Si nos referimos a la doctrina contenida en la segunda carta de Pablo a los Tesalonicenses, podemos entonces decir, como ya hemos hecho en esta sección, que el catechón, el poder que retiene y retrasa el fin, que los Padres identificaban con las instituciones (el Imperio romano y la propia Iglesia), está hoy en crisis por doquier y asistimos, por tanto, al advenimiento del ánomos, de un poder sin ley que produce ruina y proclama ser Dios (por eso los Padres lo identificaban con el Anticristo).
Fascismo
Mauro Salazar J. / Revuelta y kastización
Filosofía, PolíticaOctubre de 2019 no produjo un sujeto político. Produjo, más bien, una acumulación alterada de gestos —la evasión masiva del torniquete, la caceroleada, el estandarte improvisado, el meme que circula antes de que nadie lo firme— que la crónica política, apurada por encontrarle un nombre a lo que estaba viendo, bautizó como «estallido social». Llamarlo estallido (aunque más alienta decir revuelta) presupone una acumulación de presión bajo una superficie lisa, un adentro contenido que finalmente revienta hacia afuera. Lo que en realidad emergió esos días fue otra cosa: un archipiélago de «tribus» y de grupos socializados en la gramáticas del mercado, que sin proponérselo como programa articularon una crítica radical a la modernización chilena y a los mitos del progreso, sin necesidad de apelar —y este es el punto que interesa sostener aquí— al mandato de ninguna hegemonía.
Aldo Bombardiere Castro / Primera divagación acerca del Mundial de fútbol 2026: Felicidad, infelicidad, utopía
Filosofía, PolíticaEscena
Los niños escucharon el grito. Un grito hecho de innumerables pequeños gritos. Denso, irregular, concurrido. Un grito de adultos. Tejido con estrepitosas risas y alguna que otra palabra también gritada. Como era normal, los pequeños hermanos pudieron reconocer las voces de papá y mamá entre tal marejada de estrépito espumoso. La explosión bucal no los asustó. Sin encender la luz, se levantaron de su cama y, a pies descalzos -cuestión prohibida-, emprendieron camino hacia el living. Abrieron la puerta de su habitación y se internaron por el largo pasillo. Ya conocían el olor a cigarro y el humo lo asociaban a las fiestas y la alegría, a los cumpleaños y la navidad. Sus ansias los llevó a correr uno tras otro, haciendo resonar los talones contra la frialdad no percibida de la baldosa, reproduciendo una más de las innumerables carreras que los hermanos ya ni siquiera necesitaba anunciar con palabras para saberse participando en ellas. En esta ocasión, era como si los gritos los alentaran a correr más rápidos, los exaltaran tornando más divertida aún dicha competencia improvisada.
Mauricio Amar / Backrooms
Cine, Filosofía, PolíticaEl film Backrooms (2026) del joven director Kane Parsons es una de las mejores representaciones en el cine del estado de ánimo de nuestra época. Las interpretaciones pueden ser múltiples. Estamos en una realidad física de varias dimensiones donde la realidad va generando memorias de sí misma cada vez más degradadas, creando pasadizos de estructuras poco lógicas pero que sin embargo se sostienen. Podemos estar dentro de la psiquis de un hombre, mal que mal se trata de un diálogo entre psiquiatra y paciente, de modo que todo podría ser parte de su imaginación, cada vez más deteriorada, llena de fantasmas como su propia esposa y una versión bizarra de sí mismo (medio sultán, medio pirata, soberano y bandido) que termina devorando, como la locura misma, al hombre en busca de ayuda. Lo que me parece plenamente epocal es, sin embargo, la idea de un espacio que al abrirse sólo encuentra una réplica inquietante de sí misma, cuestión que, si miramos bien, sólo evidencia dos operaciones ligadas de nuestra sociedad del espectáculo.
Mauro Salazar J. / Nuestro despojo. Por qué un país de apellidos no es un país
Filosofía, PolíticaUn archivo de la cuestión social
Empiezo por una sospecha: en Chile el apellido no nombra, clasifica. No dice quién es alguien; dice dónde va. Es una contraseña que se hereda, una carta de recomendación escrita antes de nacer o una condena firmada por otros. Un estudio leyó los apellidos de más de cuatro millones de santiaguinos y dibujó con ellos el mapa que el país no quiere mirar: el de una oligarquía que se enlaza solo consigo misma, que necesita cuatro saltos para tocar al resto de la ciudad, que vive cerca en el plano y lejísimos en la sangre. Tal lista se lee como se lee una trampa: por lo que atrapa y por lo que deja escapar. El estudio existe, tiene nombre y fecha, no lo inventé: se llama «Surname affinity in Santiago, Chile», lo firmaron Naim Bro y Marcelo Mendoza, y salió en 2021 en una revista científica, PLOS ONE, con todos sus números en regla —cuatro millones de habitantes, dos redes de apellidos, cuatro pasos de distancia entre los de arriba y los demás—. Un dato frío, revisado por pares, que sin proponérselo cuenta la novela policial de un país.
Aldo Bombardiere Castro / Fascismo del nosotros. Ideas a partir de La religión de la muerte de Julio Cortés Morales
Filosofía, PolíticaNota: El sábado 13 de junio los salones de La Cafebrería volvieron a acoger una sesión más del Seminario permanente “Pensar la revuelta”, organizado por el Movimiento de Izquierdas Órficas (MIO) y el Centro de Estudios de Pensamiento Iberoamericano (CEPIB). Dicha jornada, correspondiente a la tercera sesión del Seminario, rindió homenaje a la obra de Julio Cortés Morales, concentrando ponencias y comentarios críticos inspirados en distintas publicaciones del autor. El texto que figura a continuación -salvo leves modificaciones- fue escrito y leído con motivo de tal ocasión.
Aproximación
¿Cómo aproximarse al fascismo cuando éste ya está aquí? ¿Qué reparos, fortalezas o métodos cabría adoptar para acceder rigurosamente a un objeto de estudio que atraviesa subjetividades día a día? ¿Cuál es la importancia de hablar acerca de un movimiento múltiple y parasitario, de un movimiento que, siendo muchos movimientos, puede apostar tanto al statu quo como a la contrarrevolución, puede inspirarse tanto en el renacimiento del mito de la tierra como en las seducciones de un hipercapitalismo ilimitado y de un posthumanismo del perenne futuro? En suma, ¿qué hacer con el fascismo y con lo que él nos hace y no nos deja hacer?
Julio Cortés Morales responde estas preguntas de un solo plumazo: lo primero y más importante consiste en historizar al fascismo. Es decir, debemos escudriñarlo y exponerlo desde la misma historia desde la cual él nos asola. Cartografiar al fascismo significa combatirlo, contar con un contrapoder sobre él.
