Rodrigo Uribe Otaíza / Cartografías III. La pax araucana

Filosofía, Política

Habita al lenguaje, desplegante en sus tecnologías del dialogo. Se imbuye del inmenso párrafo dotado de mitologías políticas poderosas, de liturgias intransitivas, de rituales no intensos. Logo o no logo. Palabra o verbo. Una vez los militares salieron a la calle en el 18 de octubre del 2019, la marcha de los fusiles, los comandos de escritorio, no han dejado de derramar ríos de tinta roja por calles tuertas. La fotografía política recalcó al lapsus compartido que recordaba a un Sebastián Pinochet al mando. Vendaval contra el barco, timón apretado por brazos cortos y tiesos, velas desplegadas. Ahí donde la digitalidad se definía por el mundo dentro de mundos, por el enjambre infinito de una red de redes1, su gesta política reiteró el discreto justificativo frugal: gran crisis dada dentro de la época general de las crisis2. Erección del gran epitafio político de la transición, su criminología, su letarguismo ilustrado. Cifra elemental, de palacios monetarios dentro de una democracia presupuestaria. Todo ha sido convocado por la pregunta por el origen de su archivo: ¿es el Estado de Sitio una alternativa política? ¿Puede retomarse la relación original entre violencia legal y extracción productiva?

Graciela Andrini / Reseña de lasiniestra de Alexis Donoso González

Literatura

Autor: Alexis Donoso González / Libro: lasiniestra / Género: Poesía / Editorial Desbordes, Santiago de Chile, 2021 /142pp. www.editorialdesbordes.cl

Hay una marcada referencia a las estructuras de la mente inconsciente compartidas entre los miembros de la misma especie. Es acientífico y fatalista. Pero el yo lírico convive con intensa catarsis y provocación en un lenguaje solidario con la escatología. Lo disruptivo es todo lo que produce una interrupción súbita de algo. Eso es permanente desde la estructuración, estética, aforismos, y todas las figuras literarias empleadas. Un verdadero acierto en esta escritura que sin ninguna duda es una voz propia. Todas las estampas son obtenidas por impresión de una matriz de esa psicología colectiva que si fuese teatral “olería” a llanto, desgarro y oración. Un ritual sin principio ni fin y que reafirman todas las partes representadas. El ritmo se sostiene por la repetición en los términos anteriores de una ideología que subyace e irrumpe con voces cercanas, conocidas o no, pero tienen el poder de nombrar las cosas. Ese legislador, ese yo lírico al estilo de Platón en el Crátilo decide y en este caso de forma anárquica; que la cuestión es tal cual la decide. Así lo cree y lo estampa. Las letras, grabados y pasajes donde se mencionan autores comparten analógicamente el espacio y el tiempo que no necesariamente es este siglo. Muy por el contrario, conviven y coexisten distintos autores de distintos siglos. Existe una crítica al estilo de vida neoliberal y a su vez un constante llamado a hacer lo que el sistema neoliberal inserta y propone. Lo más visto es el uso del inglés que puede ser tomado como burlesco o no, pero figura en varios pasajes de lasiniestra. Hay cohesión y coherencia. Hay una ideología punzante que hiere en ese inconsciente colectivo o imaginario que es un llamado y advertencia lo más cercano a una revolución o un volcán latente.

Rodrigo Uribe Otaíza / Cartografías II. En la boca de los legalistas

Filosofía, Política

La transición nunca de dejó de ser un burdel en el que figuras de televisión y policías hacían el amor. Un motel de arquitectura multicultural, con pilares neoclásicos, techos góticos y paredes barrocas. Una estructura repleta de luces de neón, clamando vacancia mientras los relieves de los muros forma el claroscuro de una poderosa crítica cabalística y mesiánica. El terror, la mentira y el abismo no dejan de estar a la base de la fuerza que ordena a la letra en su página, en la intensidad que comanda que la caligrafía devenga gramática. Y así, en el perpendicular suelo que sostiene a este burdel, vemos una extraña simpatía. Pequeña, perversa simpatía. Es esta la que mantiene a un fundamento político en ciernes. ¿Podrá el Nuevo Pacto Social, alguna vez siquiera, ir más allá del deseo refundacional de Carabineros de Chile?

Julien Coupat / Engrenages, ficción policial

Estética, Filosofía, Política

Los días 28 y 29 de marzo de 2013 tuvo lugar, por iniciativa del CNRS, en un auditorio del arrondisement XIV de París, uno de esos coloquios sin objeto, a través de los cuales el aburrimiento académico intenta distraerse entre dos bostezos. Su título, en una resolución salvaje –“La policía entre ficción y no-ficción”- sonaba como una garantía de que se haría lo posible por no formular la más mínima idea, y que se mantendría educadamente en ese intervalo del discurso donde la neutralidad disputa con la nada. Para darle un poco más de picante al largo túnel de banalidades que se anunciaba, los organizadores habían sazonado el programa con una tarde de proyección-debate “entorno al caso de Tarnac”, que en la época daba de qué hablar en las crónicas, y cuya instrucción aún estaba lejos de cerrarse. Debían intervenir allí David Dufresne, Éric de Barahir, comisario de policía y co-guionista de la serie Engrenages y el juez antiterrorista Gilbert Thiel, que se volvió en esos momentos actor y consultante para la misma serie.

Durando De Arcilaxis / Contemplación del signo

Filosofía

Me gusta tanto cómo cantan las cosas.

Yo las toco: están quietas, son mudas.

Vosotros me matáis todas las cosas.

R. M. Rilke, Poemas juveniles.

Heidegger definía la modernidad como la “época de la imagen del mundo”. Lo moderno consistiría en hacer del mundo justamente una imagen. Desde este punto de vista, no cabría hablar de una cosmovisión medieval, pues sólo a partir de la Edad Moderna ha podido devenir el mundo una imagen para el hombre. Esto significa que el mundo no es más que una “representación” y el hombre moderno una especie de homo videns. Pero la modernidad es también la época de la secularización, o por decirlo otra vez con Heidegger, la era de la “desdivinización o pérdida de dioses”. Ahora bien, frente a los tiempos modernos, la Edad Media se nos presentaría como una época que no necesita sensu stricto de una concepción cristiana para poder “leer” el mundo como siendo de alguna manera simbólico.