La llegada de Bernardo Fontaine a la presidencia del directorio de Codelco no puede ser comprendida únicamente como un relevo administrativo ni como la incorporación de un economista de orientación liberal a la conducción de una empresa estatal. Su llegada expresa algo más profundo: la instalación, en el corazón de la principal empresa pública de Chile, de una racionalidad que pretende presentarse como situada más allá de la ideología. Seguridad, eficiencia, productividad, disciplina financiera, transparencia, reducción de costos, revisión de inversiones, evaluación de activos y alianzas público-privadas aparecen como categorías técnicas, casi desprovistas de conflicto político. Justamente allí reside el problema. Cuando una determinada racionalidad, herencia agudizada de nuestra modernización terciaria, logra presentarse como simple administración de hechos objetivos y la ideología no desaparece: cambia de estatuto. El lenguaje aparentemente neutral de la gestión funcionaría como soporte ideológico del capital.
Derechas
Mauro Salazar J. / Fondecyt bajo el Gobierno Emergencia. Métrica, servicios y tecnocracia
PolíticaCuando el Presidente José Antonio Kast dijo que las investigaciones financiadas con fondos públicos terminaban en «libros preciosos, empastados, en la biblioteca», no cometió un desliz sino que realizó una declaración espartana contra el campo crítico. La frase no fue un infortunio medial sino su programa político explícito. Reveló, desde una tosquedad deliberada, el desprecio profundo por el conocimiento desinteresado, por la investigación que se niega a ser productiva en términos de ganancia, por todo aquello que no se pueda convertir inmediatamente en números, en empleos, en plusvalía extractible. Pero lo que José Antonio Kast dijo sin saberlo es esto: existe algo que el poder político no puede comprar, que no puede reducir a mercancía, que no puede traducir en la gramática del capitalismo cognitivo. Y eso lo asusta. Porque un libro precioso, empastado, en una biblioteca pública, es un síntoma de lo inapropiable. El líder de Republicano entiende perfectamente eso. Por eso lo ataca. Porque sabe que esos libros contienen preguntas que amenazan el orden existente, que contienen herramientas de pensamiento que pueden ser usadas para imaginar lo diferente. Porque comprende que la investigación humanista, la ciencia básica, la teoría crítica, son precisamente los lugares donde germina la posibilidad de cuestionar.
Mauro Salazar J. / IA de derechas. La captura algorítmica
Filosofía, PolíticaHay una intuición que recorre el diagnóstico y que conviene elevar a tesis: la inteligencia artificial no es un instrumento neutro que la derecha radical sabría usar mejor, sino que su gestión misma constituye ya una «política de derechas». No se trata de que existan herramientas y de que unos las empleen con mayor destreza que otros, sino de que la arquitectura técnica que hoy organiza la atención, la conversación y el deseo está configurada, desde su diseño, para producir los efectos sobre los que la reacción contemporánea prospera. La distinción entre la técnica y su uso, que tranquilizaba al optimismo ilustrado, se desvanece: el medio no espera un contenido, lo impone, y lo que impone es la fractura, el sobresalto, la clausura del matiz. Por eso la pregunta no es cómo arrebatar a la reacción un arsenal que sería en sí inocente, sino cómo desmontar una infraestructura de redes cuya lógica de funcionamiento es, en sí misma, reacción vestida de anti-progresismo. Desmontar las infraestructuras de la ultraderecha es una tarea política, no técnica. Pero ello exige tomar partido, no administrar con pulcritud lo que ya está capturado.
Mauro Salazar J. / Progresismo Expansiva. Genealogía de una tercera derecha
Filosofía, PolíticaLa década de los 90’ portaba el aliento de una estación de la esperanza. No la esperanza ingenua de quien no sabe lo que enfrenta, sino la de quienes lo saben y eligen actuar a pesar de eso. Los primeros gobiernos de la Concertación cargaban con una deuda profunda —con los cuerpos que la dictadura había destruido, con las vidas que había interrumpido; durante diecisiete años de violencia no solo física sino también simbólica, cultural, íntima. El panorama crítico oscilaba bajo las limitaciones que los enclaves autoritarios, disciplina de gobernabilidad, y la vigilancia de una derecha que había blindado constitucionalmente sus conquistas. Con todo, se levantaron esfuerzos desde un impulso que no admite reducción al verso bruto.
Julio Cortés Morales / La muerte del espíritu (o el espíritu de la muerte)
Filosofía, PolíticaLas ideas de la Nueva Derecha francesa han encontrado algún eco en España -a pesar de su neopaganismo, que espanta bastante a los nacional-católicos-, desde el Proyecto Cultural Aurora y su revista Hespérides creados por Javier José Esparza en los noventa, y luego en junio del 2002, cuando se dio a conocer el Manifiesto contra la muerte del espíritu (al que un año después se le agregó: y de la tierra), redactado por Javier Ruiz Portella y suscrito junto al escritor colombiano Álvaro Mutis, a los que se agregaron luego cientos de firmas, incluyendo intelectuales de derecha y de izquierda, hasta totalizar 1147. Ruiz Portella empezó a publicar luego la revista El Manifiesto, que además tiene un activo sitio web, autodenominado como “periódico política y socialmente incorrecto”1.
Cristóbal Rojas Vargas / Entre tecnofascismo y escatología: Una lectura a Peter Thiel desde Pensar las Derechas II
Filosofía, PolíticaPasado ya el primer cuarto del siglo XXI, vivimos en medio de un tiempo convulsionado por cambios sociales, culturales, económicos y políticos cuya velocidad parece haber desbordado la capacidad contemporánea de otorgarles sentido. Las certezas se erosionan más rápido de lo que alcanzamos a nombrarlas. No sabemos con claridad hacia dónde se encaminan nuestras sociedades, si es que todavía avanzan hacia alguna parte y, más inquietante aún, es la percepción de futuro que parece cada vez más signada por la imagen inquietante de la catástrofe.
