Alexis Donoso González / Cuatro lecturas sobre Luna Ácida de Mauricio Torres Paredes

Literatura

Asimilada la idea de que la lectura crea lo que Barthes (1993) llama espacio de goce, la siguiente tarea del lector-crítico como la de quien escribe, no deja de ser imaginativa. Cuando lee, no solo debe hacerlo de manera crítica, sino que también debe imaginar el lenguaje sobre cómo va a escribir su texto. Imaginar en el lenguaje del autor, de lo que lee, otro lenguaje que se configura como “el propio”, y del que surgirá su escritura. Si imaginar un lenguaje significa, como nos dijera Wittgenstein en sus Investigaciones Filosóficas (1988), imaginar una forma de vida, ¿qué forma o formas de vida podemos imaginar en los poemas que contiene el libro Luna ácida del poeta Mauricio Torres Paredes?

Monica Ferrando / Por una pintura conceptual sin porqué

Arte, Estética

«Por«. Mediante el uso de esta preposición queremos indicar una perspectiva abierta a un espacio del no-saber, ya sea del no-todavía, del ya-siempre o del aquí y ahora.

«Una«. Este artículo indeterminado afirma lo genérico y lo abierto, aquello rigurosamente privado de una determinación de la naturaleza de la cosa.

Markus Alexander Lenz / Pensar lo contemporáneo a través de lo lírico: La obra de Nicanor Parra y Roberto Bolaño

Literatura

Dos poetas chilenos con similar concepción de la poesía, al tiempo que muy diferentes: Mientras Nicanor Parra es considerado uno de los poetas latinoamericanos más importantes del siglo XX, la poesía del escritor Roberto Bolaño encuentra poca atención en comparación con su prosa. Sin embargo, ambos autores dan respuestas constructivas a las posibles funciones de la poesía contemporánea bajo una epistemología que está basada en un materialismo, que afecta el lenguaje como capacidad emancipadora de cada individuo humano. Una lectura comparativa de dos volúmenes de su poesía, los bien conocidos Poemas y antipoemas de Parra (1954) y el último poemario, Tres (2000), de Bolaño, no solamente demuestra algunos enlaces estructurales. La pregunta urgente acerca de los beneficios de la literatura para sociedades globalizadas, implicando identidades culturales y lingüísticas de alta complejidad, podría beneficiarse de una conciencia revivida de la poesía como formalización histórica y relativa de la lengua, y como instrumento eficaz para reflejar las restricciones del lenguaje en tiempos de su normalización económica y cultural-industrial.

Silvana Vignale / Nancy y su intruso

Filosofía

Las y los franceses tienen una manera peculiar y directa de anunciar la muerte de alguien: est mort. En el caso de Jean-Luc Nancy, eso suena también de modo peculiar, cuando él mismo ha reflexionado no tanto sobre el umbral del que nadie puede ser testigo para proferir palabra, sino del cuerpo y la posibilidad de una sobrevida, especialmente en su ensayo El intruso.

“Yo he recibido, entonces, el corazón de otro”.1 Así comienza el texto en el que relata la experiencia de ser trasplantado de corazón. Escritura que lejos de ser una crónica, se convierte en una intervención del pensamiento sobre nosotros mismos –sospecho que no podía hacerlo de otro modo–. Tampoco podía ser de otra manera que el texto que sigue, no fuera escrito por mí sino en el marco de un seminario titulado “Políticas del cuerpo” –quizás pueda advertirse su tono pedagógico y las derivas de algunos tópicos que serían posteriormente retomados–. Había quedado en el archivo de mi computadora, quizás porque consideraba que no era lo suficientemente académico para ser publicado. Pero Nancy, como Gilles Deleuze, como Jacques Derrida, como Michel Foucault, son aquellos a quienes debo el animarme a publicar sobre lo que escribo: fundamentalmente, pensando que no hay un público lector, sino el encuentro con otros, el entramado de un texto que se escribe, circulando entre singularidades de diferentes edades y geografías.

Federico Ferrari / Para Jean-Luc

Filosofía

Fuente: Antinomie.it

¿Ah, sí? Bon… Esta era una de las expresiones más frecuentes de Jean-Luc. Por lo general, lo pronunciaba abriendo mucho los ojos de asombro, y luego, en el punto álgido del bon, iba acompañado de una apertura de todo su cuerpo en una nueva dirección. Jean-Luc Nancy era un hombre lleno de asombro ante el mundo y de curiosidad por el otro. Cuando algo o alguien desafiaba la idea que se había formado, su primera reacción era el asombro, la suspensión de su propio prejuicio y la consiguiente apertura a un nuevo camino, una nueva posibilidad, inaugurada por el otro. Fue el otro el que lo conmovió. Jean-Luc sentía curiosidad por los demás seres humanos, incluso por los demás seres vivos. Le gustaba escuchar, observar y fotografiar. Le encantaban las videollamadas, tener la presencia del otro delante, observar su cuerpo. Yo solía burlarme de él con buen humor por esta imprudente apertura a los demás. Era capaz de hablar con cualquiera, de escuchar a cualquiera, de encontrar puntos en común con cualquiera. Todavía recuerdo lo mucho que me reí cuando vi un vídeo de una conferencia en la que alguien del público pronunciaba un discurso de varios minutos en un francés incomprensible. Pude ver la cara de Jean-Luc y tenía la mirada de alguien que no entendía nada (como era normal en aquella ocasión) y al final de la intervención de su interlocutor, sin alterarse, dijo algo así como «gracias por su pregunta y su excelente francés, pero no estoy seguro de haber entendido bien…» y luego contestó largamente, intentando una vez más que el pensamiento tuviera lugar en el intervalo que nos separa de los demás y nos hace estar con los demás.

Javier De la Higuera / Disyunción, oscilación, contagio: lo visible y lo enunciable en Jean- Luc Nancy

Arte, Filosofía, Literatura

En este artículo se estudia el problema de la relación entre lo visible y lo enunciable, imagen y texto, en el pensamiento de Jean-Luc Nancy. Para ello, se traza en primer lugar el marco teórico de este problema en lo que se denomina “la estética del pensamiento”, mostrando qué desplazamiento con respecto a la estética convencional introduce el pensador francés en el tratamiento de este problema y su relación, en este aspecto, con otros pensadores como Blanchot, Derrida o Foucault. Se reconstruye, en segundo lugar, el desplazamiento que la cuestión visible/enunciable sufre en la reflexión de Nancy, desde una interpretación principalmente lingüística, o gramatológica, a otra, más fundamental, de carácter eminentemente figural. En ese plano figural radical, las artes y la literatura parecen quedar en un segundo plano con respecto a lo que Nancy denomina “el arte de hacer un mundo”.