María Emilia Jofré y Martín Zapico / Epicureísmo y Foucault: el poder sobre uno mismo y el poder sobre los demás

Filosofía

El estudio del poder ha sido un tema que, en especial desde la segunda mitad del siglo XX, ha proliferado a partir del interés revisionista que puso la lupa en la modernidad y las formas de ejercicio del poder que el Estado supo desarrollar durante siglos. En este marco, Michel Foucault desarrolló toda una teoría sobre el poder que, a diferencia de la mayoría, enfocaba el análisis en el individuo buscando establecer los límites en la autonomía del sujeto en función del otro. En este análisis, el repaso por la escuela epicureísta del pensamiento helénico pone de manifiesto no solo influencias sobre el autor francés, sino también una gran capacidad de re-significar lo propuesto para realizar una comprensión del presente que se cimenta sólidamente en el conocimiento del pasado, un pasado que siempre tiene vigencia. En este artículo proponemos un recorrido por esta relación a partir de la noción de poder sobre uno mismo y de los demás.

Bernard Baschet & Michel Deneuve / 4 Espaces Sonores

Música, Sonido

Los hermanos Baschet son conocidos en todo el mundo como creadores de esculturas sonoras, fantásticas formas de metal moldeado y vidrio, que combinan las artes visuales con la música. A François Baschet siempre le fascinó la acústica, las relaciones entre la forma y el material de un instrumento y la belleza de su sonido. Bernard Baschet se interesó apasionadamente por la música contemporánea y creyó firmemente que tales instrumentos eran las herramientas adecuadas para la música moderna, ya que ofrecían al artista e intérprete un medio de expresión personal negado por los dispositivos electrónicos. Juntos, los hermanos comenzaron a diseñar y producir esculturas sonoras, que también podrían considerarse como instrumentos musicales.

Claudio Aguayo / El fascismo como política de la verdad

Filosofía, Política

El fascismo es una política de la verdad. Devuelve al sujeto la experimentación de la soberanía sin interrumpir la esfera de la circulación ampliada. Soberanía en el sentido de Georges Bataille: el fascismo es una “forma soberana de la heterogeneidad” (2008, 167), la recomposición soberana de una estructura social en riesgo. “Circulación ampliada” decimos porque dicha esfera se extiende más allá de las fronteras de lo parlamentario. Carl Schmitt observó en 1950, a propósito del pensador católico contrarrevolucionario Juan Donoso Cortés, que la burguesía aparecía, en su época de consumación liberal, como la “clase discutidora”. “Su esencia es negociar, un definirse a medias que se mantiene a la expectativa con la esperanza de poder convertir el encuentro final, la sangrienta batalla decisiva, en debate parlamentario” (1963, 87). Esta apelación a la soberanía, a la violencia, a la estética de la batalla final y del corte puro, es propia de la afección fascista que emerge para devolverle al “pueblo” una experiencia que está más allá de su vida ordinaria y de la gestualidad monótona de la cotidianidad, de lo que Althusser llamaba tiempo de nada. Un tiempo vertical, la “reflexión cotidiana”, es pretendidamente interrumpido por la posibilidad de una experiencia negativa, henchida de interpelaciones corporales donde la violencia se funde en la soberanía.

Jasmine Guffond / Degradation Loops

Música, Sonido

La artista sonora australiana Jasmine Guffond presenta “Degradation Loops”, inicialmente un proceso de destrucción sónora de dieciséis días creado para una exposición de arte en la galería 55 de Sydney en diciembre de 2016. La artista utilizó el comando ‘degradar’ del software de programación MaxMSP, en un proceso de destrucción sonora desarrollada en respuesta a una exposición colectiva, en la que los artistas visuales destruyeron y volvieron a ensamblar su trabajo, para crear nuevas obras y cuestionar el dominio de los imperativos comerciales dentro del arte. Aquí Guffond ha creado especialmente una variación de treinta minutos para ser grabada en vinilo.

Sergio Villalobos-Ruminott / Crítica de la acumulación y realización de la metafísica como devastación planetaria

Filosofía

El título que nos convoca a este coloquio es “Me extingo, luego existo”. Me gustaría comenzar saludando la pertinencia de este título, en la medida en que, como tal, es una paráfrasis del famoso dictum cartesiano “pienso, luego existo”, transformado ahora según un cierto grado de urgencia y gravedad. Creo que en esta modificación se advierte una intensificación de lo que podríamos llamar la racionalidad occidental o, simplemente, la racionalidad moderna. Quisiera entonces partir apuntando al problema de fondo que nos reúne, a saber, la relación o vínculo constitutivo entre existencia y destrucción en el contexto u horizonte de dicha racionalidad. Es decir, entre la existencia como vida individual y vida social, y la destrucción como efecto, voluntario e involuntario, de la existencia social del hombre. Quisiera entonces acotar la idea de existencia a la existencia humana, en la medida en que voy a sostener, entre otras cosas, que la existencia humana es aquella que tiene como imperativo, en el horizonte del productivismo moderno, la colonización y la apropiación de su entorno de manera productiva/destructiva. Quisiera enfatizar esto como hipótesis central: la antropología productivista propia de la racionalidad capitalista moderna está inexorablemente vinculada a la destrucción.