Carlos Chacón / Hitler, hoy

Filosofía, Política

La noción de l’univers concentrationnaire, título que lleva la obra muy apreciada por Sartre de David Rousset sobre los campos de concentración en la Segunda Guerra, se actualiza a medida que abocamos prácticas cotidianas al consuelo integrador de cuadros, ya sean de cemento o de silicio, y cuando las autoridades parecen transgredir sus más razonados límites de intervención. Jean-Paul Sartre y Paul-Michel Foucault cruzaron, en 1972, y por medio de las páginas del periódico Le Mond, sus opiniones discrepantes al respecto: Foucault estaba convencido de lo inapropiado de la adopción de dicha analogía, mientras que Sartre la usaba para convocar una lucha contra el régimen de represión del Estado francés. Esa misma noción no deja de resultar actual, más allá de la mera analogía, y más acá de la represión estatal.

Giorgio Agamben / ¿Qué es el miedo?

Filosofía, Política

¿Qué es el miedo, en el que los hombres de hoy parecen tan caídos, que olvidan sus creencias éticas, políticas y religiosas? Algo familiar, por supuesto, y sin embargo, si tratamos de definirlo, parece obstinadamente evadir el entendimiento.

Del miedo como tono emocional, Heidegger dio un tratamiento ejemplar en el par. 30 de Ser y Tiempo. Sólo se puede comprender si no se olvida que el Ser (es el término que designa la estructura existencial del hombre) está siempre ya dispuesto en una tonalidad emocional, lo que constituye su apertura original al mundo. Precisamente porque en la situación emocional se cuestiona el descubrimiento original del mundo, la conciencia siempre está ya anticipada por él y por lo tanto no puede disponer de él ni creer que puede dominarlo a voluntad.

Ángel Octavio Álvarez Solis y Gerardo Muñoz / La iglesia sin fin

Filosofía, Política

El presente está encarnado en una disrupción teológica. Contra los entusiasmos del secularismo moderno, la teología ha estado presente en la estructura profunda del mundo. Por esta razón, no hablamos en parábola si dijésemos que una de las crisis que atraviesa el presente es de naturaleza profundamente teológica. Teologías en combate permanente. Crisis de nuestros arcanos más remotos. Que un medio de elites tan autorizado como Financial Times recomiende a la clase bancaria que “realice el trabajo de Dios” no es un titular altisonante ni un lapsus freudiano, sino el índice del malestar contemporáneo destilado como deber [1]. La teología sigue, aunque la iglesia se oculte. Cuando decimos “una crisis teológica” es inevitable remontarse al vínculo estrecho entre crisis, teología y apocalipsis, cuyo eón probablemente estemos tramitando en su momento de desintegración. Aunque es siempre difícil advertir el “final de los tiempos”, el reconocimiento del “tiempo del fin” aparece como ladrón en la estela de la noche. ¿Qué ocurre cuando San Pablo sale del escenario mundial? Alguien toma su lugar, y algo acecha. Los bancos administran el otro mundo. Esto lo supo muy bien alguien tan atento a la estructuración técnica de lo moderno como Günther Anders, quien llegó a escribir que ya no podemos decir que estamos a la espera de un final del tiempo, sino más bien que ya estamos en “tiempo del fin”, puesto que carecemos de las certezas espaciotemporales mínimas: somos incapaces de dotarnos de otro sentido de futuro para el mundo de la vida [2].

Panagiotis Sotiris / ¿Es posible una biopolítica democrática?

Filosofía, Política

Le debemos a Michel Foucault el concepto de biopolítica, que ha vuelto a la primera plana con el problema de la gestión de las epidemias. Según una pauta que se ha convertido en algo habitual en las ciencias sociales, la transición completa a la modernidad significa un cambio en las condiciones en las que se ejerce el poder. Del poder absoluto que se concedió a sí mismo el derecho a matar, llegamos al poder como un esfuerzo para asegurar la salud (y la productividad) de las poblaciones. Al mismo tiempo, significó una expansión sin precedentes de las formas de intervención y coerción del Estado. Desde la introducción generalizada de las vacunas hasta medidas como la prohibición de fumar, el concepto de biopolítica se ha utilizado varias veces como clave de interpretación y nos ha ayudado a comprender la dimensión política e ideológica de las políticas sanitarias.

Massimo Riva / La biopolítica de la muerte

Filosofía, Política
«Ahora debemos ocuparnos de la juventud y la vejez. Y probablemente tenemos que establecer las causas de la respiración, porque en algunos casos la vida y su opuesto depende de ella.»
(Aristóteles, De Respiratione Περὶ ἀναπνοῆς)

«Eventualmente se encontrará una vacuna para el Coronavirus, pero los negros seguirán esperando la cura para el racismo».
(Roxane Gay, New York Times, 30 de mayo de 2020)

«No puedo respirar. No puedo respirar».
(George Floyd, Minneapolis, y manifestantes en toda América, mayo de 2020)

 

Las últimas palabras de George Floyd, linchado por cuatro policías en un aparcamiento de Minneapolis en el Covid Times, resumen el significado del título que di a estas breves notas. Según Demócrito de Abdera, citado por Aristóteles, el resultado de la respiración es evitar que el alma sea expulsada del cuerpo: en las circunstancias actuales, que corren el riesgo de privarnos literalmente de oxígeno, parece tanto más necesario hacer una respiración colectiva para no perder el alma (cualquiera que sea el sentido que se le quiera dar a esta palabra, es sinónimo de vida).

Rodrigo Karmy Bolton / Enemigo invisible. Guerra civil global y potencia de los cuerpos

Filosofía, Política

1.- Guerra.

Cotidianamente, casi sin sobresaltos, pero con la dureza de palabras que hieden cuerpos ablandados, subsumidos en el pánico del que todo lazo huye por contener alguna mancha que contagia a quien la porta, las palabras se enmarcan en la retórica de la guerra. Pero no solo no se trata de cualquier “guerra” sino que tampoco se trata de un gesto puramente retórico. Si acaso por “retórico” decimos algo suficientemente decisivo como la producción de una situación política precisa y no a la simple “falsedad” de aquello que pronuncia. Digamos que la retórica de la guerra ha catalizado, sin dudas, un singular tipo de guerra que resulta indistinguible de la normalidad: el “virus chino”, el “enemigo invisible”, el “combate contra la enfermedad”, “el sacrificio de los trabajadores” son algunas de las formulaciones que se escuchan y que resulta clave escuchar.