Mathías Martínez González / La constituyente en tiempo y modo oportuno. Un comentario al libro de Jaime Bassa

Política


Sobre La Constituyente de Jaime Bassa. Voces Opuestas Ediciones, Valparaíso, 2026.

TIEMPO

“La Constituyente” aparece en tiempo oportuno. Un tiempo caracterizado por el repliegue de los imaginarios democráticos, en el que los discursos de “regeneración de la nación” o de “reconstrucción” van produciendo nuevos mitos y sensibilidades reaccionarias. “La Constituyente” asoma como una intervención crítica frente a una gramática de la catástrofe, hábilmente utilizada por nuestro actual presidente y por las nuevas derechas contemporáneas. Este es claramente un tiempo de restauración oligárquica, donde aparecen nuevamente en el escenario los nombres de Jaime Guzmán, Sergio De Castro, Diego Portales, fantasmas que buscan clausurar las sensibilidades igualitarias. Es precisamente contra esa constelación política discursiva que “La constituyente” interviene en tiempo oportuno. Frente a todo ese fracaso “La constituyente” nos recuerda otra alternativa. Por eso pienso que tal vez, no había mejor momento para volver a poner en circulación estas ideas.

MODO

Surge “La Constituyente” en formato libro-ensayo, con una pluma suelta, con un estilo impublicable en las revistas indexadas que se mueven los funcionarios académicos de la universidad neoliberal. El de Bassa es un texto escrito en distintas formas discursivas o estilos literarios, deambula en varios modos, crónica, reflexión política, breve anecdotario, ensayo…pero sobre todo, libro, que procesa experiencias personales, pero también colectivas, todo a la luz de filosofía política o teoría constitucional. El de Bassa es un libro abierto, extenso, que aparece en el valioso proyecto editorial Voces Opuestas que está contribuyendo significativamente a nuestro debate sobre el presente.

INAUGURAL

En tiempo y modo oportuno el de Bassa es un libro inaugural, doy dos razones.

La primera es porque apertura una conversación en las izquierdas que ha estado cerrada.

La segunda es porque entre los de su clase, el libro es diferente, tiene otro espesor.

LAS IZQUIERDAS Y LA CUESTIÓN CONSTITUCIONAL/CONSTITUYENTE

Voy con la primera, las izquierdas y la cuestión constituyente/constitucional. Las izquierdas han enfrentado esta discusión de forma dicotómica, diría, entre el trauma y la captura, ambas posiciones son lecturas clausurantes.

EL TRAUMA DE LA IZQUIERDA LIBERAL

Hay una izquierda, preferentemente liberal-institucional, que ha sido disciplinada por la oligarquía. Es una izquierda arrepentida que afronta la discusión con un afán de clausura, repitiendo buena parte de los discursos que impusieron las derechas. Sostiene que la Convención fracasó por no haber alcanzado acuerdos amplios y por haber avanzado mediante «mayorías circunstanciales». BORIC se hizo eco de ese registro al afirmar que «lamentablemente la CC no hizo suya la necesidad de encuentro, generando un clima de intolerancias recíprocas y enfrentamientos que explican el rechazo».

Desde esta perspectiva, el debate constitucional habría terminado concentrándose en «cuestiones simbólicas e identitarias», mientras la ciudadanía pasaba a preocuparse por los problemas materiales. PIERINA FERRETI, por ejemplo, cuestionó la decisión de encauzar el momento político hacia una nueva Constitución antes de resolver urgencias como la seguridad, la migración, el empleo o el costo de la vida, sugiriendo que la vía constitucional quizá no era la más adecuada. En una línea similar, MATÍAS MEZA- LOPEHANDÍA ha sostenido que «la izquierda se equivocó estratégicamente al reconducir el malestar del estallido social hacia un proceso constitucional que nadie pidió». A propósito: Estas tres tesis son sostenidas por Cristóbal Bellolio.

Una buena síntesis de esta posición la encontré en una frase que me dijo hace un tiempo un dirigente del Frente Amplio, cuando surgió el tema de la Convención Constitucional: «Hablar de la Convención es como volver a los recuerdos de Vietnam». La metáfora es elocuente: remite a una experiencia traumática que muchos prefieren dejar atrás antes que revisitar críticamente. Yo diría, esta izquierda liberal, es la que desea guardar esta experiencia en un cajón, a lo CHADWICK.

LA CAPTURA EN OJOS DE LA IZQUIERDA REVOLTOSA/ O DEL PENSAMIENTO DE LA REVUELTA

En contraposición a la izquierda liberal, está una izquierda revoltosa, que puede ser enmarcada en lo que NELLY RICHARDS ha identificado como el pensamiento de la revuelta. Esta izquierda vio en la Convención un momento de oxigenación del bloque dominante o una fórmula empleada por la élite y el gobierno de Piñera para descomprimir la movilización social. En este registro, no pocos la describieron como una «válvula de escape a la crisis», un «cheque en blanco» para las leyes represivas o derechamente como el «salvavidas» de Piñera.

Estos sectores vieron en la Convención una derrota del movimiento popular, una trampa o una farsa que prometía transformación cuando en realidad consolidaba la continuidad. Estas lecturas no responden sólo a factores coyunturales, sino también a presupuestos teóricos. Una parte de esta izquierda no concibe que un acontecimiento de ruptura pueda cristalizar en una obra institucional. El valor de la revuelta reside, precisamente, en interrumpir el orden existente, no en fundar uno nuevo.

RODRIGO KARMY ha sostenido que la revuelta se caracteriza por su condición de «inoperosa», es decir, por carecer de una obra o de un producto institucional que la clausure. En ese sentido, la distingue de la revolución: mientras esta aspira a instituir un nuevo orden, la revuelta preserva su potencia en la suspensión de toda forma definitiva. Desde esa comprensión, el proceso constituyente puede ser leído como una domesticación de la revuelta.

A esta izquierda le ha costado asumir que la institucionalidad es algo más que un dispositivo de captura o una trampa destinada a reproducir el orden existente; le cuesta reconocer que también puede constituir un espacio de disputa y transformación. La convicción de que lo popular sólo puede desarrollarse al margen de cualquier forma de institucionalización le confiere un carácter destituyente. De hecho, la cuestión constituyente ha sido despejada de plano en estos análisis, pues sería una categoría propia de la revolución y no de la revuelta.

BASTARDA

Vistas así las cosas aparece que la Convención es una experiencia bastarda, una hija no reconocida. No es que la constituyente no tenga lugar, es que derechamente esta es una niña huacha, sin padre ni madre. Una experiencia negada por las izquierdas liberales, un hito rechazado por las izquierdas revoltosas.

CAMINO DEL MEDIO

Bassa rompe la dicotomía al estar entre medio de ambas, no cae en la actitud progresista que esconde o invisibiliza este hito, por no tener rendimiento electoral y tampoco dilapida la Convención al identificarla como respuesta posible de la revuelta social, cuestión que no acepta la izquierda revoltosa. Se apertura en este libro un camino diferente.

LOS OTROS LIBROS SOBRE LA CONVENCIÓN

Les decía que el de Bassa es un libro inaugural, voy ahora con la segunda razón. En relación a los otros libros que se han escrito sobre la Convención el que comentamos hoy es diferente, tiene otro tono, habita otro registro.

Desde el campo político e intelectual se ha escrito poco sobre la Convención. Los análisis han estado centrados en las razones del rechazo y poco y nada hay sobre la experiencia convención constitucional.

Visto en perspectiva, hay varios libros que se podrían parecer al de Bassa pero que tienen una entidad completamente distinta. Lo ejemplificaré tomando algunos libros del circuito cercano de Bassa. Tres colegas, abogados, académicos, que fueron identificados previamente como los “super expertos” que liderarían la deliberación al interior de la Convención Constitucional. Son tres sujetos, en una posición similar a la de Bassa.

GARIN

El libro de Renato Garin está cargado de anécdotas y construcción de perfiles, varias páginas son hechos fantasiosos, con foco en la dimensión farandulera y sensacionalista del proceso, más no en un quehacer reflexivo.

SQUELLA

El libro de SQUELLA se asemeja más a un diario íntimo que a un análisis profundo o técnico de lo que fue la experiencia constituyente. La gran mayoría de sus posicionamientos son reconocibles, sobre todo por quienes fuimos sus estudiantes. Es otra querella liberal.

VIERA

Viera, da un paso más allá presentando un libro con pretensión documental. El texto son sus discursos pero estos no contienen ni interpretaciones ni juicios sobre el trabajo del órgano.

BASSA

Visto en perspectiva comparada reafirmo que el libro de Bassa es inaugural. Este, analiza, propone tesis, intenta persuadir, pero sobre todo, apertura discusiones. Es inaugural pues marca un hito, ofrece un nuevo tenor en la discusión, presenta otras bases para dialogar. Diría que es el primer libro, en primera persona, que se aproxima a abordar la complejidad de la “experiencia Convención Constitucional”.

Detengámonos en algunas de estas aperturas que por tiempo, presento apenas como titulares.

SOBRE LOS INDEPENDIENTES

Se ha repetido hasta el cansancio que el gran problema de la Convención Constitucional fue la participación de «los independientes», tratados como un bloque homogéneo, opuesto a los partidos y compuesto por personas despolitizadas que habrían llegado casi por accidente. Se les responsabiliza de la fragmentación de la Convención, de dificultar la construcción de acuerdos y de buena parte de sus conflictos internos. Bassa, sin embargo, cuestiona esa narrativa: sostiene que «independiente» no es una categoría unívoca y que estas presencias incomodan porque provienen de sectores históricamente postergados que no encuentran espacio en los órganos tradicionales de representación. Lejos de constituir un problema, forman parte de la riqueza y diversidad de la experiencia constituyente.

SOBRE LA VIOLENCIA

Un punto repetitivo en nuestro debate del ciclo 2019 – 2022 fue el relativo a la violencia. Ustedes recordarán esta pregunta tan típica del periodo: “¿condena o no condena la violencia?”. Bassa nos invita a salir de esta deriva que sólo nos conduce a las caricaturas. Parte por indicar que esa lectura de la condena es un mantra pobre, simplón, que no nos permite observar la verdadera entidad de la violencia. Para Bassa la violencia es una herramienta que ha sido utilizada de forma recurrente por la oligarquía en la historia constitucional chilena y su evolución. También indica Bassa que la derecha insiste en hablar de la violencia popular para omitir su violencia, una de carácter fundacional, que sostiene nuestro orden social vigente. A fin de cuentas, la violencia no es más que un recurso antojadizo.

SOBRE LAS CONDICIONES DE EJERCICIO DEL PODER

Uno de los aportes más interesantes del libro es que Bassa pone en circulación una pregunta incómoda, escasamente abordada en el debate chileno: ¿en qué condiciones un órgano puede ejercer efectivamente el poder que se le ha conferido? A partir de esa interrogante, Bassa desarrolla una defensa de la autonomía de la Convención Constitucional y de las condiciones materiales e institucionales necesarias para que un órgano constituyente pueda desplegar su función. Es precisamente esta preocupación por las condiciones de ejercicio del poder constituyente la que conecta la reflexión de Bassa con la obra de Novoa Monreal y su discusión sobre el difícil camino de la legalidad.

AUSENCIAS

Que Bassa haya declarado que este “libro no pretende exhaustividad” y “que varios puntos serán desarrollados en publicaciones posteriores” no me inhiben, de identificar una serie de ausencias relevantes que nos permitirían comprender de mejor manera el proceso que experimentó la Convención. Menciono tres ausencias en esta ocasión.

LOS DERECHOS SOCIALES

Pese a que una parte importante de la trayectoria intelectual y política de Bassa ha estado vinculada a la reflexión sobre los derechos sociales, estas conquistas ocupan un lugar sorprendentemente marginal en el libro. El autor concentra su atención en la Comisión de Sistema Político, de la que formó parte, dejando en un segundo plano el trabajo desarrollado en otras comisiones y varias de las principales innovaciones de la propuesta constitucional. El propio Bassa reconoce que dicha comisión fue una de las que produjo un resultado más cercano al orden institucional preexistente, lo que vuelve más evidente esa ausencia. Quedan así relegados aspectos centrales como la consagración del Estado social y democrático de derecho, la ampliación de los derechos sociales, la paridad, la plurinacionalidad y la dimensión ecológica del texto, elementos que distinguieron a la propuesta constitucional de la tradición constitucional chilena.

DISCUSIONES ESTRATÉGICAS

Otro elemento que Bassa omite es reflexionar sobre algunas discusiones políticas estratégicas, en particular las relaciones entre las distintas izquierdas durante la Convención Constitucional. Llama especialmente la atención la escasa referencia a las tensiones entre el Frente Amplio y el Partido Comunista, pese a que ambos integraban Apruebo Dignidad y que mantuvieron importantes desavenencias durante el proceso. Si una salida antineoliberal supone la convergencia de ambas fuerzas, se echa en falta un análisis que permita comprender esos desacuerdos y sus implicancias para cuestiones centrales como el régimen político, el modelo de desarrollo, la descentralización o los derechos sociales.

PODERES CONSTITUIDOS

Otra ausencia del libro dice relación con el papel de los poderes constituidos. Bassa aborda esta cuestión principalmente desde la Comisión de Sistema Político y, a mi juicio, ofrece una caracterización demasiado estrecha. No identifica con claridad a los actores que operaron como fuerzas de resistencia al proceso constituyente ni va más allá de una comprensión predominantemente institucional del poder constituido. Quedan abiertas preguntas relevantes: ¿cuál fue el rol de los grandes medios de comunicación, del gran empresariado, de los centros de pensamiento o de otros actores con capacidad de incidir en el debate público? En definitiva, el libro deja en el aire interrogantes que resultan decisivas para comprender los límites y las resistencias que enfrentó la Convención Constitucional.

Traigo a la conversación estas ausencias recordando lo que SOUZA ha explicado con claridad: Las ausencias son activamente producidas. Es decir, lo que falta en el libro no es casualidad.

CIERRE

Pese a la crítica anterior no podemos sino celebrar la aparición del libro de Bassa. Volver a hablar de la Convención no es realizar una oda al fracaso, como algunos han querido instalar. Pensar aquel órgano, sus desafíos, sus trastiendas, sus aciertos y errores es una tarea política que debería ser prioridad en el campo de las izquierdas, puesto que el impulso democrático que allí se observó es un experiencia histórica con valor. La Constituyente y la revuelta social, como diría un viejo líder de las izquierdas, son actos de preparación, útiles para próximos enfrentamientos. Ver en la constituyente un aprendizaje transformador es situar a esta experiencia en las temporalidades democráticas, esa larga lucha en que los pueblos de Chile enfrentan al poder oligárquico.

El fracaso, en ese espectro, no tiene nada de novedoso. Como ha dicho DELEUZE, que las revoluciones fracasen no impiden en ningún caso que los pueblos devengan revolucionarios. Es esa la historia de la constituyente. Un pueblo devino revolucionario. Cierro repitiendo una frase que encontré en un mural que me marcó: “No se trata de que no vuelva a suceder, sino que la próxima vez no seamos vencidos”.

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