Mattia Acerbo / Por qué no debemos salvar el planeta

Filosofía, Política

El planeta no nos necesita. La Tierra ha atravesado glaciaciones, extinciones masivas, colisiones, cambios atmosféricos, catástrofes geológicas. Seguirá existiendo después de nosotros, incluso después de la desaparición de la especie humana. Desde este punto de vista, hablar de «crisis del planeta» es ya una forma demasiado humana de ver las cosas: significa confundir la crisis socioecológica de las condiciones de vida con una crisis del planeta en sí mismo, como si la humanidad fuera todavía su centro indiscutido. Como sostiene Chakrabarty, desde el punto de vista del planeta inorgánico no tiene sentido hablar de crisis.

También la fórmula «salvar el planeta» parece inocente. En realidad, conserva algo de la antigua fantasía soberana de la modernidad: la idea de que existe, por un lado, un sujeto humano investido de una misión salvífica y, por otro, una naturaleza reducida a objeto pasivo de tutela; por un lado el salvador, por el otro la criatura herida. La salvación se convierte así en el reverso moral del proyecto moderno de dominio sobre la naturaleza. Como si la humanidad fuera el príncipe de un cuento ecológico, llamado a salvar una naturaleza indefensa después de haberla puesto en peligro.

Giorgio Agamben / La gramática de Occidente

Filosofía, Política

En un ensayo de 1942, Louis Renou podía afirmar que «en la base del pensamiento indio hay razonamientos de orden gramatical». Las tres categorías en las que, según la filosofía india, se articula toda la realidad —sustancia, cualidad, acción— derivan indiscutiblemente del análisis gramatical del lenguaje: nombre, adjetivo, verbo. La gramática de la lengua sánscrita de Panini y el comentario de Patañjali preceden, de hecho, a la mayor parte de los textos filosóficos indios.

Cabe preguntarse en qué medida esto vale también para la filosofía griega que está en la base de nuestra cultura. A esta hipótesis parece oponerse la tradición que atribuía a Platón y Aristóteles el descubrimiento de las partes del discurso y, en consecuencia, la invención de la gramática. La oposición se atenúa y desaparece en cuanto se entiende que lo que de este modo se sugería era que, para poder ser filósofos, Platón y Aristóteles antes tuvieron que ser gramáticos.

Tariq Anwar / Lo que está naciendo

Filosofía, Política

Que el mundo tal como lo conocíamos ha terminado es un hecho que no requiere demostración. Se percibe en el aire como pudredumbre, en las instituciones que se han derrumbado, en los cuerpos que migran, en las genocidios que los poderosos han decidido que no se llamen genocidios, en las imágenes que han sido despojadas de toda posibilidad de afirmar una verdad. Y sin embargo el error que cometemos es siempre el mismo: buscar el mundo nuevo en el futuro, como si debiera venir después del fin del viejo, como si la historia avanzara por sucesiones ordenadas y lo nuevo esperara pacientemente su turno entre bastidores. Es verdad precisamente lo contrario. El mundo que viene no viene del futuro: ya está aquí, oculto en los pliegues del viejo que se disuelve, legible en las formas mismas de la catástrofe. Así como el capitalismo no nació cuando la relación capital-trabajo dominó finalmente todo horizonte de la vida, sino que ya estaba operando mucho antes, silencioso y capilar, en las prácticas, en los hábitos, en los cuerpos — así también hoy las formas de vida no-capitalistas se están desenvolviendo ya. De forma silenciosa. Sin manifiesto, sin vanguardia, sin el ruido que esperaríamos de una revolución.

Mauro Salazar J. / Fuego y acumulación. Capitalismo de forestales

Filosofía, Política

El capital es otro tipo de fuego, se llama progreso

I. La acumulación originaria

¿Qué arde en el sur de Chile? La respuesta obvia es: bosque. Pino radiata, eucalipto, queule milenario. Pero esta respuesta permanece en la superficie. Lo que arde es una contradicción irrefrenable entre dos formas de estar en el territorio, dos proyectos irreconciliables de lo que debe ser la tierra. De un lado, la acumulación capitalista que requiere la conversión de todo —absolutamente todo— en materia de extractivismo, en recurso valorizable, en commodity. Arde una persistencia que fue negada, desplazada, y retorna de forma espectral para recordar que su aniquilación nunca fue completa.

El capital requiere aceleración, sí, pero no como necesidad «externa», sino como ley de su movimiento íntimo. Cada ciclo que no se acelera es muerte parcial, pérdida de ganancia, ralentización insoportable. La rotación de mercancías debe continuar en velocidad ascendente. Los márgenes crecen en tiempos cada vez menores. Esta lógica choca brutalmente contra los tiempos de la naturaleza, esos tiempos de siglos, de formaciones milenarias del bosque nativo. El capital lo «resuelve»: treinta años de monocultivo donde tardaban siglos las otras vidas vegetales. Luego el fuego « limpia » para minería. Cada fase más rápida que la anterior. Cada aceleración erosiona más profundamente los sistemas ecológicos.

Gerardo Muñoz / La pintura forestal y el espacio sagrado: Rubén Fuentes en el Collégiale Sainte-Croix, 2025

Arte, Estética

Esta conversación con el pintor Rubén Fuentes tiene como pretexto su muestra más reciente en la capilla Collégiale Sainte-Croix de Loudun titulada “Archivos Forestales II”. El intercambio a continuación explora algunas preocupaciones entre la pintura, lo sagrado, y la mediación con la naturaleza de cara al colapso de los lazos y entornos con todo lo viviente del mundo. Acercarnos a la obra de Fuentes – construida a lo largo del tiempo desde la opacidad y el tiempo lento, aunque siempre atenta al insondable brillo de los paisajes – es una tarea indispensable para asomarnos a lo que el propio pintor llama, en esta conversación, la potencialidad pura de la imaginación.

1. Rubén, tu más reciente muestra, que lleva de título “Archivos forestales”, se instala en relación sinuosa con la sacralización del espacio. Nos encontramos, al fin de cuentas, en la capilla Collégiale Sainte-Croix, en Loudun. Loudun nos lleva a la mística del siglo diecisiete, al cual Michel De Certeau le dedicó un maravilloso estudio. Obviamente, desde tiempos inmemoriales ha existido una relación entre el arte y lo sagrado pero incluso en un punto álgido de la modernidad, Pavel Florenski podía sostener que la dimensión de lo pictórico perduraría sólo si mantenía su diálogo con la liturgia de la percepción y del misterio. Esta muestra no es, en modo alguno, una obra religiosa en un sentido estricto (o incluso en la forma en que Marie-Alain Couturier lo refirió en un intento de modernizar la sensibilidad religiosa); más bien, tengo para mi que el diálogo de tu pintura con lo sagrado se mantiene a distancia de la fe religiosa, mas nos invita a entrar a un espacio contemplativo sobre el suelo que pisamos y el ambiente en que existimos. ¿Cómo pensante esa difícil relación entre tu trabajo pictórica y el espacio sagrado para esta muestra?

Aldo Bombardiere Castro / Divagaciones: Filosofar la filosofía

Filosofía

Physis y Kosmos

Suele decirse que «la física está en todo». Tal proposición resulta innegable. Si concebimos el todo como un conjunto absoluto cuya característica esencial consiste en reunir la totalidad extensiva de los entes intramundanos materialmente constituidos, la física, en cuanto ciencia que estudia las leyes universales que rigen sobre el decurso material de los fenómenos empíricos, ha de expresar su dominio sobre todos y cada uno de aquellos entes. Así, el objeto de estudio de la física, el reino de lo físico, manteniendo su connotación etimológica originaria, esto es, el sentido de la noción de “naturaleza”, propia de la physis griega, no tan sólo representa, sino que constituye materialmente la objetualidad fenoménica de los entes circunscritos bajo la idea de naturaleza.