Gerardo Muñoz / El inglés y las lenguas muertas

Filosofía

Todavía recuerdo con nitidez cómo hace unos años, en la librería de la Universidad de Harvard, la Colección Loeb de Clásicos del Latín y el Griego, con sus cubiertas rojas y verdes respectivamente, ya no se encontraba en los estantes. Al preguntarle a una dependiente, me dijo que esos libros de “lenguas muertas” ya no se vendían ahí. Esas fueron sus palabras. Si esta anécdota transmite algo, es precisamente la pregunta fundamental en torno a la noción de “lenguas muertas”. ¿Qué significa que una lengua haya muerto o esté muerta? Si, ​​de hecho, existe tal estatus ontológico para cualquier lengua que se haya rastreado desde nuestro pasado, esta pregunta hoy regresa con cierta urgencia, ya que el avatar más reciente de la cibernética, la «Inteligencia Artificial», ya supera no solo las supuestas “lenguas muertas” de la antigüedad que muchos lectores ya no pueden dominar, sino también la operatividad de las lenguas vivas de toda la humanidad en su conjunto.

Alberto Toscano / El Eje del Caos. Hacia una violencia sin fin en Oriente Medio

Política

La guerra contra Irán que Israel y Estados Unidos lanzaron el 28 de febrero con la «decapitación» del liderazgo del país y el bombardeo de cientos de objetivos militares y civiles —incluida una escuela femenina en Minab, donde 165 niñas y miembros del personal fueron masacrados—, se ha transformado rápidamente en una conflagración regional de consecuencias incalculables.

Debilitado militarmente por la «guerra de los 12 días» de junio de 2025 —cuando Donald Trump había declarado que las capacidades nucleares de Irán habían sido «aniquiladas»— y despreciado por muchos iraníes tras la represión sangrienta de las protestas y revueltas a principios de este año, el régimen iraní aún no ha sido desestabilizado por la pérdida de su guía supremo, el ayatolá Jomeiní, así como del ministro de Defensa y del comandante en jefe de la columna vertebral militar e ideológica del régimen, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (IRGC).

Mauro Salazar J. / El cambio de mando como telenovela turca. El ocultamiento provinciano del control geopolítico

Política

Chile está muerto junto a los húmeros. Dicen que lo mataron por revelarse Por no pensar como inquilinos Dicen que murió, triste, hambriento y mudo. Hay quienes cuentan que Chile no fue enterrado. Un paisano dice que una pequeña palabra llamada ‘chile’ fue cremada y sus cenizas se guardaron en una caja de zapatos

El quiebre de la transición de mando presidencial, ocho días antes de la asunción de José Antonio Kast, no es un incidente diplomático, sino la manifestación de una ruptura radical: el colapso de la capacidad de ambos elencos (presidente saliente y presidente electo que lanza el zarpazo) para habitar un espacio compartido donde abunda la cancelación de lo político. Lo que está en juego no es simplemente una discrepancia sobre hechos (quién informó qué, cuándo y cómo). Lo que está en juego es la pregunta sobre quién tiene autoridad para definir qué fue realmente dicho, quién puede ser creído cuando dos narrativas irreconciliables se enfrentan.

Gabriel Boric sostiene haber informado a José Antonio Kast sobre las advertencias estadounidenses respecto al cable submarino chino. José Antonio Kast niega categóricamente esto último. No simplemente que haya habido información insuficiente, sino que acusa ocultamiento de información; haber sido engañado. Al hacerlo, no solo rechaza las palabra del presidente saliente, sino que rechaza su autoridad para definir qué ocurrió en aquella conversación del 18 de febrero. En el momento en que Gabriel Boric se ‘vuelve mentiroso’, según la imputación del presidente electo, su testimonio pierde credibilidad. No se puede dialogar con quien engaña. La verdad tiene estructura de ficción. El discurso de Kast no describe una realidad preexistente sino que la produce mediante enunciación. La falta de información no existe antes de ser dicha; existe porque es enunciada. El lenguaje aquí no refleja poder, lo ejerce. La suspensión no es respuesta a una carencia, sino acto creador de esa carencia como justificación retrospectiva. El significante falta de información estructura la realidad política: Boric es culpable porque el discurso así lo establece. No hay verdad anterior al enunciado, solo hay ficción estructurada como verdad mediante la repetición performativa del significante.

Giorgio Agamben / Estado y terror

Filosofía, Política

¿Qué es un Estado que, ignorando toda forma de derecho, asesina metódicamente o secuestra a los jefes de los Estados que declara arbitrariamente enemigos? Y sin embargo, esto es lo que sucede con la aprobación o el silencio turbado de los países europeos. Esto significa que vivimos en un tiempo en el que el Estado ha arrojado sus máscaras jurídicas y actúa ya conforme a su verdadera naturaleza, que no es, en último análisis, sino el terror. Es probable, no obstante, que esta situación extrema lo sea literalmente, es decir, que la deposición de las máscaras coincida con aquel fin de la forma Estado sin el cual una nueva política no será posible.

Mauricio Amar / Estamos preparados para la guerra

Política

Nuestras sociedades están preparadas para la guerra. Nuestros hijos desde la edad más temprana han podido asesinar de manera virtual, haciendo de la guerra no solo algo cotidiano, sino situada al interior de los espacios y tiempos comprendidos como privados. La guerra ha sido un juego tal como lo es para el soldado sionista que aprieta botones desde un lugar muy lejano, con total indiferencia a si su objetivo es un colegio de niñas, un hospital o una avenida. Ante el horror, surge la diversión. «Grok, es verdad o no que mentiste sobre el bombardeo israelí?». En la televisión los generales parecen masturbarse con operaciones a las que adosan racionalidad. «Una operación impecable la de Estados Unidos». Entretenimiento puro, mientras cientos de familias lloran frente a los cuerpos destruidos de sus hijas, mientras miles se agolpan en los hospitales para ser atendidos.

Mauro Salazar J. / Tribulaciones sin promesas. Fisuras del orden (Revueltas)

Filosofía, Política

Tribulación, esa cismática donde el gesto disidente se descubre ya escrito en la filigrana del reconocimiento que lo constituye. Tribulación, imposible separación entre la disidencia que habla y el archivo que habla en ella. Tribulaciòn, condenada a expresarse desde el umbral mismo que la instituye como legible, como reconocible, como perteneciente al orden de lo que puede ser pensado. Esa es la tribulación: no la pureza imposible de un afuera, sino la tensa filigrana donde cada negación del orden (escribas) se descubre ya anudada a los hilos que la sostienen.

Preludio

Este ensayo interroga cinco fracturas en la crítica contemporánea que exigen repensar cómo hablamos de Octubre (2019): La primera: la crítica reproduces la violencia epistémica que denuncia. Al instituir jerarquías de legibilidad (perspectivas que piensan el ser versus ciencias sociales sepultadas en el empirismo), clausura voces que resisten la lengua monopólica de la filosofía. Lo que aparece como liberación conceptual es captura. La segunda: la captura de nuestro lenguaje por el mercado académico. Las categorías disruptivas son metabolizadas, digeridas, vueltas funcionales a la reproducción del orden. La intelligentsia hace de la denuncia su modo de habitar el orden sin transformarlo. La tercera: no hay exterioridad. La imaginación intelectual está atravesada por la biopolítica del capital, inscrita en sus circuitos de rentabilización. La industria académica fabrica subjetividades críticas funcionales a su reproducción. Somos parte del aparato que criticamos. La cuarta: la genealogía de octubre exige preguntar cómo fue producida su subjetivación política. No fue espontánea. Emergió de dispositivos concretos (medios, símbolos, rituales, liderazgos) que inscriben todo acontecimiento en territorios ya colonizados. La crítica que ontologiza el acontecimiento reproduce el idealismo que combate. La quinta: la necesidad de duelo político estratégico. La tesis de que «el acontecimiento no ha cesado» es negación elaborada, no verdad ontológica. Requiere autocrítica sin ilusiones, ni conversiones (intersecciones sin punto medio).