Nos hemos dejado engañar por la hipnótica fábula del apocalipsis. El discurso público, intoxicado por el espectáculo de la ruina inminente y por el narcisismo de la catástrofe, continúa contándonos que vivimos el fin de los tiempos. Un fin que se prolonga hasta el infinito, como en una serie de Netflix bien estructurada en la que el epílogo se pospone siempre al episodio siguiente. En realidad, la narración apocalíptica de masas no es sino una forma anestésica: sirve para enmascarar la única verdadera tragedia del presente, es decir, que nada cambia en el gran continuum de la historia de la opresión y que las cosas continúan deslizándose, sin perturbación alguna, por los rieles de su desmoronamiento político y social.
Simone Weil
Andrea Fuentes-Marcel / Simone Weil pensadora liminar
FilosofíaWeil construyó inteligibilidad mediante una escritura que desenraiza el pensamiento de conceptos habituales. Sus reflexiones sobre la fuerza indican que solo leemos sensaciones que el mundo nos ofrece mediante nuestro cuerpo que resultará determinante para propiciar transposiciones semánticas que modifiquen lo que el ser humano lee en la realidad. De aquí el alcance político de cuerpos y discursos en la conversación transversal de las instituciones y en el interior de los colectivos cuyos dispositivos vuelven más reales las significaciones fijadas a los nombres que las cosas mismas a las que aluden, esta modalidad de fuerza impide el acceso a la verdad impersonal.
Andrea Fuentes-Marcel / Simone Weil pensadora liminar
FilosofíaWeil construyó inteligibilidad mediante una escritura que desenraiza el pensamiento de conceptos habituales. Sus reflexiones sobre la fuerza indican que solo leemos sensaciones que el mundo nos ofrece mediante nuestro cuerpo que resultará determinante para propiciar transposiciones semánticas que modifiquen lo que el ser humano lee en la realidad. De aquí el alcance político de cuerpos y discursos en la conversación transversal de las instituciones y en el interior de los colectivos cuyos dispositivos vuelven más reales las significaciones fijadas a los nombres que las cosas mismas a las que aluden, esta modalidad de fuerza impide el acceso a la verdad impersonal.
Simone Weil / Antígona
Filosofía, LiteraturaHace dos mil quinientos años se escribían en Grecia poemas hermosísimos. Ahora ya casi no son leídos más que por gentes que se especializan en su estudio, lo que es una lástima. Pues esos viejos poemas son tan humanos que están todavía muy cerca de nosotros y pueden interesar a todos. Serían aun más conmovedores para el común de los hombres, aquellos que saben lo que es luchar y sufrir, que para la gente que ha pasado toda su vida entre las cuatro paredes de una biblioteca.
Emilse Galvis / La subjetivación política más allá de la esfera pública. Michel Foucault, Jacques Rancière y Simone Weil
Filosofía, PolíticaSe afirma que la subjetivación política no puede pensarse al margen de las manifestaciones éticas, artísticas y espirituales de la política, en cuanto que despliegan de distintas maneras unos efectos sobre lo que es asumido como común, y reconfiguran nuevas formas de concebir el sujeto político en caminos inusuales de la subjetivación. Se problematiza la subjetivación política a partir de tres lecturas: la crítica, con base en los planteamientos de Michel Foucault; una cierta interpretación de las prácticas artísticas, en Jacques Rancière; y una concepción de la espiritualidad y la política a la luz de los planteamientos de Simone Weil.
Juan Manuel Ruiz / De la construcción de la identidad a la destrucción del yo en la obra de Simone Weil
FilosofíaA partir de nuestra interpretación de la obra de Simone Weil proponemos dos líneas de lectura para entender su concepción de la identidad individual: primero, mostramos que para la filósofa el hombre construye a través de su trabajo la imagen de sí mismo que él busca ser. Mostraremos que esta búsqueda está habitada por un problema fundamental: la repetición de un mecanismo insaciable ligado al deseo de expansión del yo, en el que apenas se alcanza el instante de contacto con la imagen proyectada, ésta se ve remodelada y vuelta a lanzar al horizonte inalcanzable del deseo. Así, veremos, en segundo lugar, que en oposición a ese camino de construcción de la identidad que emana de la labor aparece en la última época weiliana una búsqueda de destrucción del impulso de identificación que implica una disciplina consciente de control de la expansión del yo y del deseo de poder que le es inherente.
