Gerardo Muñoz / Cézanne ante el atardecer del mundo

Estética, Filosofía, Política

La idea de que la pintura constituía una actividad situada en el umbral de su larga tradición —una tradición que tal vez coincida con la génesis misma de la antropogénesis, como ha sugerido Monica Ferrando — surge con naturalidad en las conversaciones que el Cézanne tardío mantuvo con Joaquim Gasquet, una serie de diálogos repletos de divagaciones y no pocas angustias. En un momento de estas conversaciones, Cézanne comenta, al referirse a la tradición pictórica: “Rubens… aquello pertenece a otra época. Vivimos el atardecer del mundo. La pintura, como todo lo demás, se está desvaneciendo…» [1]. La misma obra pictórica de Cézanne representa ya la pintura del atardecer del mundo, un mundo que se cierra sobre sí mismo; no tanto un mundo privado de ciertos elementos o hábitos, sino de un mundo privatizado en el ámbitos de la fuerza de la inteligencia y de la lógica. Esta estructura resulta ajena al pintor, quien solo se debe a lo que se ve y se revela, Cézanne le decía a Gasquet: “La pintura debe lealtad a esa visión. Nunca a la lógica del cerebro… y, si abandona esa lógica, está perdida. La pintura es, ante todo, una cuestión óptica» [2]. La inteligencia de la mirada nunca puede abonarse a la mera computación mental; y, de hacerlo solo podrá promover su propia catástrofe.

Mauricio Amar / La lengua del fin del mundo

Filosofía, Política

El lenguaje, como todos sabemos, ha sido objeto de una enorme operación que ha cambiado el destino de los humanos. Sobre él se han montado miles de estrategias, acaso la historia de las lenguas no se a otra cosa que una historia de estrategias sobre ellas. Pero ninguna se compara en su intensidad, violencia y capacidad de abarcarla como la que estamos presenciando hoy. Presenciarla, es decir, de algún modo vivir la transformación del lenguaje a tiempo real, es decir en el habla y en la escritura, nos pone ya en una situación muy difícil. Porque la transformación del lenguaje, de mi lengua que no es mía como dice Derrida, pero al mismo tiempo de todas las lenguas, incluso las que no alcanzo a imaginar, vuelve difícil siquiera decir hasta qué punto no puedo sino hablar desde esta operación, esta estrategia.

Esto, como todas las cosas humanas, tiene una genealogía. Y como toda genealogía es gris, porosa, necesaria de ser leída a contrapelo. No se puede sino estar agradecido de los europeos que en su momento supieron leer el funcionamiento del poder a pesar de las capas y capas de estrategias lingüísticas que se vertían sobre ellos. Estoy pensando en Adorno, en Foucault, Derrida y en Hamacher, figuras que hoy sería raro que provinieran de una Europa incapaz de pensar, salvo excepciones, sobre sus propias condiciones de existencia. Pero en ellos, que vivieron la emergencia y las consecuencias del fascismo de muy cerca, hay una comprensión que necesariamente anuncia lo que hoy aparece como lenguaje.

Giorgio Agamben / Estado y anomia II

Filosofía, Política

Si nos referimos a la doctrina contenida en la segunda carta de Pablo a los Tesalonicenses, podemos entonces decir, como ya hemos hecho en esta sección, que el catechón, el poder que retiene y retrasa el fin, que los Padres identificaban con las instituciones (el Imperio romano y la propia Iglesia), está hoy en crisis por doquier y asistimos, por tanto, al advenimiento del ánomos, de un poder sin ley que produce ruina y proclama ser Dios (por eso los Padres lo identificaban con el Anticristo).

Giorgio Agamben / Una vía de salida

Filosofía, Política

A menudo, en la extendida conciencia de que estamos viviendo el fin de una cultura, surge la exigencia —o la esperanza— de un nuevo comienzo, es decir, que tras el derrumbe de una larga tradición, una nueva y más viva llegue tarde o temprano a existir. Contra esta ingenua expectativa, conviene recordar que no necesitamos un nuevo comienzo, sino una vía de salida. Admitido que un nuevo comienzo fuera posible, todo entonces recomenzaría como antes, quizás con ideas y proyectos diferentes, pero siempre dentro del surco de una época histórica y de una tradición de algún modo homogénea a la anterior. Tras el colapso de la historia de Occidente, lo último que podemos desear es una nueva época histórica; queremos más bien acabar de una vez con las épocas, salir para siempre y no simplemente recomenzar. ¿Salir hacia dónde? No podemos decirlo, pero esto es bueno: nuestro silencio es más precioso que las chácharas sobre los rasgos de un improbable futuro, que traicionan su solidaridad con el pasado repitiendo fórmulas rancias como «nuevo o post- o transhumanismo». Como dice el simio del Informe académico, que se ha convertido en algo radicalmente otro: «No quería la libertad, solo una vía de salida».

Tariq Anwar / La mansión del horror

Poesía

Pregunta geopolítica y existencial: ¿En qué sentido se dice que vivimos en un mundo multipolar?

sólo veo puntos, líneas, marcas

sólo siento intensidades, velocidades, punciones, martilleos

sólo veo niños gritando antes de caerles una bomba

antes de que su carne quede chamuscada y olvidada.

Esto se parece más a una mansión del terror, que antes fue de misterio y antes sólo una casa

que a la promesa de un jardín a cielo abierto.

No hay palabras lo suficientemente crudas para decir hoy

ya todas las dijeron los drones.