Silvana Vignale / Nancy y su intruso

Filosofía

Las y los franceses tienen una manera peculiar y directa de anunciar la muerte de alguien: est mort. En el caso de Jean-Luc Nancy, eso suena también de modo peculiar, cuando él mismo ha reflexionado no tanto sobre el umbral del que nadie puede ser testigo para proferir palabra, sino del cuerpo y la posibilidad de una sobrevida, especialmente en su ensayo El intruso.

“Yo he recibido, entonces, el corazón de otro”.1 Así comienza el texto en el que relata la experiencia de ser trasplantado de corazón. Escritura que lejos de ser una crónica, se convierte en una intervención del pensamiento sobre nosotros mismos –sospecho que no podía hacerlo de otro modo–. Tampoco podía ser de otra manera que el texto que sigue, no fuera escrito por mí sino en el marco de un seminario titulado “Políticas del cuerpo” –quizás pueda advertirse su tono pedagógico y las derivas de algunos tópicos que serían posteriormente retomados–. Había quedado en el archivo de mi computadora, quizás porque consideraba que no era lo suficientemente académico para ser publicado. Pero Nancy, como Gilles Deleuze, como Jacques Derrida, como Michel Foucault, son aquellos a quienes debo el animarme a publicar sobre lo que escribo: fundamentalmente, pensando que no hay un público lector, sino el encuentro con otros, el entramado de un texto que se escribe, circulando entre singularidades de diferentes edades y geografías.

Federico Ferrari / Para Jean-Luc

Filosofía

Fuente: Antinomie.it

¿Ah, sí? Bon… Esta era una de las expresiones más frecuentes de Jean-Luc. Por lo general, lo pronunciaba abriendo mucho los ojos de asombro, y luego, en el punto álgido del bon, iba acompañado de una apertura de todo su cuerpo en una nueva dirección. Jean-Luc Nancy era un hombre lleno de asombro ante el mundo y de curiosidad por el otro. Cuando algo o alguien desafiaba la idea que se había formado, su primera reacción era el asombro, la suspensión de su propio prejuicio y la consiguiente apertura a un nuevo camino, una nueva posibilidad, inaugurada por el otro. Fue el otro el que lo conmovió. Jean-Luc sentía curiosidad por los demás seres humanos, incluso por los demás seres vivos. Le gustaba escuchar, observar y fotografiar. Le encantaban las videollamadas, tener la presencia del otro delante, observar su cuerpo. Yo solía burlarme de él con buen humor por esta imprudente apertura a los demás. Era capaz de hablar con cualquiera, de escuchar a cualquiera, de encontrar puntos en común con cualquiera. Todavía recuerdo lo mucho que me reí cuando vi un vídeo de una conferencia en la que alguien del público pronunciaba un discurso de varios minutos en un francés incomprensible. Pude ver la cara de Jean-Luc y tenía la mirada de alguien que no entendía nada (como era normal en aquella ocasión) y al final de la intervención de su interlocutor, sin alterarse, dijo algo así como «gracias por su pregunta y su excelente francés, pero no estoy seguro de haber entendido bien…» y luego contestó largamente, intentando una vez más que el pensamiento tuviera lugar en el intervalo que nos separa de los demás y nos hace estar con los demás.

Javier De la Higuera / Disyunción, oscilación, contagio: lo visible y lo enunciable en Jean- Luc Nancy

Arte, Filosofía, Literatura

En este artículo se estudia el problema de la relación entre lo visible y lo enunciable, imagen y texto, en el pensamiento de Jean-Luc Nancy. Para ello, se traza en primer lugar el marco teórico de este problema en lo que se denomina “la estética del pensamiento”, mostrando qué desplazamiento con respecto a la estética convencional introduce el pensador francés en el tratamiento de este problema y su relación, en este aspecto, con otros pensadores como Blanchot, Derrida o Foucault. Se reconstruye, en segundo lugar, el desplazamiento que la cuestión visible/enunciable sufre en la reflexión de Nancy, desde una interpretación principalmente lingüística, o gramatológica, a otra, más fundamental, de carácter eminentemente figural. En ese plano figural radical, las artes y la literatura parecen quedar en un segundo plano con respecto a lo que Nancy denomina “el arte de hacer un mundo”.

Rodrigo Uribe Otaíza / Cartografías III. La pax araucana

Filosofía, Política

Habita al lenguaje, desplegante en sus tecnologías del dialogo. Se imbuye del inmenso párrafo dotado de mitologías políticas poderosas, de liturgias intransitivas, de rituales no intensos. Logo o no logo. Palabra o verbo. Una vez los militares salieron a la calle en el 18 de octubre del 2019, la marcha de los fusiles, los comandos de escritorio, no han dejado de derramar ríos de tinta roja por calles tuertas. La fotografía política recalcó al lapsus compartido que recordaba a un Sebastián Pinochet al mando. Vendaval contra el barco, timón apretado por brazos cortos y tiesos, velas desplegadas. Ahí donde la digitalidad se definía por el mundo dentro de mundos, por el enjambre infinito de una red de redes1, su gesta política reiteró el discreto justificativo frugal: gran crisis dada dentro de la época general de las crisis2. Erección del gran epitafio político de la transición, su criminología, su letarguismo ilustrado. Cifra elemental, de palacios monetarios dentro de una democracia presupuestaria. Todo ha sido convocado por la pregunta por el origen de su archivo: ¿es el Estado de Sitio una alternativa política? ¿Puede retomarse la relación original entre violencia legal y extracción productiva?

Graciela Andrini / Reseña de lasiniestra de Alexis Donoso González

Literatura

Autor: Alexis Donoso González / Libro: lasiniestra / Género: Poesía / Editorial Desbordes, Santiago de Chile, 2021 /142pp. www.editorialdesbordes.cl

Hay una marcada referencia a las estructuras de la mente inconsciente compartidas entre los miembros de la misma especie. Es acientífico y fatalista. Pero el yo lírico convive con intensa catarsis y provocación en un lenguaje solidario con la escatología. Lo disruptivo es todo lo que produce una interrupción súbita de algo. Eso es permanente desde la estructuración, estética, aforismos, y todas las figuras literarias empleadas. Un verdadero acierto en esta escritura que sin ninguna duda es una voz propia. Todas las estampas son obtenidas por impresión de una matriz de esa psicología colectiva que si fuese teatral “olería” a llanto, desgarro y oración. Un ritual sin principio ni fin y que reafirman todas las partes representadas. El ritmo se sostiene por la repetición en los términos anteriores de una ideología que subyace e irrumpe con voces cercanas, conocidas o no, pero tienen el poder de nombrar las cosas. Ese legislador, ese yo lírico al estilo de Platón en el Crátilo decide y en este caso de forma anárquica; que la cuestión es tal cual la decide. Así lo cree y lo estampa. Las letras, grabados y pasajes donde se mencionan autores comparten analógicamente el espacio y el tiempo que no necesariamente es este siglo. Muy por el contrario, conviven y coexisten distintos autores de distintos siglos. Existe una crítica al estilo de vida neoliberal y a su vez un constante llamado a hacer lo que el sistema neoliberal inserta y propone. Lo más visto es el uso del inglés que puede ser tomado como burlesco o no, pero figura en varios pasajes de lasiniestra. Hay cohesión y coherencia. Hay una ideología punzante que hiere en ese inconsciente colectivo o imaginario que es un llamado y advertencia lo más cercano a una revolución o un volcán latente.