Miguel Ángel Hermosilla / Hacia una lectura del texto, “La constituyente” de Jaime Bassa

Filosofía, Política

Ni los muertos están a salvo cuando el enemigo vence. Y no ha dejado de vencer. Walter Benjamin

Habría que leer el texto, la constituyente, de Jaime Bassa como una posibilidad de convocarnos, nuevamente, ahora en tiempos de repliegue y agenda reaccionaria; en momentos en que la maquinaria neofascista clausura la “democracia neoliberal transitologica”, en tanto que instrumento también esta de dominación, y conculca derechos para intensificar sus mecanismos de acumulación, habría que leer, reitero, el texto “La constituyente de Jaime Bassa”, como una forma de pensar los modos de expresión popular que irrumpen de vez en cuando en el presente, para alterar el continuum histórico de Chile y abrir paso nuevamente a la impugnación y al debate en torno a las demandas postergadas de los pueblos, que siempre quedan enterradas bajo la violencia de la historia.

Mauro Salazar / Apruebo Dignidad, el gobierno managerial

Política

Los obreros no tienen ninguna utopía lista para implantarla par décret du peuple. Saben que para conseguir su propia emancipación, y con ella esa forma superior de vida hacia la que tiende irresistiblemente la sociedad actual por su propio desarrollo económico, tendrán que pasar por largas luchas, por toda una serie de procesos históricos, que transformarán las circunstancias y los hombres…la clase obrera puede mofarse de las burdas invectivas de los lacayos de la pluma y de la protección pedantesca de los doctrinarios burgueses bien intencionados, que vierten sus ignorantes vulgaridades y sus fantasías sectarias con un tono sibilino de infalibilidad científica”. Karl Marx. La guerra civil en Francia.

En nuestro valle el ministro secretario general de la Presidencia, Giorgio Jackson, en alianza con la Concertación (PS) y un sector de la derecha, ha terminado por develar la histeria de la gobernabilidad y su pasión de orden oligárquico. Una vez que cayó la lírica electoralista contra los 30 años de “pacto transicional”, y la iniciativa política no logra articular un “campo de disputas”, no es posible reditar ninguna épica de las militancias ante la soberanía del nuevo “consenso managerial” que ha desnudado los sintagmas de la técnica. El “armatoste socialista” no puede tolerar, ni administar la revuelta imaginal porque ella representa el crimen de la memoria, so pena de que la izquierda aprobó el movimiento popular como un golpe de desigualdades y especuló con la violencia territorial. Ni que hablar de aquel mainstream académico (sociologicismo, semiólogos de la economía, demiurgos de las estadísticas) vinculado a la post-concertación que, por distintas vías, reponen diversas “economías de restauración” y traductibilidad. La profanación del octubrismo (2019) ha quedado entrampada en un “dispositivo de captura”, donde la “secularización elitaria” no admite formas de metaforización orientadas a una “democracia expresiva”. Nuestra tragedia consiste en esta escisión (técnica adversus hermenéutica política) donde nuestro Reyno no goza de ninguna trazabilidad política (proyecto) para abrazar una “comunidad de habla”. De un lado, los Think Tank -aquellos “segundos pisos” del mundo de la “gobernabilidad Boeninger”-, se mantienen aferrados a viejos contratos cognitivos, sin fuerza imaginal. Abundan en formas y premisas normativas para entender el conflicto desde epistemologías oligarquizantes (pos-transicionales, Chile 21, COES, CEP, IES), sin generar una “teoría de la crisis” y, de otro, el gobierno no ha dado señales para mover el clivaje hacia “modernización y subjetividad”, incluyendo el diálogo con la cadena de los antagonismos sociales e impulsando una recomposición hegemónica (sin el subfijo post).