Emilio Chacón / Anti-filosofía como anti-melancolía

Filosofía, Política

La melancolía del sujeto capitalístico (“los que se han ido por el escape chico, la casita en las afueras, la especialización literaria o científica, el turismo” [Cortázar, Morelliana]) es el recobro de una mismidad perdida en el investimento de lo real que procede por carencias; eso es, en el grado cero del espectro de lo real, investido durante el Gran Reinado de la contra-crueldad occidental, y el nacimiento imposible de la topología pensable del multiverso contra-catexizado, Leibniz, Hegel, Hitler y Hora de Aventura. Al sentirnos “crecidos como plantas aerícolas”, como escribiría El Santísimo Juan Goytisolo, procedemos por carencias (cosa que él no hizo, gracias a Dios y a la tremenda erección de Lakhdar), y producimos realidad en grado uno. Proceder por carencias es la actividad vital primera del individuo parido desde el siglo XI para acá, desde la Paz de Dios (antes del XI no se nacía por vaginas-mamitas, sino por vaginas-portales universales, desde el útero no personológico). Es la anterior una de las múltiples formas en que “los hombres se hacen víctimas de los males que ellos mismos se imponen” (Pitágoras), tristeza infinita, sacerdocio de la empresa funeraria que es el vivir deseante capitalístico-productor de sí (Nietzsche). Hay, sin embargo, una anti-nostalgia que sigue siendo nostalgia, irreductible contemporánea del límite inmanente al capitalismo posterior a Friedman (permítanme decir que lo realmente relevante del neoliberalismo es que tiene sus propias formas de redireccionar la redistribución de la libido hacia la restauración de la mismidad-emprendedora-identitaria-totalitaria) (sí, anti-melancolía, tal como toda filosofía es anti-filosofía, definida como el pensamiento de la anti-mediación, o sea el pensamiento de lo no pensable). Esto está en Cortázar, Fernando Vallejo, Goytisolo, Kafka; la melancolía de lo no representable o de lo no extrañable introducido en la nostalgia de lo metaestable.

Sergio Villalobos-Ruminott / Mito, destrucción y revuelta: notas sobre Furio Jesi

Filosofía, Política

La revolución socialista se alimenta de una dialéctica histórica con el mundo burgués; contestándolo de manera concreta, hoy y mañana, pero sin superarlo. La revuelta es la hipérbole del mundo burgués, llevado al punto de su propia superación.

    Furio Jesi[1]

Colectividad significa comunidad de hombres que se reconocen en su respeto del hombre, no en sus enfermedades morales y en sus culpas.

          Furio Jesi[2]

I

         El nombre de Furio Jesi ha irrumpido en los últimos años gracias a las referencias a sus ensayos realizadas por Giorgio Agamben, al trabajo de edición de sus monografías llevado a cabo por Andrea Cavalletti, y a la traducción de algunas de sus libros al inglés y al español, junto a la edición de números monográficos en portugués e italiano dedicados a él.[3] A pesar de todo esto, sería prematuro tratar de producir una imagen acabada de la serie de preocupaciones que caracterizaron sus intervenciones, pues lejos de una escritura sistemáticamente organizada y enfocada en una problemática específica, Jesi fue un escritor vertiginoso que mudaba sus objetos y énfasis según el ritmo de sus propios descubrimientos. Mitólogo, novelista, ensayista, crítico, comentarista, traductor, editor, etc., estamos ante una escritura no convencional, que lejos de ceñirse al formato universitario, aquel que renueva permanentemente el negocio trasnacional de la teoría, lo interrumpe a partir de inscribir en su circulación de materiales, preocupaciones y problemas no fácilmente atendibles para una sensibilidad de época.

Gerardo Muñoz / La revolución legal conservadora y la impronta del reino

Filosofía, Política

Cuando al comienzo del 2017 entrevisté al constitucionalista Bruce Ackerman, el mayor peligro de la presidencia de Donald J. Trump para el constitucionalismo liberal residía en una futura transformación de la Corte Suprema. Una transformación que, de conseguirse, cambiaría radicalmente el curso del estado de derecho del país [1]. Esta es la posibilidad que ahora se abre tras la nominación de la jueza federal Amy Coney Barrett, un nombre que ha venido circulando en la jurisprudencia conservadora en los últimos años. La jueza Barrett es producto de una silente revolución legal conservadora que asociamos con tres objetivos específicos: la Federalist Society como plataforma para la formación de élites jurídicas; el originalismo como hermenéutica constitucional; y la defensa de valores religiosos como reacción ante la creciente tecnificación liberal. Ciertamente el ascenso de Amy Coney Barrett es consecuencia de la incapacidad del liberalismo de llevar a cabo un proceso interno de renovación. Un impasse tan agudo que el propio Ackerman ha reconocido que el motor de los movimientos sociales ha entrado en un periodo de ocaso, carente de mediaciones efectivas con las cortes [2]. De manera que la nominación de Coney Barrett es el resultado triunfante de un nuevo cosmos intelectual del movimiento conversador. Estamos ante una revolución en lo absoluto despreciable, pues sabemos que el verdadero arcano de los poderes públicos en Estados Unidos es la fuerza del derecho. 

Giorgio Agamben / Cuando la casa se quema

Filosofía, Política

«Todo lo que hago no tiene sentido si la casa se quema.» Sin embargo, cuando la casa se quema, es necesario continuar como siempre, hacer todo con cuidado y precisión, tal vez incluso con más cuidado, incluso si nadie se da cuenta. Puede ser que la vida desaparezca de la tierra, que no quede ningún recuerdo de lo que se ha hecho, para bien o para mal. Pero sigues como antes, es demasiado tarde para cambiar, no hay más tiempo.

«Lo que sucede a tu alrededor / ya no es asunto tuyo.» Como la geografía de un país que tienes que dejar para siempre. Y sin embargo, ¿cómo es que todavía te concierne? Justo ahora que ya no es asunto tuyo, que todo parece haber terminado, que todo y cada lugar aparece en su forma más verdadera, de alguna manera te tocan más de cerca – como son: el esplendor y la miseria.

Gerardo Muñoz / La época y lo invisible. Una conversación con Asedios al fascismo (DobleAEditores, 2020), de Sergio Villalobos-Ruminott

Filosofía, Política

El más reciente libro de Sergio Vilallobos-Rumunott está escrito desde la urgencia, y por esta razón es una intervención que constituye un esfuerzo de primer orden por localizar la organización contemporánea de la dominación. Esto pareciera ser algo menor, resuelto y axiomático, pero en realidad es uno de los problemas que más tristeza genera en algunos. La incapacidad de desarrollar una analítica a la altura de los tiempos paga el alto precio de compensaciones morales. En primer lugar, Asedios al fascismo (DobleAEditores, 2020) es una contribución que dibuja lo que pudiéramos llamar la geometría de la crítica-metafísica de los dispositivos del poder. En segundo lugar, es una intervención eminentemente política, ya que no busca enmendar o sustituir categorías o conceptos, sino afectar la densidad misma de lo que entendemos por política. Como no hay necesidad de desglosar el libro, voy a aprovechar su gesto para discutir dos de sus vectores. Como sabemos, la grandeza de los libros no se encuentra en el rigorismo neutral de sus argumentos, sino en la manera en que perfora el sentido común. Ese es el estilo: una fuerza que libera procesos de verdad contra el absolutismo de la realidad que nos acecha.

Conversaciones de ficción / Pueblo y constitución

Filosofía, Política

Sergio Villalobos-Ruminott, Gerardo Muñoz, Gonzalo Díaz Letelier, Rodrigo Karmy y Mauricio Amar conversan en torno a la tensión conceptual Pueblo y constitución.

Imagen principal: Thomas Hartmann, Stadter Beim Landbesuch (Townspeople at landscape visit), 2015