Mauricio Amar / Sionismo y nazismo

Filosofía, Política

Hoy, en medio del genocidio que Israel perpetra en Gaza, con vistas a extenderse hacia Cisjordania y Líbano, para todos han sido evidente las similitudes entre el sionismo y el nazismo. Aunque son ideologías diferentes –de hecho el sionismo ha sostenido en su interior un amplio abanico de ideas heterogéneas que pueden ser entendidas como de «izquierdas» y de «derechas»– ambas comparten elementos fundamentales como la teoría de un espacio vital, que en el sionismo se mezcla con la religión judía y su idea de una «tierra prometida» y la de una raza superior, que en el sionismo, de nuevo en una zona gris entre laicismo y fundamentalismo religioso judío, se llama «pueblo elegido». Como Israel surge como Estado en 1948, tras el final de la Segunda Guerra Mundial, comúnmente la asociación con el nazismo se entiende como una continuación. Israel sería la persistencia del nazismo en otro lugar, con otro pueblo. Pero también la cuestión puede ser planteada al revés. El filólogo judío Victor Klemperer planteaba en 1946 una cuestión que por entonces podía sonar enigmática. «Sin duda –dice–, la doctrina nazi fue estimulada y enriquecida en repetidas ocasiones por el sionismo, pero no siempre resultará fácil determinar con exactitud aquello que el Führer y aquello que este o aquel cocreador del Tercer Reich extrajeron del sionismo».

Mauro Salazar J. / El libro: la hoguera administrada. Desmemoria en Chile

Filosofía, Política

Preámbulo: «A veces 100 millones, 500 millones, para una investigación que termina en un libro precioso, empastado, en la biblioteca. ¿Cuántos trabajos generó? Ninguno (…) Puede ser un gran estudio, pero no se tradujo en nada, en trabajo concreto para las personas.» José Antonio Kast, gira «Presidente Presente», Puerto Montt, mayo de 2026.

Esas palabras no son una opinión. Son una política. Cuando un jefe de Estado declara que el libro —ese libro «precioso, empastado, en la biblioteca»— no generó ningún trabajo concreto, no está pronunciando un juicio estético ni formulando una crítica al sistema universitario: está instaurando un régimen de valoración donde el agónico pensamiento crítico queda fuera de lo legítimamente financiable. La declaración toca al mismo tiempo la cultura, la universidad y el horizonte cognitivo de la ciudadanía. Son el mismo daño visto desde ángulos distintos.

Omar Elabd / Devils for my Darling

Música

La memoria del ser amado no puede sino ser una ficción, necesaria, por cierto. El compositor egipcio Omar Elabd nos lleva a una navegación por las tramas sutiles de un recuerdo, una historia de amor que, como toda historia de amor, es imaginada. Un álbum lleno de sutilezas sonoras, de una cierta tranquilidad de ensoñación. Escuchemos Devils for my Darling de Omar Elabd.

DMPJ / Máquinas de Guerra Subterráneas: Deleuze-Guattari y el 7 de Octubre

Filosofía, Política

«A veces ven efectivamente algo que los otros no ven, pero otras veces solo ven en grado y no sirve para nada. Aunque son colaboradores de los proyectos de control más rígidos y crueles, ¿cómo no iban a sentir simpatía por la actividad subterránea que se les revela?» Deleuze & Guattari

«Un viajero escocés da fe de la atracción única por el poder del fuego, hablando después de que los rebeldes incendiaran el Ayuntamiento de París en mayo de 1871: ‘Nunca podría haber imaginado algo tan hermoso. Es magnífico. No negaré que la gente de la Comuna son bribones espantosos. ¡Pero qué artistas!’… la vitalidad se ha instalado en los llamados ‘barrios problemáticos'». El Comité Invisible

Cualquier intento occidental de filosofar desde la relativa seguridad de su escritorio u oficina sobre cualquier genocidio en curso en Gaza es una tarea que solo puede intentarse con el análisis más militante, ya que las realidades que enfrenta el pueblo palestino no pueden, de ninguna manera, ser simplemente ‘conceptualizadas’ o ‘teorizadas’ como un simple elemento de la filosofía política o la teoría crítica, sino solo como un proceso continuo de devenires-políticos… uno que exige la atención de cualquier esfuerzo praxeológico colectivizado formado contra las formulaciones molares y moleculares globalizadas del imperialismo, el capitalismo y el fascismo.

Julio Cortés Morales / Etnocaceristas: ¿populismo radical o postfascismo decolonial?

Filosofía, Política

Una forma extremadamente curiosa de llevar las posiciones “etnodiferencialistas” de la Nueva Derecha francesa1 al límite es la de los denominados “etnocaceristas” del Perú, creación de los Humala (Isaac y sus hijos Ollanta y Antauro) que condujo a la formación de un movimiento político integrado primeramente por militares; una curiosa variedad de populismo radical según algunos2, que a mi juicio bien podría ser considerada una forma de postfascismo andino.

Los etnocaceristas reivindican la “raza cobriza” (una de las cuatro que según ellos existen en el planeta, junto a la blanca, amarilla y negra), el Imperio Inca, al general Andrés Avelino Cáceres -héroe antichileno de la Guerra del Pacífico- y al gobierno militar del general Velasco Alvarado. El movimiento fue creado por Issac Humala, abogado que había militado en el Partido Comunista del Perú y luego en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, y sus hijos militares, Ollanta y Antauro, que en 1989 formaron el movimiento clandestino Militares Etnocaceristas (MEC). El objetivo del MEC era “estudiar la realidad peruana, la historia militar del país y su situación étnica, para elaborar una forma de lucha contra el terrorismo del Sendero Luminoso diferente de las brutales represiones ejercidas por las autoridades estatales, no sólo contra los senderistas sino también contra la población civil de los Andes”3. En el proceso los Humala fueron acuñando la idea de una revolución militar que arrebate el poder a los civiles occidentalizados, la que fueron fundiendo con la reivindicación de un nacionalismo étnico del Tahuantinsuyo.

Felicia Sjögren / HULDA

Música, Sonido

Partamos el día escuchando atentamente. En Ficción de la razón presentamos el álbum HULDA de la artista sonora y compositora sueca Felicia Sjögren. La música de este álbum fue creada e interpretada en un órgano de lengüetas de dos manuales y pedales, construido por Alfred Cedergren, un artesano sueco activo entre 1870 y 1925 en Vänge, en la isla de Gotland. En esa misma localidad vivía, por aquellos años, una joven llamada Hulda Veström. A los catorce años, Hulda dejó atrás a su madre y hermanas para viajar al encuentro de su padre en Los Ángeles. En la primavera de 1912, subió al Titanic junto a su tía, también llamada Hulda. Una fotografía de ambas mujeres se conserva en la capilla de madera de Vänge, el mismo lugar donde hoy se reúnen los órganos construidos por Cedergren.