Asmaa Abu Mezied / Bienestar animal y jerarquías del sufrimiento en Gaza

Política

Introducción

El 14 de noviembre de 2025, los medios alemanes describieron a cuatro burros transportados desde Gaza por la organización israelí Starting Over Sanctuary como habiendo sido «rescatados», antes de ser reubicados en un zoológico en Oppenheim. A los animales se les dieron nombres alemanes y se describió que habían «dejado atrás el hambre y la miseria, las palizas y las privaciones». Lo que faltaba en la cobertura era cualquier mención a los niños en Gaza a quienes se les negó la evacuación o al genocidio israelí y a los continuos ataques contra los palestinos tras el «alto el fuego» de octubre de 2025. Esta disyuntiva —entre la visibilidad y la movilidad otorgadas al sufrimiento animal y el persistente borrado de la vida humana palestina— yace en el corazón de un «teatro del cuidado».

Aldo Bombardiere Castro / Tercera divagación acerca del Mundial 2026: La argentinidad como síntoma decolonial

Filosofía, Política

Dos escenas: Messi y Maradona

Escena 1. Miami, Mundial de fútbol 2026. Argentina enfrenta a Cabo Verde por la ronda de dieciseisavos de final. Minuto 72, el marcador emparejado 1 a 1. tiro libre al borde izquierdo del área grande a favor de la albiceleste. El veterano y, hasta antes del Mundial, desconocido arquero Vozinha ordena la barrera apoyado sobre uno de sus palos. Aún no se escucha pitazo del juez, pero Messi, justamente mientras Vozinha continúa ordenando la barrera, remata hacia el lado contrario del portero. Vozinha, nacido hace cuarenta años en alguna de esas islas de roca verdosa y de peces melancólicos, de esas islas otrora esclavizadas por el poder colonial portugués, milita en la segunda categoría del país luso. Pero nada de eso importa. Porque Vozinha, volando de un palo hacia el otro, logra desviar el remate de Messi con ambas manos, arrojando la pelota tras la línea de fondo. El tiempo se detiene por un segundo y un relámpago nos ilumina antes de que se ejecute el corner. Luego lo olvidamos, aunque la luz del relámpago permanece en algún lugar invisible, pero siempre a un paso de resurgir. Entonces lo notamos. Messi, uno de los mejores jugadores de la historia, buscaba hacerle un gol a Vozinha motivado por el mismo tipo de aprovechamiento e inmoralidad con que el poder azota a los pueblos día a día. Motivado por el mismo descaro con que la imperialidad colonial ha destruido el mundo y ha subsumido a los Mundiales de fútbol en la ilusoria espectacularización del capital.

Abdaljawad Omar / “La soga es solo para los árabes”: la nueva ley israelí de pena de muerte para palestinos recicla un manual colonial

Política

La imagen del ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, exultante mientras intentaba abrir una botella de champán en el pleno de la Knéset por la aprobación de una ley de pena de muerte para palestinos, quedará anclada en la historia como una de esas fotografías que no necesitan pie de foto.

Es la imagen de un país que nunca abandonó realmente el momento colonial en el que nació. No solo heredó prácticas británicas, sino que las mantuvo vivas durante más de 70 años. Ahora vuelve sobre sus pasos para recuperar una de las más oscuras de esas prácticas.

La nueva ley israelí de pena de muerte, que apunta exclusivamente a los palestinos, no surgió de la nada. Fue heredada de un patíbulo que los británicos ya habían construido en la misma tierra, probándolo sobre el mismo pueblo y bajo el mismo cielo. En su estudio sobre la “pacificación” británica de Palestina, Matthew Hughes, historiador militar de la Universidad Brunel, muestra cómo los tribunales militares establecidos por el Mandato Británico en noviembre de 1937 estaban diseñados, ante todo, para la rapidez: un terror ejecutado con tanta celeridad que nadie tenía tiempo de apelar ni de apartar la vista. El jeque Farhan al-Sa’di, anciano dirigente revolucionario qassamita y uno de los principales comandantes sobre el terreno del levantamiento de 1936, fue capturado un lunes, juzgado un miércoles y ahorcado un sábado. Es la misma ley que Israel ha reintroducido hoy.

Alberto Toscano / El eje del caos

Política

La guerra que Israel y Estados Unidos lanzaron contra Irán el 28 de febrero de febrero, con la “decapitación” de la dirigencia del país y el bombardeo de cientos de objetivos militares y civiles —incluida una escuela de niñas en Minab, donde al menos 165 niñas y miembros del personal fueron masacrados— se ha transformado rápidamente en una conflagración regional de consecuencias incalculables.

Aunque ya estaba debilitado por la “guerra de 12 días” israelo-estadounidense de junio de 2025 —que el presidente Donald Trump declaró que había “obliterado” las capacidades nucleares de Irán— y aunque es despreciado por muchos iraníes por su represión asesina de la protesta civil, el régimen iraní aún no ha sido socavado por la pérdida de figuras clave del gobierno, entre ellas el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, el ministro de Defensa y el comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC, por sus siglas en inglés). Anticipando una decimación semejante de sus élites, Irán utilizó una estructura de mando descentralizada para organizar ataques no solo contra objetivos israelíes y estadounidenses, sino también contra infraestructuras energéticas y civiles en los Estados del Golfo de los que depende la estrategia regional de Estados Unidos.

Giorgio Agamben / La vergüenza de Europa

Filosofía, Política

Un país ha sido atacado sin ninguna verdadera razón y a traición, mientras se fingía estar negociando, asesinando a su líder espiritual. La comunidad europea –o esa ilegítima organización que lleva este nombre– no solo no ha condenado una flagrante violación del derecho internacional, llevada a cabo por dos países que parecen haber perdido toda conciencia de sí mismos y toda responsabilidad, sino que ha ordenado al pueblo iraní que deje de defenderse.

Paola Caridi / Orgullo colonial

Política

Los cinco siglos de nuestra culpa, la culpa occidental de haber colonizado el mundo, se convierten —para el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, en su discurso en la Conferencia de Seguridad de Múnich— en la epopeya sobre la cual construir el futuro. «Durante 5 siglos, antes del final de la Segunda Guerra Mundial, Occidente se expandió. Sus misioneros, peregrinos, soldados, exploradores fueron más allá de sus costas para cruzar océanos, colonizar nuevos continentes, construir enormes imperios que se extendieron por el planeta.»

Es el orgullo colonial, versión Tercer Milenio, después de un tiempo en el que hubo una admisión de responsabilidad. Aquí, en cambio, en Marco Rubio y no solo en él, no hay ningún sentimiento de culpa, solo el sentido de la fuerza total que se manifiesta en clave militar, cultural, económica y también religiosa (cristiana), como Rubio explica ampliamente. Aplastar, imponer, definir. Debemos «construir un nuevo siglo occidental», dice Rubio en Múnich. Escalofriante, la frase y el lugar designado. El Olimpo occidental de Marco Rubio incluye a Mozart (¿la música o los bombones?), Dante y Shakespeare, Miguel Ángel, los Beatles y los Rolling Stones, como un compendio del Occidente estereotipado. Y precisamente en ese orden. Al final, el condimento lo forman las bóvedas de la Capilla Sixtina y las «agujas imponentes» de la catedral de Colonia. Horizontal y vertical, como la Cruz, en definitiva.