Rodrigo Karmy Bolton / La Izquierda Aristotélica. Ernst Bloch lector de Avicena

Filosofía

En 1952 el filósofo Ernst Bloch publicaba un extraño libro titulado Avicenna und die aristoteliche Linke. En él, Bloch articula una suerte de arqueología en la que el nombre de Avicena y el de Averroes configuran una línea de interpretación en torno a Aristóteles que no desemboca en Tomás de Aquino sino en Giordano Bruno y la “(…) floreciente materia total”. A esa línea Bloch la llama, no sin polémica, “izquierda aristotélica (die aristoteliche Linke)”. Es clave, sin embargo, que para Bloch, Avicena constituirá la vía regia para dicha izquierda en diversos planos: metafísico, al hacerse cargo de un hilemorfismo de la inmanencia; gnoseológico al situar la noción de un intelecto común que será desarrollada más radicalmente por Averroes y religiosa en donde el pensador vinculará la razón filosófica expuesta por Avicena a la fe propiciada por la mística que, no obstante, desarrollará el filósofo árabe. Junto a los dos puntos anteriores, este último resulta clave para Bloch en orden a pensar un materialismo no “burgués” que, proyectándose mucho más allá de su mecanicismo –incluso de aquél convertido en filosofía oficial en el “Este” soviético– sea capaz de constituir un “auténtico materialismo histórico-dialéctico”: “(…) bien entendido que no se trata del todavía en uso actualmente en el Este, del nuevamente estacionado y aún acuartelado, del carente de tensión, trivializado y amaestrado sin libertad ni generosidad (…)” (p. 64) que consistirá en caracterizar a la materia como “sustrato” de todas las posibilidades en donde la integración entre ciencia y profecía, razón y fe resulta crucial.