Gerardo Muñoz / La verdadera gnosis: una postal desde el norte

Filosofía, Política

Las figuras deambulan de un lado a otro sin saber muy bien a dónde ir, si es que hay que ir a algún lado o permanecer a la espera. Ahí está la pareja de Martín Soto, uno de los huelguistas detenidos del centro de detención, que lleva puesta una camisa remangada y un chaleco de obrero. En el área de espera, muy cerca de la entrada para vehículos, se pasea un niño pequeñito, de unos ocho o nueve años, que lleva mascarilla puesta y alza una pancarta “Fuck ICE”. Otra pancarta se eleva a su derecha en la que leemos “Chinga la Migra”. Los chicos de la militancia autónoma con sus balaclavas se desplazan como pequeñas hormigas levantando adoquines del perímetro para trasladarlos a una pequeña barricada que en pocos minutos va tomando forma. Otros conversan, se saludan, o se acercan a preguntar; y con cierta frecuencia pasan los camiones y rastras que hacen presencia con sus cláxones. En una carpa blanca aguardan aquellos encargados de primeros auxilios y meriendas, porque tal o temprano, llegada la noche también llega el hambre. Todos asumen la necesidad de hacer otra cosa con un tiempo que permanece fuera de sí y que pareciera escurrirse a lo largo de la estirada Avenida Doremus.

Julio Cortés Morales / Vegan Reich: acerca de viejos y nuevos ecofascismos

Filosofía, Política

El tema del ecofascismo tiene una larguísima data, puesto que las preocupaciones conservacionistas y llamadas a un “retorno a la naturaleza” eran bastante usuales hace un siglo en diversos entornos, incluida la izquierda del movimiento obrero.

En ese contexto, varios fascismos, entre ellos el alemán, se caracterizaron precisamente por desarrollar una serie de rituales, discursos y prácticas ligados a su idea de “suelo y sangre”1.

Como ha explicado Mario Sobarzo en base a los trabajos de Adorno y Fromm, la nostalgia por la vieja comunidad perdida es parte importante de la ideología fascista, pues “la tendencia al sometimiento y aceptación del sadismo y otras formas de violencia física y psicológica que el fascismo habría incoado como doctrina y práctica social, tienen su origen en el temor del hombre moderno a la soledad e inseguridad que se habrían producido por las transformaciones socioeconómicas del capitalismo y el abandono del esquema de solidaridad medieval”. A su vez, Sobarzo identifica en esta “imagen idealizada de una comunidad perdida -el estado paradisíaco-” la base de “la aceptación burguesa de un sistema tan crítico a la burguesía misma, como es el fascismo”2.

Julio Cortés Morales / La muerte del espíritu (o el espíritu de la muerte)

Filosofía, Política

Las ideas de la Nueva Derecha francesa han encontrado algún eco en España -a pesar de su neopaganismo, que espanta bastante a los nacional-católicos-, desde el Proyecto Cultural Aurora y su revista Hespérides creados por Javier José Esparza en los noventa, y luego en junio del 2002, cuando se dio a conocer el Manifiesto contra la muerte del espíritu (al que un año después se le agregó: y de la tierra), redactado por Javier Ruiz Portella y suscrito junto al escritor colombiano Álvaro Mutis, a los que se agregaron luego cientos de firmas, incluyendo intelectuales de derecha y de izquierda, hasta totalizar 1147. Ruiz Portella empezó a publicar luego la revista El Manifiesto, que además tiene un activo sitio web, autodenominado como “periódico política y socialmente incorrecto”1.

Mauro Salazar J. / Mercados del no ver. Oligopolio medial

Filosofía, Política, Sin categoría

«Si acabamos todos ciegos, como parece que va a ocurrir, ¿para qué queremos la estética, y en cuanto la higiene, y dígame Doctor, qué higiene hay aquí. Probablemente, solo en un mundo de ciegos serán realmente las cosas lo que realmente son». José Saramago, Ensayo sobre la ceguera

En Ensayo sobre la ceguera (1995), todo empieza en una esquina sin nombre. Un chofer se detiene ante un semáforo y de pronto no ve: el rojo deja de significar, el blanco lo ocupa todo. No hay diagnóstico, no hay enemigo con rostro. La tragedia de Saramago no tiene frente ni retaguardia, y es precisamente eso lo que el lenguaje bélico, con su deleite por los sustantivos de guerra, no puede nombrar. Lo que sí tiene es una lógica: quienes resistieron fueron los que construyeron entre sí una forma precaria de comunidad, algo parecido a la comprensión mutua. En Chile, ese lugar ha sido reemplazado. No por la pandemia sino por algo anterior y más duradero: la «fosa común» que el aparato mediático concentrado cava cada día, confinando la experiencia de quienes no caben en el relato hasta volverla invisible para quienes sí caben.

Cristóbal Rojas Vargas / Entre tecnofascismo y escatología: Una lectura a Peter Thiel desde Pensar las Derechas II

Filosofía, Política

Pasado ya el primer cuarto del siglo XXI, vivimos en medio de un tiempo convulsionado por cambios sociales, culturales, económicos y políticos cuya velocidad parece haber desbordado la capacidad contemporánea de otorgarles sentido. Las certezas se erosionan más rápido de lo que alcanzamos a nombrarlas. No sabemos con claridad hacia dónde se encaminan nuestras sociedades, si es que todavía avanzan hacia alguna parte y, más inquietante aún, es la percepción de futuro que parece cada vez más signada por la imagen inquietante de la catástrofe.

Paloma Castillo / Faltan palabras para nombrar qué quiere el otro. Legitimidad y dispersión ideológica: discusiones en Pensar las Derechas

Filosofía, Política

El pasado viernes 15 de mayo participé en el seminario Pensar las derechas, organizado por el CEPIB de la Universidad de Valparaíso. Quiero rescatar para la reflexión algo de la discusión que se dio en la mesa en que estuvimos Ismael Puga y yo, pues es parte de las cosas que me preocupan intensamente.

En mi último proyecto FONDECYT sobre sufrimiento social y actitudes hacia el estallido realizamos una encuesta levantada en las cincuenta y dos comunas de la Región Metropolitana, con cinco mil casos. En esa encuesta el 36,2% de las personas a las que les preguntamos por su posición política eligió la categoría “Ninguno”. Ni izquierda, ni centro, ni derecha. Ninguno. Y ese 36,2% es la categoría modal: hay más personas que dicen “Ninguno” que personas que se identifican con la izquierda, el centro o la derecha consideradas por separado.