Reseña: Rodrigo Karmy sobre Ética de la imaginación. Averroísmo, uso y orden de las cosas, de Mauricio Amar Díaz

Filosofía

¿Puede la creación prescindir de la voluntad? La intensidad de esta pregunta palpita por las páginas de Etica de la imaginación. Averroismo, uso y orden de las cosas, del filósofo Mauricio Amar Díaz, recientemente publicado por editorial Malamadre. Frecuentemente pensamos la creación como un acto deliberado, un hacer movido por una íntima fuerza soberana que conduce a los cuerpos a realizar una determinada obra. La creación es pensada aquí como un acto de apropiación, un verdadero nomos de la tierra, para ceñirnos a la pregnante fórmula de Carl Schmitt. Crear parece ser sinónimo de la instauración de una relación de propiedad. Como el Dios teológico que crea ex nihilo el mundo por un acto de voluntad, el hombre —su heraldo puesto a imagen y semejanza sobre la tierra— parece haberse convertido en un sujeto capaz de crear algo desde la nada y realizar así su obra.

Pablo Pachilla / Deleuze y la inversión del kantismo

Filosofía

En el presente trabajo nos proponemos indagar si en la obra del filósofo francés Gilles Deleuze existiría una “inversión del kantismo”, paralela a su más conocida inversión del platonismo. Para ello se propondrá, en primer lugar, leer en clave de inversión las operaciones realizadas por Deleuze en torno a la intensidad y la extensión, por un lado, y a la paradoja del sentido interno, por el otro. Luego, se analizará por qué Kant fue ya un gran inversor con respecto a la concepción tradicional del tiempo y de la ley, para a continuación desarrollar la concepción deleuziana del eterno retorno nietzscheano como una inversión simultánea de ambos aspectos. Por último, nos preguntaremos por el tropos de la inversión en cuestión acudiendo a los conceptos de humor e ironía.

Claudio Aguayo / Cuatro hipótesis sobre el averroísmo

Filosofía

Cuando saltamos de las definiciones clásicas del pensamiento a la teoría averroísta sobre el intelecto, nos encontramos con un profundo abismo. Percibimos que en ese aparato ruidoso al que llamamos “historia de la filosofía”, el problema mismo del pensamiento como estructura singular del modo de ser “humano” (o animal) no ha sido radicalizado en absoluto. Por ejemplo, Hegel: no tiene ninguna posibilidad de pensar la singularidad del pensamiento. Al definir al pensamiento como lo más universal lo que ha hecho, en el fondo, es subsumir la singularidad en el modo de la “determinación” (Bestimmtheit), de la “cualidad” de la sustancia plástica-estratificada del pensamiento-método que tiende a su auto-reconciliación.

Leonardo Caffo / La metafísica de las cualidades. Donde literatura y filosofía se encuentran

Filosofía, Literatura

Aunque la filosofía procede por parámetros argumentativos muy estrictos mientras que la literatura está caracterizada por una puesta en juego de funciones humanas bastante más amplias (emociones, sentimientos, recuerdos, etc.), es interesante pensar una filosofía de la literatura que nos obligue a lidiar con una práctica (la literatura) que es capaz de llevarnos a los confines teóricos de nuestra forma de vida, precisamente porque va más allá de los clásicos principios logocéntricos sobre los que se basa la filosofía (en especial la anglosajona). En este sentido, en su encuentro con la literatura, la filosofía se ve forzada a pensar sobre toda una serie de parámetros de lo humano que normalmente pone entre paréntesis, y que son, de facto, los parámetros más animales (en el sentido menos específico de la animalidad sólo humana) de la especie Homo Sapiens. La filosofía de la animalidad piensa sobre todo aquello que la animalidad, como entidad teórica, conduce a repensar: el despotenciamiento del antropocentrismo, que entiende lo humano como medida y criterio de todas las cosas. Se trata, por tanto, de encontrar las vías diversas –metodológicamente alternativas– con las que construir un conocimiento que ya no esté viciado por la “angustia de la posición erecta” de memoria kafkiana. En este artículo se analiza la tentativa más articulada en la que el filosofar que intenta utilizar los instrumentos de la literatura se pone en práctica buscando líneas de fuga del pensamiento exclusivamente raciocentrado: la investigación de Robert M. Pirsig –teórico de la Metafísica de la Cualidad.

Alberto Cañas Pérez / La inutilidad del placer. La música y la vanidad de la vida

Arte, Filosofía, Música

El término vanitas ha estado muy presente a lo largo de la Historia del Arte, siendo la base de un género cuyo mensaje principal giraba en torno al desprecio de la vida terrenal, debido a que lo único certero en este mundo es nuestra muerte. Este género se desarrolló a través de una serie de elementos de gran carga simbólica, como la calavera, las flores, los instrumentos de medición del tiempo y, no menos importante, los instrumentos musicales. El presente artículo tratará de demostrar la importancia de este género y de los elementos que lo componen durante la Edad Media y la Edad Moderna, prestando especial atención a los instrumentos de música. Para finalizar, se mostrará el análisis iconográfico-musical de dos lienzos de vanitates del llamado Siglo de Oro español, como ejemplo de otro punto de vista desde el que analizar este tipo de cuadros.

Alejandro Fielbaum S. / Para una historia de lo imposible. La historia de las ideas filosóficas en Walter Benjamin

Filosofía, Literatura
El trabajo aborda el lugar de la historia de las ideas filosóficas en la concepción de Walter Benjamin de la historia de la cultura. Desde sus tempranas reflexiones sobre la inagotable trascendencia de la idea, Benjamin piensa en las formas en que distintos fenómenos históricos la inscriben siempre parcialmente. Tras la diferenciación moderna entre filosofía y literatura, el abordaje por el contenido de verdad de esta última es más interesante para Benjamin. Mientras la filosofía burguesa moderna se refugia en una limitada interioridad, en la literatura moderna Benjamin lee las tensiones de la modernidad, a partir de una consideración de la especificidad del texto literario cuyo contenido de verdad el filósofo podría desear desde cierta pregunta filosófica que no impone, a la literatura, sus esquemas conceptuales.