El film Backrooms (2026) del joven director Kane Parsons es una de las mejores representaciones en el cine del estado de ánimo de nuestra época. Las interpretaciones pueden ser múltiples. Estamos en una realidad física de varias dimensiones donde la realidad va generando memorias de sí misma cada vez más degradadas, creando pasadizos de estructuras poco lógicas pero que sin embargo se sostienen. Podemos estar dentro de la psiquis de un hombre, mal que mal se trata de un diálogo entre psiquiatra y paciente, de modo que todo podría ser parte de su imaginación, cada vez más deteriorada, llena de fantasmas como su propia esposa y una versión bizarra de sí mismo (medio sultán, medio pirata, soberano y bandido) que termina devorando, como la locura misma, al hombre en busca de ayuda. Lo que me parece plenamente epocal es, sin embargo, la idea de un espacio que al abrirse sólo encuentra una réplica inquietante de sí misma, cuestión que, si miramos bien, sólo evidencia dos operaciones ligadas de nuestra sociedad del espectáculo.
Agamben
El pensamiento como bien común: Averroes contra la lógica de la soberanía. Entrevista especial con Rodrigo Karmy Bolton
Filosofía, PolíticaEn Ficción de la razón reproducimos la entrevista realizada por Márcia Junges al filósofo Rodrigo Karmy Bolton. Publicada recientemente en portugués por el Instituto Humanitas UNISINOS.
IHU: En este año en que celebramos el 900 aniversario del nacimiento de Averroes, ¿qué aspectos de su obra considera más urgentes para comprender los dilemas políticos, culturales y religiosos del siglo XXI?
RK: Si por “urgencia” entendemos lo fundamental de un problema y no necesariamente el apuro impuesto por el tiempo cronológico, diría que, resulta urgente su teoría del intelecto y su concepción de la ilustración. Respecto de la primera, Averroes la formula en sus tres comentarios al De Anima de Aristóteles (el pequeño, medio y gran), pero es en el Gran Comentario al De Anima de Aristóteles donde funge la teoría de los dos sujetos para entender la cuestión gnoseológica: un primer sujeto (en el sentido aristotélico de “sustancia” –“ousía”) remite al “intelecto material” o “potencia del pensamiento” que Averroes lo entiende como una sustancia cosmológica que es separada de los cuerpos individuales, único para toda la especie y eterno como lo es el mundo; un segundo sujeto (ahora en cuanto “motor”) lo remite a la imaginación que pertenece a cada uno de los seres humanos y que funciona como la fuerza de singularización, es decir, el “motor” que, al igual que en el campo de los sentidos el sensible hace pasar al acto al sentido, la imaginación -la imagen, en particular- permite pasar al acto a los inteligibles. Gracias a la imaginación cada ser humano en particular podrá participar de la potencia común del intelecto que, como señalamos, está intrínsecamente “separada” respecto de los cuerpos. Al proponer la noción del intelecto separado, Averroes ofrece una noción materialista de la gnoseología en la medida que, en mi lectura, dicho intelecto será “material” no porque esté hecho de materia entendida como “sustrato” sino porque se despliega como un receptor, un lugar, un espacio no representable.
Dionisio Espejo Paredes / Kindertotenlieder. El testamento de Magda Goebbels
Filosofía, PolíticaI. El abismo entre el duelo y la abstracción: Mahler, Puccini y la carta de Magda Goebbels
Del búnker berlinés de Hitler salió, el 28 de abril de 1945 —apenas tres días antes de su suicidio—, una carta dirigida a Harold1, el hijo que Magda Goebbels había tenido en un matrimonio anterior y que entonces se encontraba en una prisión británica. En ella escribía:
«El mundo que vendrá después del Nacionalsocialismo es uno en el que no merece la pena vivir, y por esa razón me he llevado a los niños también. Son demasiado buenos para la vida que vendrá cuando nos hayamos ido, y un Dios misericordioso me entenderá si los libero yo misma».
Estas palabras, escritas antes de asesinar a sus seis hijos y suicidarse junto a su esposo Joseph Goebbels, condensan de forma aterradora la lógica profunda del sujeto totalitario y su concepción del sentido del individuo y de la comunidad.
La muerte de un hijo es una de las experiencias límite de la existencia humana. Ante ella, las culturas han desarrollado formas de duelo, memoria y consuelo que intentan preservar algo de sentido allí donde la vida parece haberse vuelto incomprensible. Gustav Mahler y Giacomo Puccini han explorado ese dolor extremo en obras que figuran entre las cumbres de la tradición musical europea: los Kindertotenlieder (1901-1904) y Suor Angelica (1918). La comparación entre estas obras y la carta de Magda Goebbels permite observar dos actitudes radicalmente opuestas ante la muerte de los hijos: una que transforma el dolor en duelo y memoria, y otra que convierte la muerte en una decisión ideológica.
Giorgio Agamben / Ética, política y comedia
FilosofíaEs necesario reflexionar sobre la singular circunstancia de que las dos máximas que han tratado de definir con mayor agudeza el estatuto ético y político de lo humano en la modernidad procedan de la comedia. Homo homini lupus -piedra angular de la política occidental- está en Plauto (Asinaria, v.495, donde advierte jocosamente contra quienes no saben quién es el otro hombre) y homo sum, humani nihil a me alienum puto, quizá la formulación más feliz del fundamento de toda ética, está en Terencio (Heautontim., v.77). No es menos sorprendente que la definición del principio de derecho «dar a cada uno lo suyo» (suum cuique tribuere) fuera percibida por los antiguos como la definición más propia de lo que se trata en la comedia: una glosa de Terencio lo afirma sin reservas: cómico es por excelencia assignare unicuique personae quod proprium est. Si se asigna a cada hombre el carácter que lo define, se vuelve ridículo. O, más en general, todo intento de definir lo humano desemboca necesariamente en lo cómico. Esto es lo que muestra la caricatura, en la que el gesto de captar a toda costa la humanidad de cada individuo se convierte en una burla, hace reír.
Jara de Tomás Martín / La inoperancia tras la ventana de “Los detectives salvajes”. Una lectura de vitalismo, improductividad y resistencia
Estética, Filosofía, LiteraturaEl contenido político de la obra de Roberto Bolaño que escapa de su sistematización canónica en relación a la dictadura chilena se abre en la tesis de esta reseña hacia un lugar más amplio que se articula desde el vitalismo y la improductividad tanto política como estética en la obra de Los detectives salvajes. Esta articulación se da doblemente gracias al análisis de lo inoperoso de Giorgio Agamben y la potencialidad que se abre en el cortocircuito de las formas acostumbradas. Se daría, por lo tanto, la improductividad a modo de contenido, en la configuración de los personajes y el desarrollo de la acción. Y, a su vez –y de ahí, la potencia del gesto– se daría una inoperancia estética también en las formas estructurales de la novela. Este doble gesto revela una poética y política vital muy cohesionada que tiene claras consecuencias estéticas.
Luis Durán / Distancia social
Filosofía, PolíticaUno de los conceptos más perversos que ha traído aparejado la crisis del coronavirus es, sin duda, el de “distancia social”. La “nueva normalidad” no es otra que la aceptación de la necesidad del distanciamiento social. Pero el hombre es un ser social. Pedirnos, por consiguiente, que renunciamos, aunque sea temporalmente, a nuestra dimensión social es pedirnos que abdiquemos de la condición humana misma. “El otro ha sido abolido”, sentencia apocalíptico Agamben, el filósofo más crítico con las medidas tomadas por el gobierno de su país para frenar al virus.
