Tras haber fracasado en detener un genocidio en Palestina, haber fracasado incluso en protestar (1) por el secuestro del presidente venezolano con acusaciones totalmente infundadas, (2) la instalación y aprobación de un gobierno títere en el país, (3) el sometimiento de Cuba a sanciones hasta casi su extinción contra la voluntad de una inmensa mayoría de los miembros de la ONU, (4) el lanzamiento de una guerra no provocada contra Irán, (5) la negativa a asegurar un acuerdo en Ucrania, surge una pregunta. ¿Para qué sirve la ONU? Y si la respuesta es que para muy poco, ¿por qué no abolirla y buscar otras soluciones más representativas? Mi modesta propuesta es abolir la ONU, vender el edificio comprado originalmente a Rockefeller y donar las ganancias a los países que lo necesiten.
Pax Americana
Neofascismo, Pax Americana y neoliberalismo. Una conversación entre Marcia Rosane Junges y Sergio Villalobos-Ruminott a propósito de la coyuntura política norteamericana
Filosofía, PolíticaMarcia: ¿En qué medida es posible hablar de un “agotamiento” de la política en nuestro tiempo? ¿A que apunta dicho agotamiento?
Sergio: El agotamiento de la política que experimentamos hoy tiene varias dimensiones. Por un lado, se trata de un agotamiento de los imaginarios y ordenes conceptuales que organizaron el horizonte moderno, ya sea que leamos este horizonte en términos de una tradición jurídica republicana o en términos de una proceso permanente de emancipación e institucionalización democrática. Ya sea que pongamos el énfasis en los procesos instituyentes de la democracia, como dirían Claude Lefort y Cornelius Castoriadis, entre otros; o que concibamos la modernidad política occidental de acuerdo con una teleología marxista emancipatoria para la cual la revolución se presentaba como desenlace inevitable de la historia.
