Mauro Salazar J. / «Chile Actual. Anatomía de un mito». El dolor de lo posible

Filosofía, Política

El célebre libro de Tomás Moulian (1997) duele, y no por lo que denuncia, que ya conocíamos, sino por lo que nos devuelve el espejo roto: la imagen de un país con épicas modernizantes que aprendió a llamar «realismo» a su rendición incondicional. «Chile actual» se lee hoy como se lee una fotografía antigua en la que descubrimos, demasiado tarde, que ya estábamos ahí, sonriendo, cuando el patrón sacudía la tapa del piano. Habitar la posdictadura fue aprender a vivir en una casa reformada sobre los mismos cimientos, con habitaciones clausuradas que nadie nombraba y la orden tácita de no abrir demasiado las puertas: una convivencia hecha de silencios administrados, de duelos postergados y de una normalidad exhibida como prueba de que todo había pasado. Lo que se cerró, en esa década (años 90’), fue menos una puerta política que una facultad, la de imaginar que el futuro podía ser distinto.

Mauro Salazar J. y Andrés Leiva / El espectro del Estado mínimo. Recorte social y desarrollo

Filosofía, Política

Resumen: blasfemias del Estado mínimo

El gobierno encabezado por José Antonio Kast, instalado el 11 de marzo de 2026, ha hecho del recorte del Estado el eje articulador de su programa: 260 programas públicos sometidos a tijera, US$6.000 millones de gasto suprimido en 18 meses, rebaja del impuesto corporativo del 27% al 23%, recorte del 15% a la Pensión Garantizada Universal pese a la promesa de campaña «Te amo PGU». La operación discursiva es triple: invocar una «emergencia» que justifica la urgencia, citar tres o cuatro países como prueba de éxito, y vender el ajuste como modernización. Esta nota desmiente las tres operaciones por examen empírico. No existe ningún país que haya combinado reducción del gasto y reducción de impuestos corporativos con desarrollo generalizado: los casos invocados (Singapur, Irlanda, Estonia) operan, vistos de cerca, con fuerte intervención estatal. Cinco ideas gravitacionales sostienen la nota: el «estado mínimo» es un fantasma ideológico; los casos invocados redistribuyen activamente; el crecimiento bajo este modelo es asimétrico (los ricos crecen tres veces más); el modelo enriquece a los mismos de siempre; y este es un modelo de crecimiento de la riqueza, no de desarrollo de los pueblos.

Mauro Salazar J. / Carlos Peña. Sinuosidades de El Rector

Filosofía, Política

a Javier Agüero…

En nuestro mundanal tupido las vocerías de izquierdas que, aún pululan, suelen establecer comentarios molares -obesos- para descalificar velozmente (perezas cognitivas) el campo de sus adversarios, hundirse en la demonología y estimular el negacionismo parroquial. Este ha sido el expediente más frecuentado para estigmatizar vitriólicamente a Carlos Peña González. En efecto, las críticas van desde retratar a un neoliberal –hegemón– que ha participado de las “cogniciones adaptativas”, o bien, un sujeto de permutas con elites en trayectorias liberales diferidas. También ha sido calificado como un normativista solvente que, por la vía del Kantismo (razón, modernidad, progreso, orden), oferta un somnífero a nuestra a nuestras elites -sin retrato de futuro-. Una especie de médium -principio de realidad- que establece los destinos de la quietud conteniendo los delirios partisanos. Y aunque el Rector Peña estableció juicios que nunca hemos terminado de comprender -compartir o tolerar- en el contexto de la revuelta (2019), ello incluye su furioso llamado a las fuerzas del orden, todo queda limitado a una enemización del juicio simple -donde finalmente se impone el slogan. Otros sostienen que Peña -el Rector- no es un lector fino de Jacques Ranciére, Jean-Luc Nuncy o el faro de la deconstrucción, Jacques Derrida. Casi como carta de triunfo nuestros filósofos enrostran un argot (precrítico) para desacreditar la dimensión mercurial de El Rector -en tanto abogado-. De suyo Peña, y pese a su innegable talento, no está desprovisto de corporaciones, sistema de medios y poderosas cadenas de influencia, ha cultivado el expediente del sermón para preservar la continuidad dominical de las modernizaciones.