Mauricio Amar / La lengua del fin del mundo

Filosofía, Política

El lenguaje, como todos sabemos, ha sido objeto de una enorme operación que ha cambiado el destino de los humanos. Sobre él se han montado miles de estrategias, acaso la historia de las lenguas no se a otra cosa que una historia de estrategias sobre ellas. Pero ninguna se compara en su intensidad, violencia y capacidad de abarcarla como la que estamos presenciando hoy. Presenciarla, es decir, de algún modo vivir la transformación del lenguaje a tiempo real, es decir en el habla y en la escritura, nos pone ya en una situación muy difícil. Porque la transformación del lenguaje, de mi lengua que no es mía como dice Derrida, pero al mismo tiempo de todas las lenguas, incluso las que no alcanzo a imaginar, vuelve difícil siquiera decir hasta qué punto no puedo sino hablar desde esta operación, esta estrategia.

Esto, como todas las cosas humanas, tiene una genealogía. Y como toda genealogía es gris, porosa, necesaria de ser leída a contrapelo. No se puede sino estar agradecido de los europeos que en su momento supieron leer el funcionamiento del poder a pesar de las capas y capas de estrategias lingüísticas que se vertían sobre ellos. Estoy pensando en Adorno, en Foucault, Derrida y en Hamacher, figuras que hoy sería raro que provinieran de una Europa incapaz de pensar, salvo excepciones, sobre sus propias condiciones de existencia. Pero en ellos, que vivieron la emergencia y las consecuencias del fascismo de muy cerca, hay una comprensión que necesariamente anuncia lo que hoy aparece como lenguaje.

Mauro Salazar J. / Codelco. Neutralidad ideológica y transparencia del capital

Política

La llegada de Bernardo Fontaine a la presidencia del directorio de Codelco no puede ser comprendida únicamente como un relevo administrativo ni como la incorporación de un economista de orientación liberal a la conducción de una empresa estatal. Su llegada expresa algo más profundo: la instalación, en el corazón de la principal empresa pública de Chile, de una racionalidad que pretende presentarse como situada más allá de la ideología. Seguridad, eficiencia, productividad, disciplina financiera, transparencia, reducción de costos, revisión de inversiones, evaluación de activos y alianzas público-privadas aparecen como categorías técnicas, casi desprovistas de conflicto político. Justamente allí reside el problema. Cuando una determinada racionalidad, herencia agudizada de nuestra modernización terciaria, logra presentarse como simple administración de hechos objetivos y la ideología no desaparece: cambia de estatuto. El lenguaje aparentemente neutral de la gestión funcionaría como soporte ideológico del capital.

Pilar Jarpa Manzur / Sobre Parusía. Intifada global y guerra cibernética de Rodrigo Karmy Bolton

Filosofía, Política

Quiero comenzar agradeciendo esta invitación a leerte, Rodrigo. Si, como soñaba Gilles Deleuze, algunos de los viajes más intensos pueden acontecer sin que una se mueva físicamente de su entorno, es precisamente eso lo que tu libro moviliza. Al punto que algunos pasajes, así como los de este puerto, te interpelan como diciendo: “o te devuelves o aprendes a volar” (Ivens, 1963).

Pero comencé a leerte mucho antes de este escrito. Mientras Gaza estaba siendo sistemáticamente devastada y las fuerzas necropolíticas del sionismo ostentaban el respaldo unánime de las grandes potencias y sus instituciones. En ese tiempo que siguió al 7 de octubre de 2023, cuando se sucedían los gestos cómplices que rabiosamente aplaudían los mapas ‘del bien y el mal’ de Netanyahu ante la ONU, los proyectos trumpistas para la ‘Riviera’ de Gaza o las hojas de ruta que -como siempre- no conducían a ninguna parte. Y ahí, en la misma línea de sus conquistas, tú ya desplegabas un ‘paisaje posible’, poblado de miradas enkufiyadas que, al tiempo de denunciar los dispositivos genocidas, franqueaban sus aparatos de captura en un devenir de intifadas que parecían potencialmente extenderse de todos los ríos al mar. Este nuevo libro también trae esos paisajes que irrumpen, resisten y revientan en la cara de las máquinas de borramiento.

Mauro Salazar J. / ¿Iliberalismo? La fabricación editorial de lo posible

Filosofía, Política

a Nelly, que hizo del fragmento

una forma política.

Hay palabras que llegan a la política después de haber hecho carrera en las páginas de opinión. «Iliberal» es una de ellas. Su circulación reciente en Chile revela algo más interesante que aquello que pretende describir: muestra cómo una categoría puede transformarse en un recurso editorial, en una contraseña moral y, finalmente, en una tecnología de distinción política. Allí donde debería existir una discusión sobre las transformaciones efectivas del poder, o bien, en democratizar los circuitos institucionales, límites institucionales, relaciones con los intereses privados y sus formas de concentración, aparece una palabra que parece resolver anticipadamente el problema. Se nombra al adversario como «iliberal» y, con ello, se produce una escenografía en la que unos quedan del lado de la democracia y otros del lado de su amenaza.

Tariq Ali / ¿Quién es el enemigo? Sobre el Salvaje Oeste y quienes le resisten

Política

Algunos hechos necesitan ser enfatizados de nuevo. La guerra desatada por Israel y Estados Unidos contra Irán ha fracasado estrepitosamente. Un alto al fuego temporal aún se mantiene, pero ¿por cuánto tiempo? Tanto EE. UU. como Irán son conscientes de la fragilidad del estancamiento actual. El tráfico por el estrecho de Ormuz sigue severamente limitado a pesar de los pronunciamientos de Trump, y los hutíes tienen el estrecho de Bab-el Mandeb en su punto de mira. La última amenaza de sanciones adicionales por parte de EE. UU. contra Irán está siendo considerada por Teherán como un nuevo acto de guerra, lo que los israelíes deben haber recibido como una noticia bienvenida, decididos como están a mantener la guerra en curso. Mientras tanto, a pesar de serios desacuerdos entre el Pentágono y la Casa Blanca (incluyendo la preocupación del vicepresidente estadounidense de que Hegseth y otros altos funcionarios del Pentágono están subestimando el agotamiento de las reservas de municiones estadounidenses), no hay en marcha ningún intento serio de asegurar una paz duradera. Los términos iraníes, tal como se esbozan en el Memorando de Entendimiento, han sido descritos como «duros» y «severos», pero siguen siendo la única base para un acuerdo serio que proteja la soberanía iraní. Más allá de la fanfarronería incesante de Trump, su régimen está en problemas y él lo sabe. Los israelíes, excesivamente confiados y desechando todas las leyes relativas a la guerra, han visto sus propias ciudades bombardeadas y atacadas con drones, cientos de ciudadanos de doble nacionalidad huyendo del país y sus vínculos con los Estados del Golfo (salvo los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita) considerablemente debilitados.

Julio Cortés Morales / El fascismo según Guy Debord

Filosofía, Política

En “La sociedad del espectáculo” (1967) el situacionista Guy Debord dedica al fascismo la tesis 109. Ahí señala que entre las dos guerras “el movimiento obrero revolucionario fue aniquilado por la acción conjugada de la burocracia estalinista y del totalitarismo fascista, que había adoptado la forma de organización del partido totalitario experimentado en Rusia”. Un claro ejemplo de la decisiva acción conjunta de ambas fuerzas contra-revolucionarias fue España en 1936, aunque por supuesto la mitología “antifascista” de la izquierda autoritaria señale otra cosa, pues prefieren verse a sí mismos como enemigos eternos del fascismo.

Lo cierto es que existen evidentes semejanzas entre estalinismo y fascismo, a las que varios se han referido desde posiciones comunistas antiautoritarias: desde el marxista y freudiano disidente Wilhelm Reich, que distinguía entre “fascismo negro” y “fascismo rojo”, al comunista anti-partido Otto Rühle -que junto a Gorter y otros fueron tildados por Lenin como infantilistas de ultraizquierdista-, y que en su muy poco conocida obra “Fascismo pardo y fascismo rojo” (1939) describe minuciosamente la deriva anti proletaria y contrarrevolucionaria del partido bolchevique, y sus perniciosos efectos en Alemania1.