Rodrigo Karmy Bolton / Velocidades mutantes 6. La universidad telemática

Filosofía, Política

Pedazos de palabras, ritmos ensordecidos, cuerpos encerrados; el presente ha llegado a la boca del lobo. Los pasajes que presentamos a continuación son derivas de un “gran encierro” que contempla a través de la ventana la mutación radical y veloz del mundo en el que vivimos.

LA UNIVERSIDAD TELEMÁTICA

(o Agamben tiene razón, por eso apesta)

En la entrega número 4 de Velocidades Mutantes publicada bajo el título “El Gesto socrático. Agamben y el affaire pandémico” en Ficción de la Razón trabajé la tentativa de pensar las últimas intervenciones de Giorgio Agamben publicados en Quodlibet bajo la noción del “gesto socrático” como aquél que lleva la dimensión parresiasta de la filosofía a su extremo que vuelve a los filósofos personajes insoportables para el consenso prevalente. Pero quien ha sido objeto del odio de la ciudad no lo es gratuitamente1. Algo en sus gestos y palabras lo han llevado a eso: Agamben ha pasado a ser él mismo un apestado: tiene razón en lo que dice, por eso apesta. Me interesaría ir más allá de su texto y plantear la discusión de fondo que, me parece, Agamben ha vuelto a poner en la palestra: la cuestión de la Universidad.

Gerardo Muñoz y José Miguel Burgos Mazas / Realidad, Éxodo, Imaginación: un intercambio

Filosofía, Política

GM: Una primera observación: ¿de qué hablamos hoy cuando hablamos de realidad? Decimos realidad y me parece que hoy se entiende la objetivización de lo dado. Entiendo por objetivación de lo dado un supra-principio del orden. Tengo para mi que hoy, en tiempos de lo que se ha llamado malafede, lo que está en disputa es la realidad misma (o lo que Blumenberg llamó el principio de realidad, ya volveremos sobre ello). La realidad ha dejado de ser el vínculo por el cual entramos en relación libre con la presencia, con el mundo, con las formas, y con las cosas. Decía el gran poeta norteamericano Wallace Stevens que la realidad es la posibilidad de que “las cosas sean como son”. Dejar que las cosas proliferen en su anarquía de luz y sombra. Me parece que el espíritu de la técnica no se lleva a cabo desde la aniquilación de esta anarquía, sino más bien la de su conversión: lo infinitamente contingente de lo necesario aparece como lo finitamente determinado como causalidad última. Trato de resumir: toda invención de una idea hoy, sea en reserva o a la espera, no llega a substraerse si antes no repensamos eso que entendemos por realidad. O dicho en otras palabras: afirmar una idea es, de algún momento, hacer un hueco en lo real, hacer éxodo, desaparecer, inventarse un “tokonama” contra lo que es hoy es ya la absolutización de la realidad como siempre realizable. ¿No es esta la exigencia?

Reseña: Carlos Ossandón Buljevic / Fragmento de Chile de Rodrigo Karmy Bolton

Filosofía, Política

Es como si todos nos hubiésemos quedado ciegos por un exceso de luz o por el brillo de una bomba atómica, o como si no escucháramos nada porque se ha perdido esa facultad o ya no hay nada que escuchar.
¿Qué (nos) ha pasado realmente? ¿Una explosión-implosión ocurrida no se sabe dónde ni cuándo? ¿Un descarrilamiento trágico y suicida, una catástrofe, una anestesia generalizada o esa “violencia prima de la existencia” (Juan Pablo Arancibia) que nos expone siempre, aunque ahora más nítidamente, más allá de cualquier seguridad o cobijo metafísico?

Juan de Dios Martínez / Tiempo e imagen en Gaston Bachelard y Henri Bergson

Filosofía

Este artículo busca un acercamiento a la cuestión del tiempo de la creación. Las reflexiones estéticas de Gastón Bachelard ponen énfasis en dicho aspecto, sin embargo, hace referencia constantemente –en contraposición– a la duración de Henri Bergson, desarrollando así una dialéctica intuicional en la que la duración se enfrenta al instante. El lugar en el que se da esta lucha de intuiciones es la imagen, pues en ésta se manifiesta la temporalidad esencial de la creación artística según Bachelard.

Reseña: Rosalía Baltar / Gusto de Giorgio Agamben

Estética, Filosofía

El “gusto”: una forma de placer que sabe y de saber que goza. Un algo que se describe con una metáfora que recurre al más opaco de los sentidos –el gusto. En la columna vertebral del pensamiento de Occidente, el gusto o una piedra en el zapato del puro placer y la pura apariencia (lo bello) y una estocada a la razón argumentativa que nos llevaría a la verdad y el ser.

Gilles Deleuze / Devenir música

Filosofía, Música

Para la música occidental (pero las otras músicas se encuentran en un problema análogo, y que resuelven de una manera bien distinta) hemos intentado definir un bloque de devenir en el plano de la expresión, un bloque de expresión: gracias a las transversales que escapan incesantemente de las coordenadas o de los sistemas puntuales que funcionan en tal o cual momento como códigos musicales. Es evidente que un bloque de contenido corresponde a este bloque de expresión. Ni siquiera se trata de una correspondencia: no habría “bloque” móvil si un contenido, ya en sí musical, (no un motivo o un tema) no interfiriera incesantemente con la expresión.