potencia y desactivación de las maquinas del poder

Filosofía
  1. ¿Cuáles son lo puntos cruciales formulados por Agamben en su crítica al presente?

Giorgio Agamben es un pensador de lo impensado. Esta sería la fórmula de lectura que propongo. Así, en la tradición filosófica estructurada bajo la noción aristotélica del acto descansa, intacta, una ontología de la potencia; en las múltiples máquinas del poder y sus efectos gloriosos, habita el trono vacío; en la extrema violencia del estado de excepción, la posibilidad de su propia revocación; en toda operosidad una inoperosidad que le excede y que, en cierto modo, ha quedado capturada. Como ves, Agamben es un pensador de la inmanencia pues no hay que buscar en otro lugar lo que la misma tradición ha legado sin necesariamente saberlo. Podríamos decir que la tradición siempre deja entrever una herencia que le excede, su impensado resto que está siempre por venir. No se trata de un “ya sido” que eventualmente haya sido superado (aufheben), sino de un “nunca sido” que asume la dimensión radical de una potencia. En este sentido, lo impensado no es una negatividad, sino la forma más extrema de positividad en la que se juega una singular noción de potencia que habita en las sombras en los “bajos fondos” de la tradición.