Javier Agüero Águila / La ruina y el porvenir (Una imagen a partir de “La lengua del fin del mundo” de Mauricio Amar)

Filosofía, Política

Este texto está redactado en un teclado diseñado para escribir en otra lengua: “una que no es la mía”. Cada palabra -o casi cada palabra- que suelto nace “condenada” a la ruina; es malparida, la “q” es la “a”, la “d” es la “s”, los acentos no corresponden, las comas no son comas, la sintaxis no es reconocida y debo volver una y otra vez sobre una escritura arruinada desde antes de ser ruina. Y entonces no puedo sino pensar en esto y detenerme y apuntar que la ruina, antes de serlo, es siempre su todavía parcial e inexorable llegada. Ella va ahí donde no fue esperada, ni invocada o presentida; solo estuvo sin más, íntegramente diferenciada, en la espectralidad de una promesa que no por ser promesa deja de estar contenida en la ruina. 

Así es que es sobre esta suerte de escritura secundaria, resorte de un permanente error, que algo puede ser dicho; mas se trataría de un error que no fracasa, tampoco triunfa, sin embargo esva siendo y tiene sentido, todo el sentido en el tiempo y en el espacio porque tal como lo sostiene Jacques Derrida: “La ruina no ocurre como un accidente a un monumento ayer intacto. En el comienzo está la ruina” (Mémoire d’aveugle, 1990, p. 72).

Mauricio Rojas / El leve deslizamiento de palabras, la transparencia del desastre

Filosofía, Literatura

Así esta tarde que consideras similar a una tarde del fin del mundo más pronto de lo que crees te parecerá tan sólo una tarde melancólica, una tarde de soledad perdida en la memoria: el espejo de la Naturaleza. Bolaño, Lluvia.

El relato de Bolaño Últimos atardeceres en la tierra, de su libro Putas asesinas de 2001, presenta en su forma narrativa el dispositivo perceptivo elaborado entre el lenguaje, la relación y el conocimiento. El relato indaga en su viaje, sobre las condiciones del conocimiento desde la poesía, la narrativa y la afección existencial; la percepción y su vaciamiento de sentido. Ahí emerge su estructura, lo no sensible de lo sensible. En el texto vemos como la construcción de una escritura conlleva la puesta en evidencia de las condiciones de la relación que es el elemento constitutivo de la cognición. En esa instancia la inminencia, el viaje, las imágenes, los signos que sostienen el relato se vinculan generando una plasticidad estructural en cuyo centro, un ánimo meláncolico, registra la mirada que se sostiene en el lenguaje narrativo, en el que emerge la relación como mediación que constituye el tiempo del conocer que afecta a la consciencia. De este modo, el análisis es un seguimiento delimitado por la puesta en evidencia de esta relación entre escritura y conocimiento, de los aspectos que la entrelazan. La escritura demarca esos pasos. De ahí que, nociones pensadas en el imaginario literario de Bolaño surgen como desplazamiento de una perspectiva que se intensifica como distancia crítica de la sensibilidad que, acompaña el conocer y lo expone a sus bordes con imágenes que anuncian el desastre o nos previenen de lo que no se puede contar. El desastre es entendido como aquello que no entra en el relato de la consciencia narrativa, pero configura sus bordes como el pliegue de la relación consigo misma. Esto se da en la figura de B, el signo que recorre y es recorrido por un movimiento en estado de extrañamiento.

Mauro Salazar J. / IA e hipótesis comunista

Estética, Filosofía, Política

«En una sociedad comunista no hay pintores, pero hay hombres que, entre otras cosas, también pintan». La ideología Alemana.1845

Cuando Terry Eagleton sitúa lo estético como el territorio donde la ideología burguesa administra sus propias fisuras, no describe un dominio autónomo del gusto ni un refugio de la sensibilidad. Describe un dispositivo. Lo estético, y con él la escritura, su forma más disciplinada, aparece como aquello que permite a un orden social nombrar su propio malestar sin tener que resolverlo. La literatura no flota por encima del trabajo; es, ella misma, una manera de trabajar, y por eso mismo una manera de ser separado del propio hacer. Ahí empieza la tesis que interesa retomar: la escritura (sin negar su densidad como fuente de movilidad, prestigio y diferenciación social) no es el estricto afuera de la alienación, sino uno de sus laboratorios más pulidos, el lugar donde el sufrimiento de la división del trabajo se vuelve «forma», se vuelve «estilo», y en ese volverse forma queda, paradójicamente, neutralizado.

Paola Caridi / Cómo escribir en tiempos de genocidio

Filosofía, Literatura, Política

El corazón alrededor del cual nos atormentamos habla una lengua ya atravesada a lo largo de la edad contemporánea. Cómo escribir en tiempos de genocidio, del genocidio de Gaza. Es una pregunta que excava en lo profundo. En el caso de quien, palestina, mira Gaza desde fuera de Gaza, dentro de Palestina y en la diáspora, porque es espectadora y, al mismo tiempo, víctima. Víctima histórica y cotidiana, porque el genocidio va más allá de Gaza: es el exterminio intentado y buscado de Palestina y de los palestinos. En mi caso, la pregunta es: ¿cómo escribir si eres espectadora y, además y por si fuera poco, estás del lado de los culpables, responsables, verdugos? Y sobre todo, nos recuerda Adania Shibli en su lectio de 2026 de la Cátedra Virginia Woolf de la Universidad para Extranjeros de Siena, ¿cómo escuchar las voces que ya no están, borradas por los verdugos? ¿Cómo podemos arreglárnoslas sin las palabras de los 263 periodistas asesinados en Gaza por Israel, y junto a ellos sin los poetas, las poetisas, los artistas, las artistas, los docentes, las maestras, las profesoras? ¿Cómo escuchar sus voces en la Aradhi Muwat, la «tierra muerta» incluida en la legislación agraria otomana, tierra considerada muerta porque no se oye voz humana por muy extensa que sea y por no estar habitada ni cultivada?

Mauro Salazar J. / Crítica, revuelta y escritura. El fonema Richardiano

Estética, Filosofía, Política

Sobre Crítica, revuelta y escritura. Tentativas en torno a Nelly Richard. Mauro Salazar J. (Editor). Ediciones Universidad de la Frontera, Palinodia y La Cebra (2024).

El Sur, margen, subalternidad, periferia: el Sur no como determinismo geográfico, sino como contexto político-enunciativo, es la localidad crítica que ancla mi trabajo a memorias históricas y sociales fragmentadas pero insistentes y persistentes en sus narrativas de la crudeza y la precariedad. N.R. Zona de Tumultos, 2021.

Los textos que se congregan tras las escrituras de la revuelta vienen a establecer modos suspensivos contra los lenguajes de la gestión –consenso del accountability– centrados en servicios, desregulación y commodity, manteniendo complicidades y disensiones con Tiempos & Modos. Las formaciones textuales irrumpen bajo un desgarro incurable de la –desgastada- política hegemónica, a saber, cómo conciliar institucionalidad y movilización social en un horizonte del sinsentido, o bien, en un tiempo de acontecimientos sin traducción narrativa. Con todo, tras el acervo de las luchas populares, la revuelta del 2019 es un pasado que permanece pendiente. Una temporalidad que no se orienta hacia el porvenir porque no es posible reconocer en el pasado mismo un sentido de futuro.

Juan Pablo Espinosa Arce / El otro como imposible. Preliminares en/con Jacques Derrida

Filosofía

Cualquier texto es autobiográfico”: la vida como espacio del otro

    La filosofía de Derrida es autobiográfica: “estoy convencido de que, en cierto modo, cualquier texto es autobiográfico”1. La vida del autor está desplegada en espacios de diferencia: nació en El Biar, un suburbio de Argel cuando la nación africana islámica era colonia francesa en 1930. Como hijo de familia judía2 se le da un nombre “oficial” (Jacques, Jackie) y también “otro nombre”, un nombre secreto: Élie. A propósito del nombre Derrida escribe: “un nombre propio nunca es puramente individual”3.