Tariq Anwar / Mundos invisibles

Literatura, Sonido

Existen paisajes que no vemos. Ni platónicos ni místicos, sino simplemente invisibles. Están cargados de fuerzas extrañas que los pueblan y les dan forma. Hace unos días intentando mirar los detalles del cuerpo de un zorzal en movimiento, creí haber comprendido algo de sus extrañas presencias. Lo recuerdo así: El zorzal me miró por un momento desde el árbol en el que posaba sus delgadas patitas y ustedes entienden que cuando digo me miró es que se puso de costado para apuntarme con un solo ojo. Hacia dónde tendría dirigida la otra mitad de su visión es algo solo especulable, no podría asegurar nada. Imaginé que tal vez la existencia uno de los paisajes que no vemos estaba en el entremedio de la vista del pájaro, en lo que él no podía ver, o también en la doble mirada, que por una parte contenía la imagen de mi cuerpo y por otra la de una otra imagen que nunca podría yo siquiera imaginar. En su cerebro probablemente no habían dos imágenes, sino una panorámica que incluía la imagen de algo proyectado por mí, ahora entregado al zorzal, y una imagen ignota que hacía juego con la mía, la tocaba, la complementaba distinguiéndose, pues al fin y al cabo, el pájaro sabía separarlas. En esa doble mirada que organiza las imágenes de una manera inimaginable para mí, lo que pienso que ocurre es que se forma un paisaje invisible. Ní platónico ni místico, sino simplemente invisible.


El texto de Tariq Anwar puede ser leído en compañía de la pieza Soundplace1.

Rodrigo Lagos / La pandemia como espejo de nuestra vulnerabilidad

Filosofía, Política

La actual pandemia provocada por el SARS-CoV-2 en todo el mundo y que aún mantiene a gran parte de la población con un sentimiento de angustia e incertidumbre constante, nos viene a recordar que el ser humano a pesar de su increíble desarrollo científico-técnico y su dominio de la naturaleza en el último siglo, todavía sigue siendo un ser intrínsecamente vulnerable.

Agostino Cera / El capital pandémico o de la nueva fuerza de gravedad

Filosofía, Política

Fuente: Le parole e le cose

Naturalizar: transformar lo accidental en necesario, lo reversible en inexorable. Atribuyendo a la posibilidad el carácter, incluso el estatuto ontológico, de la necesidad. Hacer de la contingencia un destino.

A la ya larga lista de nuevas experiencias que este último e increíble año nos ha obligado a vivir (a las que, de hecho, habríamos renunciado de buen grado), hay que añadir, con especial referencia a las últimas semanas, una observación colectiva y concreta, incluso cotidiana: la constatación del nivel de naturalización que ha alcanzado la lógica del capital. El acontecimiento de la pandemia está contribuyendo de forma decisiva a que nos demos cuenta de lo mucho que han arraigado, no sólo en nuestra interpretación, sino incluso en nuestra percepción del mundo. En la propia forma de ver la (al)realidad. Estas lógicas se han convertido en lentes que no podemos desvestir porque ya no somos capaces de percibirlas como accesorias (opcionales, contingentes, reversibles…). Esas lentes nos parecen, las sentimos, como si fueran nuestros propios ojos: dotaciones naturales, orgánicas, sin las cuales no podemos imaginarnos. Privados de ese punto de vista particular, tendríamos la impresión de no poseer ya ninguno, de estar reducidos a la ceguera. El resultado final de este hábito arraigado, cristalizado, incrustado, corresponde a la legitimación definitiva de planteamientos interpretativos y órdenes de prioridad que, evaluados desde otra perspectiva (con otras lentes), parecerían, si no aporéticos, al menos problemáticos o cuestionables y, por tanto, susceptibles de ser discutidos, cribados, ponderados… antes de ser finalmente aceptados.

Camilla Pietrabissa / Marguerite Yourcenar, a través de la pintura

Arte, Literatura

Fuente: Antinomie.it

Con los museos cerrados, nos preguntamos por las obras del museo imaginario colectivo. ¿Cuáles son los iconos que más echamos de menos, o los que describen nuestros miedos y pesadillas? ¿Cuáles son los que realmente nos gustaría ver en estos meses de crisis existencial?

Así que vuelvo a una escritora que releí durante el verano, cuya obra está marcada por el recuerdo de los cuadros de la historia del arte europeo: Marguerite Yourcenar. Su autobiografía en tres volúmenes (Memorias del cuidado, Archivos del Norte y ¿Quoi? L’Eternité, Einaudi) se inscribe en la mejor tradición del género; también para Marguerite Yourcenar la autobiografía es una forma de búsqueda de sí misma en los demás, un intento de reflejarse en las oscuras profundidades de la historia que la precede. Desde el principio, como en otras novelas, se intuye una búsqueda minuciosa en archivos y objetos familiares, pero el esfuerzo por dar vida al pasado se apoya en gran medida en las imágenes.

Luis Durán / Ecocidio. Reflexión sobre el origen de la crisis sanitaria

Filosofía, Política

La zoonosis es el proceso mediante el cual los virus animales se transmiten a humanos. ¿Podría estar relacionada la actual pandemia de coronavirus con dicho fenómeno? No lo sabemos, pero tampoco es prudente descartar esta hipótesis. La pérdida de biodiversidad está detrás, sin duda, de la zoonosis y no es la primera vez que ha causado estragos en la historia de la humanidad. Según el arqueólogo neozelandés Lesley Montague Groube, después de hace unos 20.000 años se habría producido en el mundo una crisis de salud como consecuencia de dos factores coincidentes: el calentamiento del planeta y la cacería hasta la extinción de la megafauna. Esa extinción habría afectado, sobre todo, a los mamíferos cuyos predadores microbianos tuvieron que recurrir al hombre. Por primera vez nuestra existencia habría quedado amenazada.

Tariq Anwar / La fragilidad de la luz

Literatura

La luz llega desde todos lados. Luz que enceguece sin siquiera mirarnos. Podemos quedar sin vista de tanta luz, así dicen que le pasó a Moisés. Esa misma luz es la que se esparce ahora ya no desde un centro, sino desde cada cosa. Al final el profeta eligió la ceguera. Soberana estupidez. A nosotros en cambio, la luz nos rodea, lo hace todo blanco. Ante el dolor, hemos subido nuestros umbrales, hemos acomodado nuestra fotosensibilidad, sin saber que con ello renunciábamos a toda sensibilidad que no fuera la de unos ojos entrecerrados. Ahora, el mundo desaparece en su exceso de aparecer, y si lo disfrutamos es porque las luciérnagas ya no interpelan nuestra memoria. Esas luces frágiles, juguetonas, que solo iluminan a quien sabe mirar en la oscuridad.


Imagen principal: Elijah Gowin, Firefly Marks #6 , 2015