Mauricio Amar / Palantir y la idiotez sofisticada

Filosofía, Política

Palantir ha lanzado un manifiesto y el mundo queda estupefacto ante lo que ya era evidente. Quizá lo que resulta terrorífico para la mayoría es que aquello que está inscrito en la cibernética desde su origen se vuelva nuevamente, esta vez con el objetivo específico de desarrollar la Inteligencia Artificial, autoconsciente. De pronto la estupidez y vulgaridad de Trump se evidencian como adornos superfluos de un poder soberano que entiende que el circo de los deseos más básicos debe seguir funcionando, pase lo que pase, para asegurar la distracción. Ahora, bajo esta capa se asoma abiertamente la otra, que convence a los idiotas más sofisticados, que ya desde hace tiempo venían alegando la degradación del proyecto imperial estadounidense a causa de la introducción de una cultura moralmente liberal. Pero Palantir, con su falsa intelectualidad, llega tarde. Estados Unidos ha entrado en una fase de decadencia irrefrenable y la causa– cosa que el sionista Alex Karp jamás entenderá– no es la cultura Woke, la teoría de la deconstrucción o la crítica del orientalismo, sino la destrucción del propio capitalismo industrial por el neoliberalismo. La paradoja es que Palantir no es hijo del capitalismo industrial, que fue el marco en el que se dio el proyecto Manhattan, tan nostálgico para Karp, sino de su teoría económica destructiva que ha hecho surgir, incluso, una subjetividad macabra como las de estos CEO’s autodenominados filósofos.

Mauro Salazar J. / Más allá del capitalismo académico: alumno-prompter y académico-performativo

Filosofía, Política

Este ensayo sostiene una tesis única y la despliega en cinco movimientos. La tesis que se sirve de los análisis de Benjamin Bratton, es que la universidad contemporánea —particularmente la chilena— no ha sido deformada por la infraestructura tecno-computacional, sino absorbida por ella como una de sus capas funcionales, y esa absorción produce, por diseño y no por accidente, una forma específica de captura epistémica que el capital cultural no atenúa sino que intensifica. Los cinco movimientos que siguen hacen visible esa tesis desde ángulos complementarios: la escena del alumno-prompter y el académico-performativo como figuras complementarias del mismo régimen. El hilo que recorre los cinco movimientos no es nostálgico ni propositivo: es diagnóstico. No se propone aquí salvar la universidad; se propone describir con precisión lo que ya ha dejado de ser, para que al menos la descripción no colabore con la farsa.

I. La escena — descripción antes de teoría

Hay una escena universitaria que conviene describir antes de intentar teorizarla, porque sólo describiéndola con detalle se hace visible lo que en ella ocurre. La escena tiene dos figuras. Una es el alumno que ya no lee, que nunca leyó, quizá, en el sentido fuerte del verbo, y que recibe de la inteligencia artificial no un texto sino un efecto de texto, una superficie lingüística que cumple la función social del texto sin exigir nada de lo que el texto, en otra época, exigía: tiempo, permanencia, reelaboración, interioridad. La otra figura es el académico que ha convertido el libro en objeto performativo (hiper-visibilidad): no el libro como texto que se lee y se discute, sino el libro como insignia, como índice de estatus, como soporte material de una coreografía del prestigio donde lo que importa no es la circulación del pensamiento, sino la escenografía relacional. Entre ambas figuras —y esto es lo decisivo— no hay oposición sino complementariedad estructural.

Gonzalo Jara Townsend / Apuntes sobre el tiempo de la revuelta y sus implicaciones en la revolución y la reacción desde Furio Jesi

Filosofía, Política

El encanto de la revuelta radica ante todo en su inmediatez e inevitabilidad: debe suceder de manera ineludible. El tiempo está suspendido: lo que es, es de una vez por todas. Al igual que en la alquimia, si el experimento falla, significa que no se era lo suficientemente consciente y puro. Habrá otra suspensión del tiempo, mil otras suspensiones del tiempo, y tal vez alguna vez se será lo suficientemente consciente y puro. Furio Jesi, Lectura del barco ebrio de Rimbaud.

Existe un debate pendiente sobre el fenómeno de la revuelta, que debe ir más allá de su lectura romántica que se centra en los “afectos”. Para abordarlo, es necesario releer a Furio Jesi desde una perspectiva política, evitando la interpretación que lo separa completamente de la revolución o la reacción. Para comenzar, podríamos aseverar que la revuelta no puede entenderse como suspensión mágica del “tiempo histórico”, ni como un fenómeno explicable por una causa única o un origen determinado.

Desde un enfoque crítico, la revuelta debe ser analizada a partir de sus consecuencias concretas y posibles, no desde explicaciones causales abstractas. Buscar un “origen” —como el “neoliberalismo” o la “desigualdad”— simplifica un fenómeno complejo y limita su comprensión. En este sentido, se debe aceptar que la revuelta rompe con la lógica lineal de “causa” y “efecto”, exigiendo una evaluación “situada” en el tiempo y el espacio, que permita un análisis dinámico y no esencialista de su acontecer.

Mauro Salazar J. / Una glosa a «Un espejo trizado». Circuitos y posiciones de las modernidades Ensayo sobre cultura, política y modernidad periférica. (FLACSO, 1988)

Filosofía, Política

I. Cómo se rompió el espejo

Hay un momento en la historia intelectual de Chile donde la pregunta por la cultura deja de poder formularse en los términos heredados, no porque los términos se hayan agotado por desgaste conceptual, sino porque la violencia los rompió desde afuera, los devolvió fragmentados, obligó a su rearticulación desde los bordes. Ese momento no es un instante puntual sino una lenta acumulación de fracturas superpuestas: el golpe de 1973, los años de silencio administrado por la dictadura, la emergencia de centros académicos privados como espacios de resistencia intersticial y, sobre todo, el largo proceso que en la segunda mitad de los años setenta y durante toda la década de los ochenta se denominará, con imprecisión productiva, «renovación socialista». En ese cruce de heridas y reformulaciones —donde la herida no es metáfora sino condición material de la escritura—, la obra de José Joaquín Brunner, y en particular el volumen de ensayos reunidos bajo el título «Un espejo trizado» (FLACSO, 1988), emerge como uno de los ejercicios más sostenidos de reconfiguración del análisis cultural en el cono sur latinoamericano.

La renovación socialista no fue un movimiento homogéneo ni produjo un programa articulado. Fue, antes que nada, un proceso de duelo intelectual: el duelo por la derrota del proyecto de la Unidad Popular, por la imposibilidad de sostener la teleología revolucionaria, por la erosión de los grandes relatos que habían organizado la política de izquierdas desde los años sesenta. El duelo no como estado sino como trabajo: la labor oblicua de quien debe seguir pensando con los fragmentos de lo que ya no puede sostenerse entero. En ese contexto, el marxismo deja de ser un instrumento de certeza científica para convertirse en un campo de interrogación abierta. La pregunta que se abre, y que Brunner asume con una urgencia que la escritura cifra pero no disimula, es ésta: si la revolución fracasó, si el paradigma leninista había mostrado sus límites operativos y sus efectos perversos, ¿desde qué lugar analítico puede pensarse la sociedad, la cultura, la política chilena? ¿Con qué herramientas conceptuales, extraídas de qué tradiciones, producidas bajo qué presiones institucionales?

Gonzalo Delamaza / Ensayando. Reflexiones sobre No-Literal. Ensayos de filosofía en órbita de Javier Agüero Águila

Filosofía, Política

El libro

Un libro bellamente realizado, un libro diverso, un libro breve. Una escritura que propone pistas y las sigue, con ayuda de algunos predilectos, Derrida y Deleuze, entre ellos. Un libro sorprendentemente manufacturado en Villa Alegre, según dice su pie de imprenta. ¿Cuándo antes se imprimieron textos en Villa Alegre? Seguramente cuando existiría algún periódico local que hoy nadie recuerda.1 Para mi ese pueblo está asociado a la chicha dulce y a un encuentro fortuito de hace unos treinta años: entré a un negocio y me encontré “a boca de jarro” con la imponente figura de Sergio Onofre Jarpa vestido (disfrazado) de huaso. Fue una imagen luciferina, se los aseguro. Este libro, a su modo, la conjura un tanto. Le agrega matices a la chicha y al diablo de Villa Alegre.

Pero Javier Agüero ha escrito y publicado varios volúmenes con palabras propias y acopiando las de otros en entrevistas, citas, referencias y demás. Y debo decir que publicó un libro que me hubiese gustado hacer a mi: Conversaciones sobre un Chile que no fue. También tiene un programa de radio, escribe columnas en medios diversos y junto con eso lleva adelante un programa de investigación filosófica consistente. Dialoga e intercambia permanentemente con colegas de otros países. Este libro ya ha sido referenciado por varios filósofos y filósofas, al parecer más dialogantes que los cientistas sociales. Todo ello lo ha hecho radicado primero en Maule y ahora en su natal Osorno. Hoy le estreché la mano por primera vez, pero nuestros intercambios virtuales hacen que lo aprecie como una persona amablemente seria, nada grave a pesar de su filosofar ilustrado, nada pretencioso a pesar de su formación académica francófona y deconstructivista, más bien propensa a eso. Y haciendo lo mismo que muestra el libro: proponer pistas tratando de seguirlas. Sin agotarlas. Como invitando a seguir pensando.

Comunismo Acéfalo / Más allá de la burocracia y el culto a la acción: Notas sobre la protesta y la imposición del orden social

Filosofía, Política

¡Un oasis de horror en medio de un desierto de tedio!” Charles Baudelaire

Introducción

El acelerado ritmo que ha marcado los anuncios de las medidas económicas de la actual administración vuelve difícil estar constantemente al tanto de cada una. Muchos se han referido a esto cómo una estrategia que busca saturar los medios y desorientar a la oposición, lo que Steve Banon (el ex-estratega de Trump) ha denominado “inundar la zona”1. La rápida reducción de apoyo popular hacia Kast y su gobierno (del 50% al 43%) no parece de importarles, después de todo a sus ojos el apoyo del “pueblo” fue necesario para llegar a la Moneda, pero el que perdure o no durante el gobierno, es algo meramente accesorio. 

No podemos comprender la estrategia de Estado del nuevo gobierno, sin dar cuenta de sus fundamentos en un ideario conservador, antiigualitario y antiilustrado cuyas inspiraciones trazan una línea desde Diego Portales a Jaime Guzmán. Para el nuevo gobierno es preferible que la democracia liberal y sus fundamentos queden progresivamente al margen, —pero siempre con el cuidado de no romper con ella formalmente—, para, en su lugar, imponer un orden social implacable que no tema hacer uso constante de la fuerza represiva del Estado, y que permita la proliferación de la ganancia por parte de los grandes conglomerados empresariales del país.