Hace un tiempo vengo notando algo en la consulta y en las conversaciones con colegas: un aumento que nadie termina de explicarse de los rasgos que la época agrupa bajo el nombre de neurodivergencia o TEA. Hipersensibilidad a los ruidos, intolerancia al contacto físico, desadaptación social, intereses focalizados hasta la obsesión y, el que más me llama la atención, la falta de comprensión del sentido del humor. Los manuales lo registran como déficit. Las familias viven muchas veces como alivio contar con una categoría diagnostica. Y en los espacios escolares puede ser broma, insulto o juego: “Es que soy TEA”, “¿Cómo tan TEA?” y otras variaciones. Para personas como yo la primera tentación es leer esto como resistencia.
Política
Giorgio Agamben / Una desmovilización general
Filosofía, PolíticaEn 1932 Ernst Jünger publica Der Arbeiter, El Trabajador (o, como quizá debería traducirse con mayor precisión, El Obrero —en Marx, Arbeiterklasse es «la clase obrera»—), obra en la que esta nueva figura de lo humano señalaba el nuevo orden del mundo. A la centralidad del trabajo corresponde el dominio de la técnica. Desarrollando conceptos que había expresado en el libro de dos años anterior, La movilización total, Jünger escribe: «la técnica es el modo en que la forma del obrero moviliza el mundo». El diagnóstico, que retomaba desde una perspectiva enteramente distinta los análisis de Marx, ejerció una influencia considerable tanto en la derecha como en la izquierda del espectro político.
Julio Cortés Morales / Bicicleta blanca
Filosofía, Política1.-“My white bicycle” (Nazareth)
Los rockeros escoceses de Nazareth tuvieron uno de sus primeros grandes éxitos radiales en 1975 con la canción “My white bicycle”, que decía más o menos así:
Mi bicicleta blanca, mi bicicleta blanca
Pedaleando por la calle
Cuatro en punto de la mañana y todos duermen
No estoy cansado y es tan tarde
Moviéndose rápido todo se ve grandioso
Después glorifican la sensación de ir pedaleando sin importar la lluvia en la cara ni el viento que azota el pelo mientras pasan las gaviotas, y prosiguen refiriendo un encuentro con un agente del control social:
Un policía me grita pero no lo veo
Ellos son algo en que no creo
Busca acusarme y no se va
Alza las dos manos, su cabeza desgraciada
Ninguna luz me ilumina
A través de la oscuridad, seguimos avanzando
Mi bicicleta blanca y yo.
Mauro Salazar J. / «Chile Actual. Anatomía de un mito». El dolor de lo posible
Filosofía, PolíticaEl célebre libro de Tomás Moulian (1997) duele, y no por lo que denuncia, que ya conocíamos, sino por lo que nos devuelve el espejo roto: la imagen de un país con épicas modernizantes que aprendió a llamar «realismo» a su rendición incondicional. «Chile actual» se lee hoy como se lee una fotografía antigua en la que descubrimos, demasiado tarde, que ya estábamos ahí, sonriendo, cuando el patrón sacudía la tapa del piano. Habitar la posdictadura fue aprender a vivir en una casa reformada sobre los mismos cimientos, con habitaciones clausuradas que nadie nombraba y la orden tácita de no abrir demasiado las puertas: una convivencia hecha de silencios administrados, de duelos postergados y de una normalidad exhibida como prueba de que todo había pasado. Lo que se cerró, en esa década (años 90’), fue menos una puerta política que una facultad, la de imaginar que el futuro podía ser distinto.
Luis Ángel Campillos Morón / El Dios catalizador del capitalismo, Dios mediante
Filosofía, PolíticaEn unos pocos años del s. IV, durante el Imperio romano, el cristianismo pasó de ser proscrito a prescrito. De ser perseguido, a ser tolerado, a ser institucionalizado. De ser perseguido a perseguir. La cadena jerárquica que vinculaba a la criatura con su Creador se amplió considerablemente. Dios, Papa, obispo, sacerdote, creyente de a pie. Toda una serie de poderes divinos y terrenales se enmarañaban viciando aquellas sagradas y puras humildad y caridad cristianas.
Siglos después (s. XVI), Lutero protestó y eliminó a todos esos mediadores, recuperando así el “contacto” directo entre Dios y el creyente. Aquellos pesos pesados (Papa, obispo, sacerdote) se disolvieron y generaron un área de mayor libertad en el creyente. Ello derivó, como célebremente subrayó Max Weber, en un afianzamiento de la noción de individualidad. Por su parte, este individualismo naciente constituyó un pilar fundamental del capitalismo.
Mauro Salazar J. / Santiago trizado. Modernización tanática y ciudad sin voz
Filosofía, PolíticaLa ciudad se ha enamorado de rufianes. Roberto Arlt
Santiago no expulsa de cualquier manera: reordena el «exilio interno» que inviste la ciudad gestional-operativa con imágenes capaces de tornar aceptable la administración del daño que producen sus dispositivos. Lo que fue «casa parronal» pasó a ser departamento estudio o loft. Antes, mucho antes, la barrialidad del siglo XX hizo de la vecindad un pliegue de reconocimiento; hoy, devenida estética compulsiva de extracción de información, convierte esos cuerpos, nombres y trayectorias en materia de una datología que organiza la visualidad misma de la modernización. Pero toda visualidad del progreso deja fuera de campo aquello que desplaza.
Ya nadie sube a un tren con maletas aunque el destierro ocurra, cotidiano y administrado con boleta digital; la revuelta de 2019 fue la suspensión del Santiago henchido en conexiones. Fue el desplome del último pliegue imaginal (neoliberal) que se contaba a sí misma como modelo (fort export) y que desde entonces sobrevive como escenografía de su propia clausura; se llama «exilio interior» a esta forma de irse sin partir, y conviene tomarlo sin dulzura, porque no designa un duelo sino una operación de silencios: algo es quitado de su sitio mientras el cuerpo permanece en él, y ahora esa operación se cumple. Además, en una ciudad de plataformas, sin escena ni aduana visible, de modo que este texto recorre, capa por capa, cómo se fabrica un destierro sin fronteras. El Santiago operario, empapado de servicios modernizantes, termino por develar que la noche administrativa nunca consigue ser total.
