Miguel Ángel Hermosilla / Acerca de la deconstrucción de las mitologías fascistas de Sergio Villalobos Ruminott. Un comentario de texto

Filosofía, Política

Deconstruir las mitologías fascistas implica cuestionar la tradición logocéntrica y su entrelazamiento entre política, metafísica y tecnología. Sergio Villalobos Ruminott.

Si ajustamos una aproximación critica de la mentada cuestión fascista, tendríamos que pensar en hacerla coincidir con la idea de que la interrogación al orden del capital, tendría que ver con un cuestionamiento radical a la racionalidad moderna, que siempre involucra ya un principio de razón; una apelación normativa que pulsa siempre en toda filosofía de la historia, como filosofía de la historia del capital, en tanto que semblante destinal del desarrollo histórico. Quien quiera pensar el fascismo, no puede no pensar el régimen moderno de lo político, como instanciación arcóntica de los patrones de acumulación capitalista y su articulación colonial planetaria, que tiende a simplificar el ethos mismo del habitar el mundo y la pluralidad de lo viviente en simples poblaciones administradas; a una serie de datos y cuerpos gestionados, expuestos a la precariedad y la violencia equivalencial de la mercancía.

Mauro Salazar J. / Codelco. Neutralidad ideológica y transparencia del capital

Política

La llegada de Bernardo Fontaine a la presidencia del directorio de Codelco no puede ser comprendida únicamente como un relevo administrativo ni como la incorporación de un economista de orientación liberal a la conducción de una empresa estatal. Su llegada expresa algo más profundo: la instalación, en el corazón de la principal empresa pública de Chile, de una racionalidad que pretende presentarse como situada más allá de la ideología. Seguridad, eficiencia, productividad, disciplina financiera, transparencia, reducción de costos, revisión de inversiones, evaluación de activos y alianzas público-privadas aparecen como categorías técnicas, casi desprovistas de conflicto político. Justamente allí reside el problema. Cuando una determinada racionalidad, herencia agudizada de nuestra modernización terciaria, logra presentarse como simple administración de hechos objetivos y la ideología no desaparece: cambia de estatuto. El lenguaje aparentemente neutral de la gestión funcionaría como soporte ideológico del capital.

Aldo Bombardiere Castro / Fascismo del nosotros. Ideas a partir de La religión de la muerte de Julio Cortés Morales

Filosofía, Política

Nota: El sábado 13 de junio los salones de La Cafebrería volvieron a acoger una sesión más del Seminario permanente “Pensar la revuelta”, organizado por el Movimiento de Izquierdas Órficas (MIO) y el Centro de Estudios de Pensamiento Iberoamericano (CEPIB). Dicha jornada, correspondiente a la tercera sesión del Seminario, rindió homenaje a la obra de Julio Cortés Morales, concentrando ponencias y comentarios críticos inspirados en distintas publicaciones del autor. El texto que figura a continuación -salvo leves modificaciones- fue escrito y leído con motivo de tal ocasión.

Aproximación

¿Cómo aproximarse al fascismo cuando éste ya está aquí? ¿Qué reparos, fortalezas o métodos cabría adoptar para acceder rigurosamente a un objeto de estudio que atraviesa subjetividades día a día? ¿Cuál es la importancia de hablar acerca de un movimiento múltiple y parasitario, de un movimiento que, siendo muchos movimientos, puede apostar tanto al statu quo como a la contrarrevolución, puede inspirarse tanto en el renacimiento del mito de la tierra como en las seducciones de un hipercapitalismo ilimitado y de un posthumanismo del perenne futuro? En suma, ¿qué hacer con el fascismo y con lo que él nos hace y no nos deja hacer?

Julio Cortés Morales responde estas preguntas de un solo plumazo: lo primero y más importante consiste en historizar al fascismo. Es decir, debemos escudriñarlo y exponerlo desde la misma historia desde la cual él nos asola. Cartografiar al fascismo significa combatirlo, contar con un contrapoder sobre él.

Mauro Salazar J. / IA de derechas. La captura algorítmica

Filosofía, Política

Hay una intuición que recorre el diagnóstico y que conviene elevar a tesis: la inteligencia artificial no es un instrumento neutro que la derecha radical sabría usar mejor, sino que su gestión misma constituye ya una «política de derechas». No se trata de que existan herramientas y de que unos las empleen con mayor destreza que otros, sino de que la arquitectura técnica que hoy organiza la atención, la conversación y el deseo está configurada, desde su diseño, para producir los efectos sobre los que la reacción contemporánea prospera. La distinción entre la técnica y su uso, que tranquilizaba al optimismo ilustrado, se desvanece: el medio no espera un contenido, lo impone, y lo que impone es la fractura, el sobresalto, la clausura del matiz. Por eso la pregunta no es cómo arrebatar a la reacción un arsenal que sería en sí inocente, sino cómo desmontar una infraestructura de redes cuya lógica de funcionamiento es, en sí misma, reacción vestida de anti-progresismo. Desmontar las infraestructuras de la ultraderecha es una tarea política, no técnica. Pero ello exige tomar partido, no administrar con pulcritud lo que ya está capturado.

Mauro Salazar J. / Genealogía de un despojo. Qué sería privatizar hoy

Filosofía, Política

Hay palabras que maduran sin que su superficie se altere. «Privatizar» es una de ellas: pronunciada hoy, parece decir lo mismo que decía hace medio siglo: transferir al mercado lo que estaba en manos del Estado. Pero bajo tal continuidad semántica ha migrado un desplazamiento radical que conviene rastrear. No para fijar un origen, sino para mostrar cómo un término técnico-económico (en sus estriados) fue mutando en dispositivo de dominación, y cómo su sentido actual ya no se deja contener por la gramática de la eficiencia que lo vio nacer. En suma, «Privatización» es una palabra trizada que ha desertado de su domicilio económico. Ya no nombra la transferencia de un activo, el traspaso contable de lo estatal a lo privado; nombra, bajo esa coartada técnica, un despojo que se rehúsa a comparecer con su nombre propio.

Mauro Salazar J. / Kast como sedimento autoritario. Metamorfosis del enemigo interno

Filosofía, Política

El resultado de la segunda vuelta del 14 de diciembre de 2025 (58,17% para José Antonio Kast frente a 41,83% para Jeannette Jara) suele leerse con la gramática de la coyuntura: la inseguridad, la fragmentación, el cansancio del ciclo progresista, la inflación de la promesa de orden. Esa lectura no es equivocada, pero se detiene en la superficie del proceso político. Lo que el dato electoral esconde es la materia de la que está hecho ese triunfo: no la coyuntura que lo precipitó, sino el «sedimento autoritario» que lo hizo posible. Porque hay una anomalía que ninguna explicación coyuntural disuelve: una demografía importante de la adhesión a la salida autoritaria no proviene de quienes la vivieron, sino de quienes nunca la conocieron. Hecha la salvedad, el hallazgo es inequívoco y confirma la centralidad de la cohorte adulta intermedia. De los seis grupos demográficos analizados, Kast ganó en cuatro, con su mayor apoyo concentrado en el tramo de 35 a 54 años: 69,7% entre los hombres y 61,9% entre las mujeres.