Rodrigo Karmy Bolton / Lo impensado como potencia y desactivación de las maquinas del poder

Filosofía
  1. ¿Cuáles son lo puntos cruciales formulados por Agamben en su crítica al presente?

Giorgio Agamben es un pensador de lo impensado. Esta sería la fórmula de lectura que propongo. Así, en la tradición filosófica estructurada bajo la noción aristotélica del acto descansa, intacta, una ontología de la potencia; en las múltiples máquinas del poder y sus efectos gloriosos, habita el trono vacío; en la extrema violencia del estado de excepción, la posibilidad de su propia revocación; en toda operosidad una inoperosidad que le excede y que, en cierto modo, ha quedado capturada. Como ves, Agamben es un pensador de la inmanencia pues no hay que buscar en otro lugar lo que la misma tradición ha legado sin necesariamente saberlo. Podríamos decir que la tradición siempre deja entrever una herencia que le excede, su impensado resto que está siempre por venir. No se trata de un “ya sido” que eventualmente haya sido superado (aufheben), sino de un “nunca sido” que asume la dimensión radical de una potencia. En este sentido, lo impensado no es una negatividad, sino la forma más extrema de positividad en la que se juega una singular noción de potencia que habita en las sombras en los “bajos fondos” de la tradición.

Giorgio Agamben / Estudiantes

Filosofía

Han pasado cien años desde que Benjamin, en un ensayo memorable, denunció la miseria espiritual de la vida de los estudiantes berlineses y exactamente medio siglo desde que un panfleto anónimo publicado en la Universidad de Estrasburgo enunciaba su tema en el título Sobre la miseria en el ambiente estudiantil, considerada en sus aspectos económicos, políticos, psicológicos, sexuales, y sobre todo intelectuales. Desde entonces, no sólo el diagnóstico sin piedad no ha perdido su relevancia, sino que podemos decir, sin temor a exagerar, que la pobreza –económica y espiritual- de la condición de estudiante se ha acrecentado en una medida incontrolable. Y esta degradación es, para un observador perspicaz, aún más evidente, en tanto se trata de ocultarla mediante la elaboración de un vocabulario ad hoc, que se encuentra entre el de la empresa y el de la jerga de nomenclatura de laboratorio científico.

Manuel Ignacio Moyano / Vida y obra de Giorgio Agamben

Filosofía, Literatura
Lector, si recibes esta última obra con indulgencia, acogerás mi sombra, pues, para mí, ya no existo.
Jean-Jacques Rousseau, Carta a M. d’Alembert sobre los espectáculos.
él fue quien gritó, él fue quien salió a la luz, yo no grité, yo no salí a la luz…
Samuel Beckett, De posiciones.

El film lo había enfurecido. Caminaba con paso decidido por alguna calle de Roma, la cabeza gacha, los hombros encogidos y las manos guardadas en los bolsillos de su fino gabán. Se guarecía del frío descomunal y de sí mismo. Llegaría y advertiría a su padre “la bajeza artística” de semejante film. Sin embargo, lo sabía de antemano, su padre estaría fuera de casa solucionando algún problema administrativo de su floreciente cadena de cinematógrafos que copaba, poco a poco, toda Roma. ¿Hablaría con su madre? Tal vez. Corría el año 1959 e Italia aceleraba su industrialización, aquella que la guerra y el fascismo habían demorado fatídicamente.

Flavia Costa / La política que viene. Una lectura de Giorgio Agamben

Filosofía

Con la publicación de Homo sacer (1995), el pensador italiano Giorgio Agamben se situó en el foco de algunos de los debates contemporáneos más relevantes. Ya desde sus primeros trabajos, El hombre sin contenido (1970) y Estancias (1977), hasta su más reciente libro sobre cuestiones de método, Signatura rerum (2008), abordó una suerte de diagnóstico sobre la modernidad y sus dilemas. Nos ocuparemos aquí, fundamentalmente, de su análisis del biopoder contemporáneo en su articulación soberana, y de su original relectura de la tesis que, por vías diferentes, habían adelantado ya Hannah Arendt y Michel Foucault acerca de la tendencia moderna a la politización de la vida biológica. Sobre el final, nos referiremos a algunas de las categorías con las que este autor propone pensar la filosofía y la política que vienen: potencia de no, inoperosidad, profanación.

Rodrigo Karmy Bolton / El cuesco de Suleiman. Tres escenas para una política post-Sykes-Picot

Filosofía

1.- “Nosotros los fascistas somos los verdaderos anarquistas” decía uno de los cuatro ministros reunidos en un lejano castillo de Saló, los 120 días de Sodoma, célebre film del director Pier Paolo Pasolini realizado en 1975. Inspirado en los hechos de la República socialista de Saló, reducto de la italia fascista durante el régimen de Musollini en la Segunda Guerra Mundial, Saló no problematiza tan sólo al régimen fascista italiano sino, ante todo, a su presente: el escenario de post-guerra será, para Pasolini, no aquél que ha vencido al fascismo, sino aquél que lo ha consumado en la forma del capitalismo mundializado. Este último será la formulación de la verdadera anarquía, aquella que, en su libertad, decide cada vez sobre la excepción, realizando así, la performance de la soberanía y la expansión imperialista de su derecho sistemático de muerte.