Flavia Costa / Omnes et singulatim en el nuevo orden informacional. Gubernamentalidad algorítmica y vigilancia genética

Filosofía, Política

En las últimas décadas, una parte relevante de los esfuerzos gubernamentales públicos y privados se han abocado a desarrollar tecnologías para la recolección, el almacenamiento y el análisis de datos acerca de los vivientes. Por un lado, datos sobre sus dotaciones biológicas, como en la biometría o en los bancos de datos genéticos. Por otro, los datos sobre sus “formas de vida”: sus hábitos de consumo, sus ideas, sus opiniones e incluso sus emociones, como en el datamining y en las diferentes operaciones de gestión de las conductas de poblaciones y públicos. Propondré aquí que entre la “gubernamentalidad algorítmica” y la “vigilancia biológica” se tiende una de las grandes líneas de fuerza de la que pende, hoy, la grilla de inteligibilidad gubernamental acerca de qué somos y qué podemos ser y hacer los vivientes.

Reseña: Rodrigo Karmy sobre Ética de la imaginación. Averroísmo, uso y orden de las cosas, de Mauricio Amar Díaz

Filosofía

¿Puede la creación prescindir de la voluntad? La intensidad de esta pregunta palpita por las páginas de Etica de la imaginación. Averroismo, uso y orden de las cosas, del filósofo Mauricio Amar Díaz, recientemente publicado por editorial Malamadre. Frecuentemente pensamos la creación como un acto deliberado, un hacer movido por una íntima fuerza soberana que conduce a los cuerpos a realizar una determinada obra. La creación es pensada aquí como un acto de apropiación, un verdadero nomos de la tierra, para ceñirnos a la pregnante fórmula de Carl Schmitt. Crear parece ser sinónimo de la instauración de una relación de propiedad. Como el Dios teológico que crea ex nihilo el mundo por un acto de voluntad, el hombre —su heraldo puesto a imagen y semejanza sobre la tierra— parece haberse convertido en un sujeto capaz de crear algo desde la nada y realizar así su obra.

Claudio Aguayo / El fascismo como política de la verdad

Filosofía, Política

El fascismo es una política de la verdad. Devuelve al sujeto la experimentación de la soberanía sin interrumpir la esfera de la circulación ampliada. Soberanía en el sentido de Georges Bataille: el fascismo es una “forma soberana de la heterogeneidad” (2008, 167), la recomposición soberana de una estructura social en riesgo. “Circulación ampliada” decimos porque dicha esfera se extiende más allá de las fronteras de lo parlamentario. Carl Schmitt observó en 1950, a propósito del pensador católico contrarrevolucionario Juan Donoso Cortés, que la burguesía aparecía, en su época de consumación liberal, como la “clase discutidora”. “Su esencia es negociar, un definirse a medias que se mantiene a la expectativa con la esperanza de poder convertir el encuentro final, la sangrienta batalla decisiva, en debate parlamentario” (1963, 87). Esta apelación a la soberanía, a la violencia, a la estética de la batalla final y del corte puro, es propia de la afección fascista que emerge para devolverle al “pueblo” una experiencia que está más allá de su vida ordinaria y de la gestualidad monótona de la cotidianidad, de lo que Althusser llamaba tiempo de nada. Un tiempo vertical, la “reflexión cotidiana”, es pretendidamente interrumpido por la posibilidad de una experiencia negativa, henchida de interpelaciones corporales donde la violencia se funde en la soberanía.

Juan Duchesne Winter / Derrida y el pensamiento amazónico (La bestia y el soberano / el jaguar y el chamán)

Filosofía

Se propone aquí leer la deconstrucción de la soberanía en el seminario de Jacques Derrida, La bestia y el soberano, a la luz del pensamiento amazónico, el cual sugiere que lo que vincula a la soberanía con la animalidad no es necesariamente una común exterioridad con respecto a la ley, sino capacidades compartidas por humanos y no-humanos que no son exteriores ni al lenguaje ni a la política. En los textos chamánicos suramericanos emerge la relación isonómica entre el jaguar y el chamán como expresión de una cosmopolítica en la cual se implican y se contienen mutuamente la soberanía y la libertad, lo humano y lo no-humano, la vida y la no-vida, la ley y su exterioridad.

Russell A. Berman / El Epimeteo cristiano de Konrad Weiss: ¿una teología política de 1933?

Filosofía
Traducción del inglés: Gerardo Muñoz

En el ensayo “Religión en la esfera pública” publicado en el 2006, Jürgen Habermas, el filósofo de la razón comunicativa, hace un alegato importante sobre el discurso religioso. En lugar de extirparla de la esfera pública como asunto privado o denigrarla a cuestión ideológica, el filósofo le concede a la religión un lugar en el debate de la modernidad. “No sería racional” – nos dice Habermas con extraordinaria claridad – “que rechacemos de antemano la conjetura que las religiones han podido mantener un lugar central al interior del edificio de la modernidad dada su sustancia cognitiva la cual aún pareciera no haberse agotado del todo”. En otras palabras, sería equivocado asumir que las religiones ya no tienen nada que decirle a la modernidad. Esta afirmación, desde luego, tiene su premisa en el hecho de que el contenido de las religiones (su “sustancia cognitiva”), aún conservan un conocimiento valioso.

Sergio Villalobos-Ruminott / Infrapolítica-Comunismo sucio

Filosofía, Política

La palabra comunismo no deja de aparecer, como un espectro, en la imaginación política contemporánea. Sin embargo, no deberíamos estar tan seguros de que ésta sea una palabra, una noción o un concepto, unívoco y puramente político. Aunque tampoco se trate de una mera utopía, de un más allá en el que se promete una reconciliación final de los hombres, de todos ellos, sin fisuras ni conflictos. Si el comunismo es la única tradición emancipatoria digna de dicho nombre (Badiou), no debemos olvidar que este nombre también está asociado con China, el poder estatal más grande en la historia contemporánea (Rancière). ¿Cómo pensar entonces el comunismo, su resonancia y su innegable legado, sin omitir sus instanciaciones históricas ni obliterarlas desde un voluntarismo ingenuo?