La bruma entre los espinos y entre los espinos las espinas adheridas a la tela. Crucificados y sin coronas, les niñes han dejado el zumbido de sus cuerpos colgado del ramaje. Una ventisca ha de llorar antes que la lluvia. Y cuando llueve, buscamos creer que las lágrimas de los niños coinciden con nuestras lágrimas; deseamos creer, deseamos convencernos, siempre erróneamente, que Palestina nos ha perdonado. Entonces el barro susurra a nuestro oído mudo de espinas: “no, no les he perdonado”. Y mientras lloramos, la tempestad de espinos guarda silencio por un segundo, y acto seguido agrega: “no les he perdonado porque no hay nada que perdonar: éste es mi cuerpo”. Les niñes de Gaza, mártires entre los mártires, son el hilo de sangre capaz de hilvanar la dignidad inapelable del genocidio contra el pueblo palestino con aquella infancia que persevera en la misma resistencia de todos los pueblos del mundo. Al no existir banderas ni colores, el blanco instalado por Janet Toro, evocado e invocado por Janet Toro, además de un suspiro sagrado y una señal de inocencia, hace visible el abrazo que reúne todos los colores. Nuestro murmullo del alma, aunque nunca termine por llegar a Gaza, también proviene de Gaza. Y, tal vez, algún día eterno, sea capaz de arrullar a les niñeces de Gaza.
Palestina
Alejandra Bottinelli / La palabra viva de los jóvenes de Gaza
Literatura, PolíticaHay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé! […]
Y el hombre… Pobre… ¡pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!
Cesar Vallejo, Los heraldos negros
Hay palabras que son aviso: una sonrisa se está perdiendo para siempre y cae a nuestros pies: ¡tómenla, cuídenla, no la dejen morir!
Hay palabras que son como sombras que se quedan rondando nuestras cotidianeidades, como dobles de lo que somos en nuestros días de todos los días, y nos encuentran cuando, como al hombre del poema de Vallejo, alguien nos llama con una palmada por sobre el hombro y nos volteamos a ver nuestra mirada buscando otra mirada. Palabras sombras de las nuestras, que hacen figura con nosotros, que no nos dejan y se quedan a vivir junto a nosotros.
Hay palabras que son conjuro, de la estirpe de esas capaces de reunir a los astros y volverlos al tiempo, son palabras de fe, esto es, palabras-confianza, fidelidad, lealtad. Palabras fuertes que reposan en la promesa de seguir siendo, de permanecer a tu lado, de no soltarte, de no dejarte a ti misma, a ti mismo; palabras-confianza: la promesa misma que te constituye.
Giorgio Agamben / Estado y anomia II
Filosofía, PolíticaSi nos referimos a la doctrina contenida en la segunda carta de Pablo a los Tesalonicenses, podemos entonces decir, como ya hemos hecho en esta sección, que el catechón, el poder que retiene y retrasa el fin, que los Padres identificaban con las instituciones (el Imperio romano y la propia Iglesia), está hoy en crisis por doquier y asistimos, por tanto, al advenimiento del ánomos, de un poder sin ley que produce ruina y proclama ser Dios (por eso los Padres lo identificaban con el Anticristo).
Aldo Bombardiere Castro / Segunda divagación acerca del Mundial de fútbol 2026: espectáculo, verdad, alegría
Filosofía, PolíticaEspectáculo
El Mundial ha terminado. Pero el carácter mundial del Mundial recién amanece. En efecto, hoy la fiesta del fútbol también transparenta las políticas de muerte que él mismo se empeña en administrar. La banalización espectacularizante, la hipercomercialización ante la cual la FIFA se prostituye sin ninguna vergüenza y el intervencionismo exacerbado a favor de ciertas selecciones y en desmedro de otras, en este Mundial han terminado por concordar plenamente con la banalización del lenguaje político y la estupidez de los grandes medios de comunicación, con la privatización y expropiación de los derechos sociales y, finalmente, con un sistema-mundo capitalista que ha consumado su destino ontológico. El Mundial expone el derrotero cúlmine del capitalismo imperial, exposición donde el término “cúlmine” debe ser entendido en sus dos sentidos: por un lado, en cuanto consagración cúlmine de su proceso de acumulación y concentración de capital por explotación de los hombres y devastación de la naturaleza; por otro, en tanto colapso implosivo que marca la última etapa anterior a su muerte. El Mundial, al igual que tantos otros fenómenos actuales de escala global (como la destrucción del sistema del Derecho Internacional, de la diplomacia política o de la misma Naciones Unidas), se torna expresión de la dinámica neofascista.
Miguel Ángel Hermosilla / Notas sobre Palestina bajo fuego, conversaciones en la era del genocidio de Rodrigo Karmy
Filosofía, PolíticaNo deberíamos enterrar a Dios en libros que prometen tierras ajenas. Mahmud Darwish.
Palestina baja fuego, es un texto de entrevistas “que condensa, a su vez, varios años de discusión y problematización acerca de la cuestión palestina”, e intenta proponer trazos de nuestro tiempo en el que prima el reino de la fuerza, y donde la tarea del pensamiento resulta ser la potencia del afuera, que logra activar las líneas de fuga del trabajo crítico en sintonía con la imaginación popular y la resistencia general de los distintos pueblos del mundo en solidaridad con Palestina, constantemente arrasada por la violencia y la matanza sionista, en lo que el autor denomina un devenir nakba del mundo:
Mauricio Amar / Sionismo y nazismo
Filosofía, PolíticaHoy, en medio del genocidio que Israel perpetra en Gaza, con vistas a extenderse hacia Cisjordania y Líbano, para todos han sido evidente las similitudes entre el sionismo y el nazismo. Aunque son ideologías diferentes –de hecho el sionismo ha sostenido en su interior un amplio abanico de ideas heterogéneas que pueden ser entendidas como de «izquierdas» y de «derechas»– ambas comparten elementos fundamentales como la teoría de un espacio vital, que en el sionismo se mezcla con la religión judía y su idea de una «tierra prometida» y la de una raza superior, que en el sionismo, de nuevo en una zona gris entre laicismo y fundamentalismo religioso judío, se llama «pueblo elegido». Como Israel surge como Estado en 1948, tras el final de la Segunda Guerra Mundial, comúnmente la asociación con el nazismo se entiende como una continuación. Israel sería la persistencia del nazismo en otro lugar, con otro pueblo. Pero también la cuestión puede ser planteada al revés. El filólogo judío Victor Klemperer planteaba en 1946 una cuestión que por entonces podía sonar enigmática. «Sin duda –dice–, la doctrina nazi fue estimulada y enriquecida en repetidas ocasiones por el sionismo, pero no siempre resultará fácil determinar con exactitud aquello que el Führer y aquello que este o aquel cocreador del Tercer Reich extrajeron del sionismo».
