Gerardo Muñoz / El basural de la lengua

Filosofía

En “Funes el memorioso” de Jorge Luis Borges, encontramos una descripción extraordinaria que equipara el nominalismo absoluto con un enorme basurero, un recinto lleno de basura. En ese momento del relato el narrador nos dice: “Y también hacia elba: mi memoria, señor, es como un vaciadero de basuras” [1]. La absolutización de la memoria, sin olvido ni posibilidad de olvidar, convierte todos los nombres posibles e imaginables en algo ya presente, pero también inútil, hasta el punto de que no pueden ser pronunciados, y mucho menos recordados a distancia. El mundo de Funes es análogo al diseño tecnológico en el que nos encontramos hoy: la llamada “Inteligencia Artificial” recuerda cada nombre y cada entidad como si seleccionara objetos de un contenedor del basural. Da igual si los nombres elegidos son correctos o falsos; precisamente porque el acto de nombrar como tal ya no posee el encanto que confiere la divinidad de la voz. Cuando el lenguaje se convierte en un “vaciadero de basuras”, ya no existe ninguna relación entre el recuerdo y la voz humana que durante siglos ha sido la fuente de los afectos.

Dionisio Espejo / Música, cultura de masas y resistencia: una cartografía del conflicto sonoro

Estética, Filosofía, Música, Sonido

Este ensayo propone una reflexión filosófica sobre la música como práctica cultural y política, alejándose de una comprensión puramente estética o historiográfica. Su tesis central sostiene que la modernidad ha desplazado progresivamente la música desde el ámbito de la presencia y del acontecimiento compartido hacia el de la representación, la reproducción técnica y la mercancía. A partir del diálogo con la crítica de la industria cultural —especialmente con Walter Benjamin, Theodor W. Adorno y Guy Debord—, así como con una concepción de la música entendida como praxis, se analiza el modo en que las transformaciones tecnológicas y económicas han modificado no solo las formas de producción y circulación musical, sino también las condiciones mismas de la escucha y de la experiencia comunitaria. El recorrido abarca desde las controversias estéticas de la modernidad hasta la cultura de masas y la inteligencia artificial, defendiendo que la cuestión decisiva no reside en la innovación técnica, sino en la sustitución del acontecimiento musical por su representación. Frente a esta dinámica, el ensayo reivindica la música como una práctica de presencia, conocimiento y resistencia cultural, capaz de constituir comunidad y de preservar espacios de creación no subordinados a la lógica del mercado.

Monica Ferrando / La voz de la tierra

Filosofía

En Arcadia, Pan era una voz: la voz del viento entre las ramas, de los manantiales entre las rocas, de los llamados de los seres. Como la voz de la montaña que ofrece su ayuda, incluso la gran ciudad (Atenas) acabó escuchándolo. ¿Lo comprendió y lo valoró? Incluso Eco, la ninfa, era una voz. Impotente ante Narciso, cegada por su propia belleza incomprendida, era una voz fluida, pero fue relegada (o se retiró por sí misma) a la tierra. ¿Silenciosa? No.

Este trabajo nació de escuchar esa voz; las figuras emergieron de ella una tras otra, cada una en su propio espacio, cada una nutrida por su vientre, pero atadas a una modulación dictada por la tierra y su canto. Este es el mito —la historia— que las une.

Gerardo Muñoz / Arcadia y la edad de los poetas

Filosofía

La reconstrucción arqueológica que hace Monica Ferrando de la Arcadia en tanto que paradigma político olvidado de la morada en la tierra — y que se retira del nomos de la fuerza y ​​la usurpación de la politicidad moderna — encuentra una condición central e ineludible en la poesía y en la voz de los poetas. Dado que se sustenta en un nomoi tripartito ( ley del corazón, del canto y del prado) que es exceso de la autonomía de la polis y el mesòn, es la voz poética la que actúa como metaxis de transmisión de su energía mitopoética capaz de garantizar una relación distinta con el mundo; una relación no entregada a la producción y la depredación. En esa toma de distancia con respecto a la polis y la demanda de isonomía, Ferrando recurre una y otra vez a los poetas y a la poesía. Considérese, por ejemplo, este pasaje del último capítulo dedicado al paradigma político de Virgilio: “La poesía, pues, está llamada —desde su propio y doloroso presente— a aventurarse, cual nuevo Orfeo pero como un memore veggente [un vidente memorioso], en la oscuridad del pasado para dar nueva forma al amor, sin conformarse con su mera imagen. A recorrer los estratos de la experiencia humana que han configurado el mundo para remodelar, a su vez, un amor reducido a un fantasma exangüe y engañoso” [1]. El espacio prepolítico de Arcadia reside en la voz poética, cuya tarea fundamental consiste en transformar el ideal del triunfo y la victoria en encantamiento y fascinación de una erótica que nunca puede colapsar en la autonomización de la imagen [2].

Giorgio Agamben / ¿Dónde están los justos?

Filosofía, Política

¿Quiénes son los justos? ¿Qué significa ser justo? Ciertamente no se trata de una cualidad de un sujeto, de un atributo de este o aquel hombre, de esta o aquella mujer. La justicia —ha escrito Benjamin— es un estado del mundo, es una dimensión del ser, no de la voluntad o de la intención. Justas son las cosas, decía Spinoza, cuando las ves no en un cierto tiempo o en un cierto lugar, sino cuando las ves en Dios. Por eso la justicia es algo que no puedes nunca tener, sino solo contemplar. Y, sin embargo, cuando ves las cosas como son en Dios, el ser flor de esa flor, el ser sonrisa de esa sonrisa, el ser inocente de ese inocente, entonces sientes una exigencia a la que no puedes sustraerte, una exigencia que no te pide ni te manda nada, sino que actúa en ti más allá de toda voluntad o de toda intención —es así, y no hay nada más que hacer. No olvidaré jamás las palabras de una muchacha que formaba parte de una organización de la resistencia en un país ocupado por los nazis. Había sido arrestada y torturada y no había hablado. Cuando fue liberada, los compañeros querían celebrarla como a una heroína, le decían que si había logrado soportar la tortura era por la fuerza de sus convicciones políticas, por su fidelidad a la causa y similares tonterías. Pero ella movía la cabeza y decía solamente: no, lo hice porque así me gustaba, por capricho. Había visto la justicia, había sentido una exigencia que la superaba por todas partes, pero no había pensado un solo instante en ser justa, en que la justicia pudiera pertenecerle. Si solo hubiera creído en la justa causa, pero no hubiera visto la justicia, habría cedido a la tortura, habría hablado.

Gonzalo Díaz-Letelier / La lengua del otro. Traducción, imperialidad occidental y cibernética

Filosofía


Presentación ante Comité de Defensa (University of California, campus Riverside, 20 de mayo de 2026)

Miembros del comité, colegas, amigxs.

La investigación que presento hoy, titulada The Tongue of the Other. Translation, Western Imperiality, and Cybernetics, es el resultado de un largo recorrido intelectual que comenzó hace años con conversaciones mantenidas en distintos lugares y lenguas, y que ahora culmina provisionalmente en este escrito. Quisiera comenzar agradeciendo a mi comité, presidido por el profesor Dr. Jacques Lezra, y a todas las personas que hicieron posible este trabajo. Pero pasemos directamente al tema que nos ocupa.

El problema en cuestión

Esta disertación parte de una observación y de una sospecha. La observación es que, hoy en día —en medio del régimen contemporáneo de guerra y genocidio—, los dos polos que emergen como los nuevos articuladores del “orden mundial” parecen ser la soberanía estatal y la “globalización”. O, si se prefiere, nacionalismo e imperialismo. La cuestión de la identidad se polariza alternativamente entre el cosmopolitismo liberal de la globalización y todo tipo de autoafirmaciones inmunitarias y repliegues en la idiosincrasia. Pareciera que uno debiera elegir —sin otra salida posible— entre ser partisano de la globalización o, “por el contrario”, del nacionalismo.