Rodrigo Uribe Otaíza / Cartografías II. En la boca de los legalistas

Filosofía, Política

La transición nunca de dejó de ser un burdel en el que figuras de televisión y policías hacían el amor. Un motel de arquitectura multicultural, con pilares neoclásicos, techos góticos y paredes barrocas. Una estructura repleta de luces de neón, clamando vacancia mientras los relieves de los muros forma el claroscuro de una poderosa crítica cabalística y mesiánica. El terror, la mentira y el abismo no dejan de estar a la base de la fuerza que ordena a la letra en su página, en la intensidad que comanda que la caligrafía devenga gramática. Y así, en el perpendicular suelo que sostiene a este burdel, vemos una extraña simpatía. Pequeña, perversa simpatía. Es esta la que mantiene a un fundamento político en ciernes. ¿Podrá el Nuevo Pacto Social, alguna vez siquiera, ir más allá del deseo refundacional de Carabineros de Chile?

Julien Coupat / Engrenages, ficción policial

Estética, Filosofía, Política

Los días 28 y 29 de marzo de 2013 tuvo lugar, por iniciativa del CNRS, en un auditorio del arrondisement XIV de París, uno de esos coloquios sin objeto, a través de los cuales el aburrimiento académico intenta distraerse entre dos bostezos. Su título, en una resolución salvaje –“La policía entre ficción y no-ficción”- sonaba como una garantía de que se haría lo posible por no formular la más mínima idea, y que se mantendría educadamente en ese intervalo del discurso donde la neutralidad disputa con la nada. Para darle un poco más de picante al largo túnel de banalidades que se anunciaba, los organizadores habían sazonado el programa con una tarde de proyección-debate “entorno al caso de Tarnac”, que en la época daba de qué hablar en las crónicas, y cuya instrucción aún estaba lejos de cerrarse. Debían intervenir allí David Dufresne, Éric de Barahir, comisario de policía y co-guionista de la serie Engrenages y el juez antiterrorista Gilbert Thiel, que se volvió en esos momentos actor y consultante para la misma serie.

Durando De Arcilaxis / Contemplación del signo

Filosofía

Me gusta tanto cómo cantan las cosas.

Yo las toco: están quietas, son mudas.

Vosotros me matáis todas las cosas.

R. M. Rilke, Poemas juveniles.

Heidegger definía la modernidad como la “época de la imagen del mundo”. Lo moderno consistiría en hacer del mundo justamente una imagen. Desde este punto de vista, no cabría hablar de una cosmovisión medieval, pues sólo a partir de la Edad Moderna ha podido devenir el mundo una imagen para el hombre. Esto significa que el mundo no es más que una “representación” y el hombre moderno una especie de homo videns. Pero la modernidad es también la época de la secularización, o por decirlo otra vez con Heidegger, la era de la “desdivinización o pérdida de dioses”. Ahora bien, frente a los tiempos modernos, la Edad Media se nos presentaría como una época que no necesita sensu stricto de una concepción cristiana para poder “leer” el mundo como siendo de alguna manera simbólico.

Gerardo Muñoz / El mundo dibujado: tres glosas sobre la pintura de Osmy Moya

Estética, Filosofía

I. “El mundo es dibujado, dibujamos el mundo”. Así piensa Osmy Moya una vez que se coloca ante el espacio vacío de la tela. En el comienzo de la procedencia del “acto pictórico”, la tela deviene un fieltro que deshace la caída de la articulación entre figura y espacio. Y en ese origen comienza un trazo sobre sobre el vacío que despeja un color sobre el contorno y que aísla una franja de la composición. En realidad, estos elementos componen un mundo extravagante y en movimiento; un espacio que antes vagamente se asomaba. Una línea nunca es un territorio, sino que divide en su performance una tierra de nadie en la que despejamos una posible escisión ante lo indiferenciado. Así, la línea errante desficcionaliza la unidad del mundo a la vez que muestra el ascenso de la figura. Las líneas del mundo transfiguran los topoi de toda ubicación. Se inventan otras geografías a espaldas de los agrimensores de turno. De ahí que la pintura de Osmy Moya también implique una relación tenue y zigzagueante con la corporización del espacio. El cuerpo delimita un espacio, pero solo a condición de que el espacio mismo devenga un cuerpo como necesidad entre las cosas. Pues ahí donde hay espacio hay una pequeña comarca en la que los sentidos reanudan los usos de nuestras formas con los lugares que cruzamos. Por eso cada línea es una intensidad de un cuerpo que descoloca el diagrama del cuadro. El trazo del dibujo inaugura una insurrección corpórea mediante un montaje que desidentifica absolutamente el espacio con la aparición de volúmenes atizados por el color. Hablar de la pintura es mostrar el parargon de la obra: encarar el momento de la ruina de sus artificios. Así, la infraestructura de la pintura entra en suspenso.

Rodrigo Uribe Otaíza y Carlos Ramírez Vargas / Cartografías I. No más té, el emprendimiento

Filosofía, Política

¿Cuándo un cadáver puede devenir en comida? ¿Cuándo el torso, en pedazo y nutriente? En principio, no diremos que el problema sea la depredación-en-sí, como si tal figura abstracta pudiese ser posible. Claramente no “en sí”, sino sus usos y aplicaciones. Su operatividad, su elemento dispositivo, sus correlatos sobre la norma imperativa. A todas luces parece ser que nos encontramos aún en el siglo de Kant, pero de un categorismo renovado y mucho más mal oliente; una centuria civil con su prusianismo cristiano, actualizado y asegurado entre derivadas sin integrales, bajo nuevas estrategias que harán conjugar en un modo inverso proporcional a capital y trabajo.

ETHR / Orbital Mechanics

Música

En Ficción de la razón presentamos el disco Orbital Mechanics de ETHR (/ether/), proyecto del compositor y productor afincado en Barcelona, Manu Torres. Entre secuencias melódicas que recuerdan a Caterina Barbieri, Nils Frahm o Helene Volspieger y lineas de bajo extremadamente saturadas que podrían evocarnos a Ben Frost u Oliver Coates, en Orbital Mechanics predomina el uso de unos pocos recursos llevados al límite. Un trabajo donde el sonido analógico cobra peso y la panorámica estéreo juega una importancia fundamental en la experiencia del oyente. Una invitación a conectar con nuestro yo interior, paradójicamente a través de los sonidos más sintéticos.