Carlos Henrickson / Presentación de Palestina bajo fuego, de Rodrigo Karmy Bolton

Política

A decir verdad, cuando Gonzalo me puso como poeta en el afiche, no me pareció muy bien; yo prefiero escritor, que tiene connotaciones menos míticas (o místicas). Más encima sabía que habría historiadores y filósofos, claro, y no deja de ser riesgoso para alguien de este oficio ponerse ante sus inquisidores tradicionales desde muy antiguo. Pero dándole una vuelta, ¿qué puedo aportar, en qué hago falta acá?

El atributo del poeta, de hecho, no es (no debería ser) pensar sobre las palabras, sino tener y comprender la experiencia de la palabra, que es el requisito último para ocuparla en un sentido neto y responsable de herramienta. Y con ello, uno se encuentra con cosas que no se dejan decir, o bien que fuerzan a que se digan de cierto modo, lo que se hace incómodo y, con ello, indica un trasfondo no evidente, no dicho, que está por abalanzarse encima de uno. Por eso, uno ocupa traslados, metonimias, para mantener, en lo posible, el control de la palabra sobre lo real.