Julio Cortés Morales / Vegan Reich: acerca de viejos y nuevos ecofascismos

Filosofía, Política

El tema del ecofascismo tiene una larguísima data, puesto que las preocupaciones conservacionistas y llamadas a un “retorno a la naturaleza” eran bastante usuales hace un siglo en diversos entornos, incluida la izquierda del movimiento obrero.

En ese contexto, varios fascismos, entre ellos el alemán, se caracterizaron precisamente por desarrollar una serie de rituales, discursos y prácticas ligados a su idea de “suelo y sangre”1.

Como ha explicado Mario Sobarzo en base a los trabajos de Adorno y Fromm, la nostalgia por la vieja comunidad perdida es parte importante de la ideología fascista, pues “la tendencia al sometimiento y aceptación del sadismo y otras formas de violencia física y psicológica que el fascismo habría incoado como doctrina y práctica social, tienen su origen en el temor del hombre moderno a la soledad e inseguridad que se habrían producido por las transformaciones socioeconómicas del capitalismo y el abandono del esquema de solidaridad medieval”. A su vez, Sobarzo identifica en esta “imagen idealizada de una comunidad perdida -el estado paradisíaco-” la base de “la aceptación burguesa de un sistema tan crítico a la burguesía misma, como es el fascismo”2.

Tariq Anwar / Ecofascismo

Filosofía, Política

Quienes hoy invocan la salvación de la naturaleza mientras cultivan secretamente el sueño de la purificación étnica no hacen sino repetir el gesto más antiguo del poder: declarar sagrado aquello que pretenden poseer en exclusiva. El ecofascismo, lejos de ser una aberración o un accidente de la historia, constituye la posibilidad siempre latente que habita en el corazón mismo del ambientalismo cuando éste se desprende de toda crítica al dominio. Existe un parentesco secreto —que pocos quieren reconocer— entre el jardinero que elimina las malas hierbas para preservar la pureza de su jardín y el político que habla de invasiones migratorias como amenaza al ecosistema nacional. Ambos comparten la misma ilusión fatal: creer que la naturaleza posee un orden originario que debe ser restaurado, sin advertir que ese supuesto orden natural ha sido siempre el producto de la violencia humana que decide qué debe vivir y qué debe morir.