Paloma Castillo / Heredar la alegría

Filosofía, Política

“Hay entonces una cita secreta entre las generaciones pasadas y la nuestra”. Walter Benjamin

Voy a empezar por lo luminoso, porque la otra coreografía me tiene cansada: el inventario minucioso de los fracasos y, al final, un pedacito de esperanza que parece sustentarse solo en la porfía. Así ha sido siempre, o al menos desde que tengo memoria. Esa estructura, la del sacrificio: sufrir ahora para merecer. Ese es precisamente el problema que arrastra la izquierda en la que crecí.

Pienso. La alegría primero. Una marcha de un millón de personas, ese instante en que uno mira hacia los lados y el estar entre muchos hace algo con la rabia: la vuelve soportable, legítima. Lo curioso es que eso —que es lo más vivo que nos ha pasado en años— el psicoanálisis suele leerlo con desconfianza: como masa, como pérdida del sujeto, como regresión. Hay buenas razones históricas para esa desconfianza; Freud escribió sobre las masas con el ascenso del nazismo de fondo. Pero Wilhelm Reich, que estudió la psicología de masas del fascismo desde dentro, advirtió algo que la izquierda de su época no quiso escuchar (y nosotros tampoco): que el fascismo le ganó el fenómeno de masas porque la izquierda lo despreció, porque trató la necesidad humana de pertenecer, de formar cuerpo con otros, como una debilidad a corregir en lugar de una fuerza a disputar. Esa advertencia sigue intacta. Cuando la izquierda desprecia el deseo de estar juntos, no lo elimina: se lo regala a otros, que sí saben qué hacer con él.

Aldo Bombardiere Castro / Divagaciones: La cruz de Cristo

Filosofía

Pureza y Resurrección

Cristo en la cruz sólo cobra sentido a partir de Cristo despojándose de la cruz, caminando por la eternidad tras bajarse de ella. Su muerte representa tanto el calvario del via crucis como la superación del mismo. La resurrección apunta a nacer de nuevo en un trasmundo verdadero, no a renovar la infamia de éste. Pero, a ojos del cristianismo, la Resurrección tampoco significa aniquilar este mundo, sino purificarlo: lavarlo de sus pecados antes de llevárselo consigo. La falaz apropiación de una pureza ya desde siempre apropiada como propia. Pretendiendo no negar al mundo, sino asumiendo su carácter especular, se busca integrarlo a una dimensión sagrada y aún más verdadera que la dimensión mundana: reconocer a la criatura humana hecha a imagen y semejanza de Dios, sería sinónimo a valorar y salvar a la creación mundana sólo en cuanto semejante al Creador. La cruz es el ideal de aquella muerte, supuestamente, destinada a la eternidad: lo que Resucita no es simplemente Cristo, sino Cristo en cuanto crucificado logra vencer a la muerte. He ahí que la cruz es, a la vez que fe, imposición: voluntad divina y digna aceptación del sufrimiento, pero siempre con miras al paraíso.

Rodrigo Karmy Bolton / La violencia del ángel

Filosofía, Política

Es sabido que en el momento en que Dios le pide a Abraham que sacrifique a su hijo Isaac (22, 3), sube a una colina y cuando va a perpetrar el acto un ángel le detiene la mano e interrumpe su mortal movimiento: “Alargó Abraham la mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo. Entonces le llamó el Ángel de Yahvéh desde los cielos diciendo: “¡Abraham, Abraham!” El dijo: “Heme aquí”. Dijo el Ángel: “No alargues tu mano contra el niño, ni le hagas nada (…)” (22, 11-12). De un momento a otro, el sacrificio queda desactivado. No podrá jamás consumar su acto porque el dispositivo no puede completar su círculo mítico, dado que ha sido violentamente interrumpido por el Ángel, la potencia divina que irrumpe dejando caer el cuchillo, debilitando el acto asesino, llevando el acto sacrificial hacia su destitución.

Rodrigo Karmy Bolton / ¿Es lícito (hacerse) matar? Sacrificio y martirio en Walter Benjamin y Furio Jesi

Filosofía

La conexión entre Walter Benjamin y Furio Jesi se da en más de un aspecto. Uno de ellos es la cercanía, pero a la vez la distancia, que existe respecto del problema del “sacrificio” y la pregunta acerca de si “¿Es lícito (hacerse) matar?”. El presente ensayo, coloca entre paréntesis el “hacerse” para subrayar el ejercicio de muerte asociado o bien a otro o bien a la posibilidad del suicidio de un cualquiera (no de un héroe) que estaría tratado como problema tanto en Para una crítica de la violencia de Benjamin como en Spartakus de Jesi. La tesis de nuestro ensayo es que en ambos pensadores se sugiere una noción del sacrificio que la distancia respecto de su forma “soberana” y que, en virtud de tal distancia, optaremos por llamarla “martirio” y no “sacrificio” para subrayar el carácter desobrante, popular e insurrecto del acto, tal como aconteció en el contexto de las revueltas árabes del 2011. Si se quiere, el “sacrificio” sería una forma de apropiación, en cambio, el “martirio” (cuya práctica mas pregnante sería la inmolación) constituirá un modo del uso de los cuerpos, según la nomenclatura de Giorgio Agamben. Por eso, el mártir y no el chivo expiatorio, será concebido como uno de los operadores más decisivos de la imaginación popular.

Cuauhtémoc Nattahí Hernández Martínez / La deuda como forma de gobierno y subjetivación en el neoliberalismo. Reflexiones sobre la culpa, el sacrificio y la desesperación en la religión capitalista

Filosofía, Política

A partir de la idea de que la deuda, más allá de su estricto carácter económico, guarda una estrecha relación con la moral y la subjetividad, con las lógicas del poder y el control social, con el tiempo y el futuro, analizamos las características de la subjetividad a que da lugar y el papel que cumple como forma de gobierno y control en el neoliberalismo. Aunado a esto, a partir de la hipótesis de Walter Benjamin acerca de que el capitalismo es una religión, intentamos poner de relieve la lógica sacrificial inherente al neoliberalismo y el papel que en ella cumple el mecanismo de la deuda.