Leonardo Caffo / La metafísica de las cualidades. Donde literatura y filosofía se encuentran

Filosofía, Literatura

Aunque la filosofía procede por parámetros argumentativos muy estrictos mientras que la literatura está caracterizada por una puesta en juego de funciones humanas bastante más amplias (emociones, sentimientos, recuerdos, etc.), es interesante pensar una filosofía de la literatura que nos obligue a lidiar con una práctica (la literatura) que es capaz de llevarnos a los confines teóricos de nuestra forma de vida, precisamente porque va más allá de los clásicos principios logocéntricos sobre los que se basa la filosofía (en especial la anglosajona). En este sentido, en su encuentro con la literatura, la filosofía se ve forzada a pensar sobre toda una serie de parámetros de lo humano que normalmente pone entre paréntesis, y que son, de facto, los parámetros más animales (en el sentido menos específico de la animalidad sólo humana) de la especie Homo Sapiens. La filosofía de la animalidad piensa sobre todo aquello que la animalidad, como entidad teórica, conduce a repensar: el despotenciamiento del antropocentrismo, que entiende lo humano como medida y criterio de todas las cosas. Se trata, por tanto, de encontrar las vías diversas –metodológicamente alternativas– con las que construir un conocimiento que ya no esté viciado por la “angustia de la posición erecta” de memoria kafkiana. En este artículo se analiza la tentativa más articulada en la que el filosofar que intenta utilizar los instrumentos de la literatura se pone en práctica buscando líneas de fuga del pensamiento exclusivamente raciocentrado: la investigación de Robert M. Pirsig –teórico de la Metafísica de la Cualidad.

Alejandro Fielbaum S. / Para una historia de lo imposible. La historia de las ideas filosóficas en Walter Benjamin

Filosofía, Literatura
El trabajo aborda el lugar de la historia de las ideas filosóficas en la concepción de Walter Benjamin de la historia de la cultura. Desde sus tempranas reflexiones sobre la inagotable trascendencia de la idea, Benjamin piensa en las formas en que distintos fenómenos históricos la inscriben siempre parcialmente. Tras la diferenciación moderna entre filosofía y literatura, el abordaje por el contenido de verdad de esta última es más interesante para Benjamin. Mientras la filosofía burguesa moderna se refugia en una limitada interioridad, en la literatura moderna Benjamin lee las tensiones de la modernidad, a partir de una consideración de la especificidad del texto literario cuyo contenido de verdad el filósofo podría desear desde cierta pregunta filosófica que no impone, a la literatura, sus esquemas conceptuales.

Rachid Lamarti / El álef [א], el álif [ا] y Borges

Filosofía, Literatura
En El Aleph, Borges disemina una rima de premisas. A pesar de que con alguna de ellas procura la distracción del lector, la conclusión raya en lo dado o, peor, en el truismo: sólo existe un aleph. Todo está en todo, la roca lunar en el pez, el pez en el ombligo del mono, el ombligo del mono en la piel del tambor, la piel del tambor en la polvareda estelar que expele la cola del cometa. Pero sólo hay un aleph. El aleph contiene todo pero nada contiene al aleph: nada comparte su virtud. Nada es el aleph, pero él lo es todo, ya que ninguna forma se sustrae a su absorción. Como el espejo de Ibn ‘Arabi, el aleph selecciona e irradia. El espectador del aleph prolonga su mirada hacia un horizonte de resplandores y turbulencias hasta verse a sí mismo al final y al principio del inconcebible universo. Este estado de ensimismamiento es común también al soñador y al escrutador del espejo.

Jacobo de Camps Mora / La relación entre carácter y destino en la modernidad a través del mito de las sirenas: de Homero a Kafka y Joyce

Literatura
Vamos, famoso Odiseo, gran honra de los aqueos,

ven aquí y haz detener tu nave para que puedas oír

nuestra voz. Que nadie ha pasado de largo con su

negra nave sin escuchar la dulce voz de nuestras

bocas, sino que ha regresado después de gozar con

ella y saber más cosas. Pues sabemos todo cuanto los

argivos y troyanos trajinaron en la vasta Troya por

voluntad de los dioses. Sabemos cuanto sucede sobre

la tierra fecunda (Homero, trad. 2013: 226).

Ubicada en el canto XII de la Odisea, así suena la melodía sirénica. A pesar de su breve longitud —apenas ocho versos en el original—, el parlamento de las sirenas ha imprimido una fortísima huella en nuestra tradición cultural; tanto es así que la voz “canto de sirena” es recogida por la R.A.E. como “discurso elaborado con palabras agradables y convincentes, pero que esconden alguna seducción o engaño”.