Micelio Anárquico / Consideraciones para un comunismo profano y antiautoritario

Filosofía, Política


Prologo al libro “El día después de la Revuelta. Una respuesta anárquica a Revoluciones de nuestro tiempo”. Libro que será próximamente liberado digitalmente en el blog de Colapso y Desvío y posteriormente publicado en formato físico.

Aun cuando tratemos de rehuir del pesimismo, no se puede hacer un balance del periodo actual sin caer de lleno en la maraña de catástrofes, guerras y masacres que engullen el presente. Así, en vez de apartar la vista de la barbarie, nuestra actitud debe ser la de aceptar este hecho: el mundo-capitalista está en medio de un largo proceso de descomposición y crisis, el cual ya no puede deshacer ni esconder. Al mismo tiempo, el capitalismo lleva a cabo una serie de contra-medidas por las que trata de continuar su expansión y revitalizarse en su edición tecno-imperialista, con Estados Unidos como frente militar y China y otras regiones de Asia como el corazón manufacturero que lo sostiene. Por esto mismo, toda proposición revolucionaria que surja en este tiempo debe de partir de la comprensión de la crisis y la guerra como elementos del escenario en que la lucha se desarrollará hoy y a futuro.

La contrarrevolución está varios pasos por delante de nosotres en este aspecto. El auge de figuras como Trump, Bukele, Milei, Kast o Eduardo Verástegui, el ataque sistemático a las mujeres, disidencias sexuales y el aumento generalizado de la violencia racializada, no se pueden separar de la profundización de la crisis del capital y la generalización de la guerra en sus distintas modalidades a lo largo del planeta. Estos fenómenos son la expresión política del actual estadio de psicosis autodestructiva del sistema y el fundamento por el que las diversas formas en las que se configura la contrarrevolución comparten una base común, pese a la flexibilidad de formas e ideologías eclécticas por las que se expresa.

Aldo Bombardiere Castro / Divagaciones: 90s

Filosofía, Política

Hemos vuelto a pensar en el polvo, la tierra y el barro.

Hubo años durante los cuales el metal de los espejos se clavó como un cuchillo mudo entre nuestros sueños, pero nada de eso nos dolió. El futuro ya había llegado, infinito e irrefutable, actualizante, liberado y compartiéndonos su libertad. En esas décadas, los sueños se armonizaban con las sonrisas de la realidad: no había sueño equivocado. La democracia era sinónimo de cultura. La humanidad era un caso de razón omnisciente, tanto en cumplimiento moderno como en ironía posmoderna. Fueron los 90.

Los socialismos reales desnudaban su iracunda realidad. El capitalismo capitalizaba toda fantasía. Aquellos sueños clavados por el metal de los espejos reflejaron, en lugar de su dolor, el deseo proyectado del torturador.

En el diario vivir todo era oportunidad, posibilidad de negocio, materia prima entregada a aquella orgullosa voluntad capaz de impulsarnos a través de olas y estrellas. Negación determinada del ocio, el intelecto se hacía práctico y expansivo, público para uso privado. Las ocurrencias se vistieron de promesas: expresiones hegelianas de una superación integrativa, las genialidades recuperaron su labor kantiana siendo un oasis pacificador a manos del comercio. Los sueños del individuo, vehiculizados por el neón de las empresas, sólo debían encontrar su lugar, por cierto preexistente, al interior del tejido económico y la cohesión social. Ese fue el acuerdo: un acuerdo firmado de antemano. La de locura poética y el mercado publicitario; la neutralidad de la ciencia y el expansivo y democrático avance tecnológico; la política consensuada fue definida en calidad de arte de lo -meramente- posible. Todo parecía en orden.

Giorgio Agamben / La gramática de Occidente

Filosofía, Política

En un ensayo de 1942, Louis Renou podía afirmar que «en la base del pensamiento indio hay razonamientos de orden gramatical». Las tres categorías en las que, según la filosofía india, se articula toda la realidad —sustancia, cualidad, acción— derivan indiscutiblemente del análisis gramatical del lenguaje: nombre, adjetivo, verbo. La gramática de la lengua sánscrita de Panini y el comentario de Patañjali preceden, de hecho, a la mayor parte de los textos filosóficos indios.

Cabe preguntarse en qué medida esto vale también para la filosofía griega que está en la base de nuestra cultura. A esta hipótesis parece oponerse la tradición que atribuía a Platón y Aristóteles el descubrimiento de las partes del discurso y, en consecuencia, la invención de la gramática. La oposición se atenúa y desaparece en cuanto se entiende que lo que de este modo se sugería era que, para poder ser filósofos, Platón y Aristóteles antes tuvieron que ser gramáticos.

Aldo Bombardiere Castro / Divagaciones: La cruz de Cristo

Filosofía

Pureza y Resurrección

Cristo en la cruz sólo cobra sentido a partir de Cristo despojándose de la cruz, caminando por la eternidad tras bajarse de ella. Su muerte representa tanto el calvario del via crucis como la superación del mismo. La resurrección apunta a nacer de nuevo en un trasmundo verdadero, no a renovar la infamia de éste. Pero, a ojos del cristianismo, la Resurrección tampoco significa aniquilar este mundo, sino purificarlo: lavarlo de sus pecados antes de llevárselo consigo. La falaz apropiación de una pureza ya desde siempre apropiada como propia. Pretendiendo no negar al mundo, sino asumiendo su carácter especular, se busca integrarlo a una dimensión sagrada y aún más verdadera que la dimensión mundana: reconocer a la criatura humana hecha a imagen y semejanza de Dios, sería sinónimo a valorar y salvar a la creación mundana sólo en cuanto semejante al Creador. La cruz es el ideal de aquella muerte, supuestamente, destinada a la eternidad: lo que Resucita no es simplemente Cristo, sino Cristo en cuanto crucificado logra vencer a la muerte. He ahí que la cruz es, a la vez que fe, imposición: voluntad divina y digna aceptación del sufrimiento, pero siempre con miras al paraíso.

Miguel Ángel Hermosilla / Acerca de la transformación de la filosofía en Althusser y la alteración de la crítica de la filosofía de la historia del capital

Filosofía, Política

En otras palabras, tan solo una posibilidad del pensamiento. Sergio Villalobos Ruminott, La Desarticulación

En este comentario me interesa pensar la cuestión de la alteración de la filosofía en Althusser, pronunciada en la conferencia de la Universidad de Granada el año 19761, acompañada de la noción de crítica de la filosofía de la historia del capital, que ha sido desplegada en diversos textos por el teórico chileno residente en Michigan, Sergio Villalobos Ruminott.2

La conferencia de Granada de Althusser pone el foco de atención reflexiva en la potencia transformadora que porta la filosofía marxista, en tanto que esta se desmarca de la tradición del discurso filosófico, entendido como “filosofía producida como tal filosofía”:

La filosofía marxista presenta efectivamente una paradoja en sí misma que, en principio, nos deja estupefactos y cuya elucidación resulta muy compleja. Se puede enunciar esa paradoja diciendo simplemente: la filosofía marxista existe y, sin embargo, nunca ha sido producida como tal «filosofía»”. Althusser. La transformación de la filosofía. Pag. 1

Gerardo Muñoz / El inglés y las lenguas muertas

Filosofía

Todavía recuerdo con nitidez cómo hace unos años, en la librería de la Universidad de Harvard, la Colección Loeb de Clásicos del Latín y el Griego, con sus cubiertas rojas y verdes respectivamente, ya no se encontraba en los estantes. Al preguntarle a una dependiente, me dijo que esos libros de “lenguas muertas” ya no se vendían ahí. Esas fueron sus palabras. Si esta anécdota transmite algo, es precisamente la pregunta fundamental en torno a la noción de “lenguas muertas”. ¿Qué significa que una lengua haya muerto o esté muerta? Si, ​​de hecho, existe tal estatus ontológico para cualquier lengua que se haya rastreado desde nuestro pasado, esta pregunta hoy regresa con cierta urgencia, ya que el avatar más reciente de la cibernética, la «Inteligencia Artificial», ya supera no solo las supuestas “lenguas muertas” de la antigüedad que muchos lectores ya no pueden dominar, sino también la operatividad de las lenguas vivas de toda la humanidad en su conjunto.