Lección sorpresa. Fue la sorpresa de la vuelta a clases, que nadie había visto venir y mucho menos predicho. Mientras todo el mundo parecía resignado a esperar las próximas elecciones del presidente-monarca para aspirar a un cambio, los estudiantes secundarios irrumpieron en el primer plano de la escena y trastornaron todas las agendas políticas. Partida de algunos liceos de la periferia parisina, la revuelta se difundió rápidamente por toda Francia. Sin ninguna organización dirigente, sin un partido ni un sindicato detrás de la maniobra. Solo grupos de estudiantes secundarios que se autoorganizan, que bloquean la entrada de su escuela y que difunden la información a su alrededor y en las redes sociales. Señal de que bajo las cenizas las brasas comenzaban a reavivarse y solo esperaban una chispa para desencadenar el incendio.
Raumhafen 81 / Klara Sahara
MúsicaHay algo interesante en la música de corta duración. Como una caja pequeña que contiene un tesoro, nada menos que una cierta cápsula de tiempo perceptivo, que en pocos minutos puede hacernos pensar en el infinito. Quizá esta es una buena manera de entender, fuera de los límites de la temporalidad cronológica lo que Bergson llamaba duración, un tiempo experimentado desde dentro que no tiene sentido en el reloj. Presentamos en Ficción de la razón el álbum Klara Sahara de Raumhafen 81, proyecto del artista alemán Michael Schacht.
Giorgio Agamben / Conocimiento y cognoscibilidad
FilosofíaUna y otra vez es preciso cuestionar el primado del conocimiento en nuestra cultura, preguntarse si realmente, según las palabras que abren la Metafísica de Aristóteles, lo que los hombres desean es ante todo conocer. Si devolvemos a la verdad su significado etimológico de no-ocultamiento (a-letheia), entonces en esa verdad no es el conocimiento lo que está en juego, sino la cognoscibilidad, la apertura a partir de la cual únicamente algo así como un conocimiento se torna posible. Si llamamos «rostro» al ser manifiesto, al darse y al aparecer de cada cosa, entonces la verdad se sitúa en esa apertura originaria, es memoria de los rostros de las cosas y no su reducción a objeto de saber y de ciencia. Y puesto que experimentamos placer y nos enamoramos de las apariencias y de los rostros, un conocimiento que pretenda prescindir de ellos no puede contribuir de ningún modo a nuestra felicidad. Si el arte y la filosofía todavía nos interesan, es porque se ocupan no del conocimiento, sino de la cognoscibilidad de las cosas y de las personas. Una cultura como aquella en la que vivimos, que olvida los rostros y persigue a toda costa el conocimiento, no puede por tanto más que terminar, como hoy resulta evidente, en el dominio ciego y destructivo sobre el mundo por parte de una ciencia transformada en la más intolerante de las religiones.
Roque Farrán / ¡Es el disfrute, estúpido! Sobre la naturaleza del mal y la Ilustración afectiva
Filosofía, PolíticaEstamos en un tiempo enloquecedor y bastante sobregirado que no necesita más diagnósticos e interpretaciones sino proposiciones simples, claras y directas que interpelen a ejercitarnos en concreto para pensar lo que nos pasa. A la vez estamos sometidos a una guerra desigual por la atención que compele continuamente a recurrir a términos o expresiones que generen cierto enganche. Sin desconocerlo, no tenemos que sucumbir fácilmente a ello; de igual modo que la claridad expositiva no renuncia a la complejidad en la que se sostienen los enunciados para hacer cuerpo el pensamiento. Así pues, resulta habitual apelar a la expresión del título (la fórmula genérica sería: ¡Es X, estúpidx!) para remarcar algo obvio que no está siendo considerado en los análisis sobre la política y la sociedad, esto es: la eficacia determinante de un factor o práctica específica. Al principio fue la economía, en la génesis de nuestra modernidad, pero dada la desorientación actual se suele variar el término en cuestión, de acuerdo al gremio o profesión de quien enuncia, sin reparar que la misma expresión ya supone un tratamiento del otro bastante descuidado: un insulto o menoscabo a su inteligencia.
Gerardo Muñoz / Algunas notas sobre Naza (2026)
Cine, Estética, Filosofía, PolíticaEl documental Naza (2026), dirigido por Yuval Abraham and Rachel Szor que en estos días podía verse en el Festival de Cine de Nueva York introduce un concepto al léxico de la devastación en curso: “naza”, una abreviación de “nezek agavi” o daños colaterales a causa de los bombeardeos teledirigidos del ejército israelí sobre la población de Gaza. Si bien la noción de “daño colateral” no es ajena a las normas del derecho internacional de conflictos, la novedad de la noción de la naza es que ahora se limita al objetivo mismo del acto bélico. En varios de los testimonios – todos ellos grabados desde tejados del centro de Tel Aviv – queda claro que esta nueva fuerza tecnológica no busca simplemente aniquilar a un ciudadano específico, sino hacerse cargo de una “naza”, como si la vida humana sólo pudiera ser pensada como paquetes, tal y como lo determina la propia eficacia de su funcionamiento letal.
Paloma Castillo / Atmoterrorismos 1: Perdiendo la risa
Filosofía, PolíticaHace un tiempo vengo notando algo en la consulta y en las conversaciones con colegas: un aumento que nadie termina de explicarse de los rasgos que la época agrupa bajo el nombre de neurodivergencia o TEA. Hipersensibilidad a los ruidos, intolerancia al contacto físico, desadaptación social, intereses focalizados hasta la obsesión y, el que más me llama la atención, la falta de comprensión del sentido del humor. Los manuales lo registran como déficit. Las familias viven muchas veces como alivio contar con una categoría diagnostica. Y en los espacios escolares puede ser broma, insulto o juego: “Es que soy TEA”, “¿Cómo tan TEA?” y otras variaciones. Para personas como yo la primera tentación es leer esto como resistencia.
