Mauro Salazar / Apruebo Dignidad, el gobierno managerial

Política

Los obreros no tienen ninguna utopía lista para implantarla par décret du peuple. Saben que para conseguir su propia emancipación, y con ella esa forma superior de vida hacia la que tiende irresistiblemente la sociedad actual por su propio desarrollo económico, tendrán que pasar por largas luchas, por toda una serie de procesos históricos, que transformarán las circunstancias y los hombres…la clase obrera puede mofarse de las burdas invectivas de los lacayos de la pluma y de la protección pedantesca de los doctrinarios burgueses bien intencionados, que vierten sus ignorantes vulgaridades y sus fantasías sectarias con un tono sibilino de infalibilidad científica”. Karl Marx. La guerra civil en Francia.

En nuestro valle el ministro secretario general de la Presidencia, Giorgio Jackson, en alianza con la Concertación (PS) y un sector de la derecha, ha terminado por develar la histeria de la gobernabilidad y su pasión de orden oligárquico. Una vez que cayó la lírica electoralista contra los 30 años de “pacto transicional”, y la iniciativa política no logra articular un “campo de disputas”, no es posible reditar ninguna épica de las militancias ante la soberanía del nuevo “consenso managerial” que ha desnudado los sintagmas de la técnica. El “armatoste socialista” no puede tolerar, ni administar la revuelta imaginal porque ella representa el crimen de la memoria, so pena de que la izquierda aprobó el movimiento popular como un golpe de desigualdades y especuló con la violencia territorial. Ni que hablar de aquel mainstream académico (sociologicismo, semiólogos de la economía, demiurgos de las estadísticas) vinculado a la post-concertación que, por distintas vías, reponen diversas “economías de restauración” y traductibilidad. La profanación del octubrismo (2019) ha quedado entrampada en un “dispositivo de captura”, donde la “secularización elitaria” no admite formas de metaforización orientadas a una “democracia expresiva”. Nuestra tragedia consiste en esta escisión (técnica adversus hermenéutica política) donde nuestro Reyno no goza de ninguna trazabilidad política (proyecto) para abrazar una “comunidad de habla”. De un lado, los Think Tank -aquellos “segundos pisos” del mundo de la “gobernabilidad Boeninger”-, se mantienen aferrados a viejos contratos cognitivos, sin fuerza imaginal. Abundan en formas y premisas normativas para entender el conflicto desde epistemologías oligarquizantes (pos-transicionales, Chile 21, COES, CEP, IES), sin generar una “teoría de la crisis” y, de otro, el gobierno no ha dado señales para mover el clivaje hacia “modernización y subjetividad”, incluyendo el diálogo con la cadena de los antagonismos sociales e impulsando una recomposición hegemónica (sin el subfijo post).

Cuauhtémoc Nattahí Hernández Martínez / La deuda como forma de gobierno y subjetivación en el neoliberalismo. Reflexiones sobre la culpa, el sacrificio y la desesperación en la religión capitalista

Filosofía, Política

A partir de la idea de que la deuda, más allá de su estricto carácter económico, guarda una estrecha relación con la moral y la subjetividad, con las lógicas del poder y el control social, con el tiempo y el futuro, analizamos las características de la subjetividad a que da lugar y el papel que cumple como forma de gobierno y control en el neoliberalismo. Aunado a esto, a partir de la hipótesis de Walter Benjamin acerca de que el capitalismo es una religión, intentamos poner de relieve la lógica sacrificial inherente al neoliberalismo y el papel que en ella cumple el mecanismo de la deuda.