Mauro Salazar J. / Crónica de una ciudad sin duelo. Servicios sin huella

Filosofía, Política

«Quien aquí entre, abandonad toda esperanza» Infierno, Dante. Comedia. Canto III, verso 9.

Santiago y sus grises anonimatos. La ciudad neoliberal tiene un modo particular de digerir la muerte: no la niega, la administra. No la esconde sino que la desplaza. El cadáver interrumpe el tránsito del Metro de Santiago y el transeúnte del andén se irrita. Lo que el enojo revela, en el fondo, es un pasajero sin derecho a duelo y el silencio pavoroso del que sigue vivo, explotado y no puede permitirse leer la escena como advertencia sin quebrarse él mismo. El enojo funciona entonces como mecanismo de distancia narrativa: convertir al otro en obstáculo o escombro, es más soportable que tolerar la imagen que devuelve el espejo. Entonces, es mejor cerrar los ojos. Vivos y muertos conviven, sin derecho a duelo, en el tiempo circular del andén.

Mauro Salazar J. / Cuerpos exiliados. Metro de Santiago: un laboratorio clínico

Filosofía, Política

En los últimos días la ciudad ha descorchado una cadena de muertes en las plataformas del metro de Santiago. Cuerpos que se lanzan contra el acero con una frecuencia que ha dejado de ser anomalía para convertirse en un hecho cotidiano: una regularidad que apenas despierta sorpresa, sin siquiera sopesar la dimensión política de tanta distopía. La máquina neoliberal sigue funcionando porque ha naturalizado las patologías de la individuación. El sistema administrativo apenas registra notas. Y el armatoste medial mantiene un silencio que no es accidental sino deliberado. Lo que está en juego en cada cadáver es una pregunta política: ¿a quién permitimos morir en medio de tanta visibilidad?

Guadalupe Santa Cruz / La ciudad archipiélago

Filosofía

El intenso organismo de un recinto hospitalario está cogido del suelo como pocos otros espacios, aunque todo en su porte y en su compás parezcan desmentirlo. El muro de silencio que instaura en su perímetro inmediato, junto con la intensidad que desborda fuera de sí, construyen barreras materiales y umbrales imaginarios, haciéndolo parecer enclavado en una suerte de tierra de nadie, fuera de lugar, ausente a la ciudad.