Aldo Bombardiere Castro / Pensar la pandemia. Poros, lenguaje y asombro

Filosofía, Política

Enfermedad: cuerpo y fatiga

Fiebre y vómitos. La fatiga emblandece los cuerpos. Una sombra rodea a otra sombra: la amenaza es más poderosa que la ejecución. El mundo ha sido capturado por el virus y su paranoia: la epidemia se ha globalizado. La pandemia y su afán de totalidad cierra todas las puertas y ventanas. Hay que resguardarse. Cubrir la boca. Vacunarse. Por el bien no sólo de uno, sino de todos.

Jacques Camatte / Aquí está la muerte, aquí es donde tienes que saltar

Filosofía, Política

El agente causante del COVID 19 es el virus de la enemistad.

Su apariencia es el resultado de un largo proceso que comenzó en el Neolítico con la separación de la naturaleza, la esclavitud de las mujeres, y la dependencia absoluta de los niños. Mientras más luchamos contra el virus, más abastecemos el hecho de que estamos en lucha. Y, por lo tanto, la amenaza del virus (e incluso, de otros virus) incrementará a la par de la enemistad entre las especies.

Rodrigo Lagos / La pandemia como espejo de nuestra vulnerabilidad

Filosofía, Política

La actual pandemia provocada por el SARS-CoV-2 en todo el mundo y que aún mantiene a gran parte de la población con un sentimiento de angustia e incertidumbre constante, nos viene a recordar que el ser humano a pesar de su increíble desarrollo científico-técnico y su dominio de la naturaleza en el último siglo, todavía sigue siendo un ser intrínsecamente vulnerable.

Agostino Cera / El capital pandémico o de la nueva fuerza de gravedad

Filosofía, Política

Fuente: Le parole e le cose

Naturalizar: transformar lo accidental en necesario, lo reversible en inexorable. Atribuyendo a la posibilidad el carácter, incluso el estatuto ontológico, de la necesidad. Hacer de la contingencia un destino.

A la ya larga lista de nuevas experiencias que este último e increíble año nos ha obligado a vivir (a las que, de hecho, habríamos renunciado de buen grado), hay que añadir, con especial referencia a las últimas semanas, una observación colectiva y concreta, incluso cotidiana: la constatación del nivel de naturalización que ha alcanzado la lógica del capital. El acontecimiento de la pandemia está contribuyendo de forma decisiva a que nos demos cuenta de lo mucho que han arraigado, no sólo en nuestra interpretación, sino incluso en nuestra percepción del mundo. En la propia forma de ver la (al)realidad. Estas lógicas se han convertido en lentes que no podemos desvestir porque ya no somos capaces de percibirlas como accesorias (opcionales, contingentes, reversibles…). Esas lentes nos parecen, las sentimos, como si fueran nuestros propios ojos: dotaciones naturales, orgánicas, sin las cuales no podemos imaginarnos. Privados de ese punto de vista particular, tendríamos la impresión de no poseer ya ninguno, de estar reducidos a la ceguera. El resultado final de este hábito arraigado, cristalizado, incrustado, corresponde a la legitimación definitiva de planteamientos interpretativos y órdenes de prioridad que, evaluados desde otra perspectiva (con otras lentes), parecerían, si no aporéticos, al menos problemáticos o cuestionables y, por tanto, susceptibles de ser discutidos, cribados, ponderados… antes de ser finalmente aceptados.

Luis Durán / Ecocidio. Reflexión sobre el origen de la crisis sanitaria

Filosofía, Política

La zoonosis es el proceso mediante el cual los virus animales se transmiten a humanos. ¿Podría estar relacionada la actual pandemia de coronavirus con dicho fenómeno? No lo sabemos, pero tampoco es prudente descartar esta hipótesis. La pérdida de biodiversidad está detrás, sin duda, de la zoonosis y no es la primera vez que ha causado estragos en la historia de la humanidad. Según el arqueólogo neozelandés Lesley Montague Groube, después de hace unos 20.000 años se habría producido en el mundo una crisis de salud como consecuencia de dos factores coincidentes: el calentamiento del planeta y la cacería hasta la extinción de la megafauna. Esa extinción habría afectado, sobre todo, a los mamíferos cuyos predadores microbianos tuvieron que recurrir al hombre. Por primera vez nuestra existencia habría quedado amenazada.

Luis Durán / Distancia social

Filosofía, Política

Uno de los conceptos más perversos que ha traído aparejado la crisis del coronavirus es, sin duda, el de “distancia social”. La “nueva normalidad” no es otra que la aceptación de la necesidad del distanciamiento social. Pero el hombre es un ser social. Pedirnos, por consiguiente, que renunciamos, aunque sea temporalmente, a nuestra dimensión social es pedirnos que abdiquemos de la condición humana misma. “El otro ha sido abolido”, sentencia apocalíptico Agamben, el filósofo más crítico con las medidas tomadas por el gobierno de su país para frenar al virus.