Pilar Jarpa Manzur / Sobre Parusía. Intifada global y guerra cibernética de Rodrigo Karmy Bolton

Filosofía, Política

Quiero comenzar agradeciendo esta invitación a leerte, Rodrigo. Si, como soñaba Gilles Deleuze, algunos de los viajes más intensos pueden acontecer sin que una se mueva físicamente de su entorno, es precisamente eso lo que tu libro moviliza. Al punto que algunos pasajes, así como los de este puerto, te interpelan como diciendo: “o te devuelves o aprendes a volar” (Ivens, 1963).

Pero comencé a leerte mucho antes de este escrito. Mientras Gaza estaba siendo sistemáticamente devastada y las fuerzas necropolíticas del sionismo ostentaban el respaldo unánime de las grandes potencias y sus instituciones. En ese tiempo que siguió al 7 de octubre de 2023, cuando se sucedían los gestos cómplices que rabiosamente aplaudían los mapas ‘del bien y el mal’ de Netanyahu ante la ONU, los proyectos trumpistas para la ‘Riviera’ de Gaza o las hojas de ruta que -como siempre- no conducían a ninguna parte. Y ahí, en la misma línea de sus conquistas, tú ya desplegabas un ‘paisaje posible’, poblado de miradas enkufiyadas que, al tiempo de denunciar los dispositivos genocidas, franqueaban sus aparatos de captura en un devenir de intifadas que parecían potencialmente extenderse de todos los ríos al mar. Este nuevo libro también trae esos paisajes que irrumpen, resisten y revientan en la cara de las máquinas de borramiento.

Mauro Salazar J. / ¿Iliberalismo? La fabricación editorial de lo posible

Filosofía, Política

a Nelly, que hizo del fragmento

una forma política.

Hay palabras que llegan a la política después de haber hecho carrera en las páginas de opinión. «Iliberal» es una de ellas. Su circulación reciente en Chile revela algo más interesante que aquello que pretende describir: muestra cómo una categoría puede transformarse en un recurso editorial, en una contraseña moral y, finalmente, en una tecnología de distinción política. Allí donde debería existir una discusión sobre las transformaciones efectivas del poder, o bien, en democratizar los circuitos institucionales, límites institucionales, relaciones con los intereses privados y sus formas de concentración, aparece una palabra que parece resolver anticipadamente el problema. Se nombra al adversario como «iliberal» y, con ello, se produce una escenografía en la que unos quedan del lado de la democracia y otros del lado de su amenaza.

Tariq Ali / ¿Quién es el enemigo? Sobre el Salvaje Oeste y quienes le resisten

Política

Algunos hechos necesitan ser enfatizados de nuevo. La guerra desatada por Israel y Estados Unidos contra Irán ha fracasado estrepitosamente. Un alto al fuego temporal aún se mantiene, pero ¿por cuánto tiempo? Tanto EE. UU. como Irán son conscientes de la fragilidad del estancamiento actual. El tráfico por el estrecho de Ormuz sigue severamente limitado a pesar de los pronunciamientos de Trump, y los hutíes tienen el estrecho de Bab-el Mandeb en su punto de mira. La última amenaza de sanciones adicionales por parte de EE. UU. contra Irán está siendo considerada por Teherán como un nuevo acto de guerra, lo que los israelíes deben haber recibido como una noticia bienvenida, decididos como están a mantener la guerra en curso. Mientras tanto, a pesar de serios desacuerdos entre el Pentágono y la Casa Blanca (incluyendo la preocupación del vicepresidente estadounidense de que Hegseth y otros altos funcionarios del Pentágono están subestimando el agotamiento de las reservas de municiones estadounidenses), no hay en marcha ningún intento serio de asegurar una paz duradera. Los términos iraníes, tal como se esbozan en el Memorando de Entendimiento, han sido descritos como «duros» y «severos», pero siguen siendo la única base para un acuerdo serio que proteja la soberanía iraní. Más allá de la fanfarronería incesante de Trump, su régimen está en problemas y él lo sabe. Los israelíes, excesivamente confiados y desechando todas las leyes relativas a la guerra, han visto sus propias ciudades bombardeadas y atacadas con drones, cientos de ciudadanos de doble nacionalidad huyendo del país y sus vínculos con los Estados del Golfo (salvo los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita) considerablemente debilitados.

Julio Cortés Morales / El fascismo según Guy Debord

Filosofía, Política

En “La sociedad del espectáculo” (1967) el situacionista Guy Debord dedica al fascismo la tesis 109. Ahí señala que entre las dos guerras “el movimiento obrero revolucionario fue aniquilado por la acción conjugada de la burocracia estalinista y del totalitarismo fascista, que había adoptado la forma de organización del partido totalitario experimentado en Rusia”. Un claro ejemplo de la decisiva acción conjunta de ambas fuerzas contra-revolucionarias fue España en 1936, aunque por supuesto la mitología “antifascista” de la izquierda autoritaria señale otra cosa, pues prefieren verse a sí mismos como enemigos eternos del fascismo.

Lo cierto es que existen evidentes semejanzas entre estalinismo y fascismo, a las que varios se han referido desde posiciones comunistas antiautoritarias: desde el marxista y freudiano disidente Wilhelm Reich, que distinguía entre “fascismo negro” y “fascismo rojo”, al comunista anti-partido Otto Rühle -que junto a Gorter y otros fueron tildados por Lenin como infantilistas de ultraizquierdista-, y que en su muy poco conocida obra “Fascismo pardo y fascismo rojo” (1939) describe minuciosamente la deriva anti proletaria y contrarrevolucionaria del partido bolchevique, y sus perniciosos efectos en Alemania1.

Carlos Andrés Ramírez / ¿Retornar a Averroes? Algunas reflexiones sobre el averroísmo de Rodrigo Karmy

Filosofía, Política

En una entrevista reciente para el Instituto Humanitas Unisonos (Junges 2026), Rodrigo Karmy recoge varias de sus tesis, desarrolladas en textos previos, sobre la contemporaneidad y relevancia de Averroes. La entrevista está llena de ideas sugestivas. La principal, quizás, radica en pensar a Averroes como fuente de una tradición filosófica alternativa respecto a la corriente dominante en la modernidad: aquella centrada en la ‘metafísica del sujeto’. Concebir la libertad como soberanía, sea ejercida por un individuo o por un Estado, es su consecuencia ético-política más determinante. Como antídoto contra la metafísica del sujeto, y punto de partida de una tradición, con bases aristotélicas, que pasa por Spinoza y Marx, aparece el pensador cordobés. El escándalo del averroísmo, la idea de un intelecto impersonal, combatido, por razones éticas y política por Tomás de Aquino, es reivindicado por Karmy como punto de acceso a una ‘modernidad alternativa’. A lo largo de la entrevista, se desarrollan las consecuencias de esta decisión filosófica considerando el pensamiento neoliberal, la noción de ‘persona’, la cuestión del comunismo y la Inteligencia Artificial. Aquí la historia de la filosofía, como sucede en sus más potentes ejercicios, es un insumo para repensar el presente.

Aldo Bombardiere Castro / Divagaciones para una política de los amantes

Estética, Filosofía, Política

Los ojos se desviaron de las pantallas. Un imperceptible desliz desajustó el algoritmo. Las líneas de fuga cayeron más abajo que las líneas del vagón; y sobrevivieron. Esta kuffiyeh se trenzó en tu aliento, como los pueblos se entrelazan con el mundo por el cual viven y mueren. Nada fue casual. O todo lo fue. Un encuentro en el metro, la suerte echada en la micro, un el rencor informe de un perfume antifascista, los libros de guerra desplegando su guerrilla. Durante semanas, todo ocurrió en la calle. Días pasados pero eternos, donde los inclementes tiempos del capital abolió la subjetividad del capital: las dominaciones modularon a formas impensables. Brotaron guerras civiles entre cuerpos en proceso de incivilización. La utilidad extravío sus funciones. El clamor de las barricadas condensó los espejos y, desnudos, retorcimos nuestros dedos sobre cristales nunca vistos. Un diluvio de revueltas sacudió la capa del globo; mientras, en vano -siempre en vano-, los planisferios se empeñaban en traspasarnos su vergüenza. Las arrugas fueron industrias de inéditas adolescencias. Nuestros hombros hoy portan cicatrices que, invencibles, revivirán otros amantes: aunque no lo quisimos, hemos renunciado a ser celópatas policías hundidos en cólera. El dinero ya no precisó de valor de cambio, pues el cambio por din asumió el heraclíteo sitial de su tiranía. Dicho en una palabra -en una palabra que, como el espelma de vela, no deja de humear en nuestra boca- por algunas semanas habitamos la revolución que harán otros pueblos. Demos las gracias a ellos. Porque durante un segundo cada día encarnamos el alba de la revolución en infinito porvenir.