Miguel Ángel Hermosilla / Algunas notas críticas acerca de Parusía, intifada global y guerra cibernética de Rodrigo Karmy

Filosofía, Política

Cada muerto llama a los vivos

y los palestinos han entrado en el alma de Israel,

ocupan esa alma como aquello que día tras día la sondea y la perfora.

Gilles Deleuze. Las piedras.

Para deslizar algunas notas críticas acerca de Parusía, intifada global y guerra cibernética de Rodrigo karmy Bolton, habría que problematizar lo que para esta voz, sería una de la tesis centrales del texto, a saber; la que afirma que la signatura del semita, siempre móvil y desplazante, se sostiene en la no sutura entre vida y logos, en el hiato entre ser humano y razón, es decir, en una vida atravesada por el “exceso de deseo” que no coincide con la representación antropológica de “persona”, entendida esta como sujeto titular del pensamiento, pues, es en la cristalización humanista de esta premisa, como pura oikonomia y cibernética, vale decir como puro gobierno y administración de los cuerpos, donde han estado asentadas las dinámicas productivas del reino del capital, ahora como “refundación neoliberal-sionista” del fascismo actual sin régimen; la parusía como advenimiento de la clausura del mundo en virtud del despliegue totalizante del tecno capitalismo planetario, que tendría como engranaje catalizador de la expansión colonial sobre el mundo, precisamente la fundación del Estado sionista de Israel en tierras palestinas, en tanto que intensificación imperial europea, al alero del desplazamiento y yuxtaposición de la maquina antropogénica semita que lo cobija:

“Como sostendremos a continuación, una noción crítica del antisemitismo implica trazar una genealogía del término “semita” y mostrar cómo en él se conjugan la representación del “judío”, del “árabe” y el “musulmán” como tres tópicos cuyo monto energético se yuxtapone entre sí de manera intercambiable en cada una de las categorías en juego. Así, por ejemplo, el “judío” que será puesto en el cadalso del poder durante la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX, será desplazado por el “árabe” durante los años 60 en pleno contexto de descolonización, el cual, a su vez, será desplazado por el “musulmán” durante las primeras décadas del siglo XXI bajo el escenario de la reciente “guerra contra el terrorismo”, es decir, la guerra colonial globalizada”. Rodrigo Karmy. Parusía. Intifada global y guerra cibernética. P. 45.

La genealogía del semita que va construyendo Karmy a partir de la convergencia de lecturas entre Furio Jesi; “Cultura de derechas” y el Orientalismo de E Said, va configurando una zona epistemológica que denuncia la construcción histórica y racista de la máquina orientalista del mitologema semita, como vida excluida del orden de la razón y reducida a un exceso de deseo, entendida como pura existencia arrojada al fanatismo religioso y a su capacidad sacrificial del arrojo a la muerte, eximida de la posibilidad de pensar por cuenta propia, y por lo tanto de gobernarse a sí misma. Sera, entonces, la maquina mitológica orientalista moderna, que produce el “clivaje Oriente- Occidente” atravesada por la impugnación jesiana a la cultura de derechas como religión de la muerte y su maquinaria de confiscación del deseo, rotulada en un cuerpo anudado a la razón o encarnado en ella y que, por tanto, devendría en una metafísica de la totalidad del sujeto, totalidad en la cual la figura del semita quedaría contemplada, pero como un afuera excesivo de esa soberanía, es precisamente porque el semita y sus distintas yuxtaposiciones , vale decir la del judío, el árabe y el musulmán, muestran la apertura o el abismo que separa al viviente de la razón, es que la máquina moderna de la sutura antropológica la conjura como una vida en el límite de la representación civilizatoria, que debe ser administrada bajo la oikonomía cristiano- europea del orden productivo.

Es, en este sentido que la indagación que emprende karmy, recoge la problematización genealógica que tanto Said como Jesi plantean como irresuelta, a saber, el sentido del término semita, como articulación teológica previa al dispositivo orientalista, que forjó la primera forma antropológica del sujeto como agente del pensamiento1, e instaló el dualismo racista del sujeto europeo, que piensa como portador de una razón que le es propia, y la del semita y sus conjugaciones árabes y musulmanas, como prototipos de vidas indias, bárbaras, y amenazantes, desprovistas de la capacidad de discernir por sí mismas y desplegar pensamiento. Será entonces, este paradigma teo-antropológico, el primer esbozo del orientalismo moderno que hará coincidir punto por punto la convergencia entre antisemitismo y orientalismo como dos caras de la misma máquina mitológica europea2.

“La pertenecía de la racionalidad al humano”, como un hecho dado, aparece como el horizonte en el que es posible definir el estatuto de la “persona” y con ella la puesta en marcha del proyecto moderno de subsunción de la vida a los imperativos mandantes de la soberanía del capital, constitutiva del proyecto europeo moderno de la vanguardia de la razón y al servicio de su régimen de conquista y explotación.

La gramática antropogenética que pone en juego la maquina mitológica y que coincide con la propia historia de la filosofía moderna , en tanto producción de humanidad pensante, marca el lugar del sujeto que piensa como cogito posesivo y apropiante; “punto de separación” de la violencia imperial que produce a su vez a “un otro de si “como vida excluida de la propiedad del pensamiento, “un otro de si” excedente de la “comunidad de los que piensan”; del proyecto moderno europeo que expresa el diagrama mitológico de la cultura de la muerte como modulación archeó-teleológica, constitutiva de la filosofía de la historia y sus procesos totalizantes de apropiación de lo viviente.

Y la pregunta que salta a la vista, entonces, es; ¿qué mecanismo de la trama de la dominación se entreteje en la sutura semita?, ¿por qué la misma categoría – la del semita- construida desde el siglo XVIII y producida de forma yuxtapuesta con la del árabe y el musulmán, operan como el revés del antisemitismo y en el mismo sentido del desplazamiento orientalista de la razón imperial excluyente? Tendríamos que sostener que allí donde se produce el dispositivo semita, allí también medra, al alero de esa representación de la maquina imperial, la tecnología del antisemitismo como el encuadre de la domesticación del pensamiento. Tendríamos que pensar a la luz de la lectura que el texto de Karmy nos ofrece, que la sutura semita del viviente, en tanto que “amenaza a los valores del mundo civilizado”, actúa a su vez como mecanismo inmunológico- como articulación antisemita y orientalista- del programa logocentrico de la modernidad y su representación blanca de la razón civilizada europea, y que a su vez suspende las posibilidades de pensar una alternativa al proyecto imperial occidental de producción de humanidad.

Karmy nos dirá que Masad subraya el punto ciego de Said, a saber; que el dispositivo antropogénico del orientalismo, produce al semita, primero como una categoría lingüística que separa a la lengua indoeuropea de la lengua semita, para proyectar históricamente esa cesura a un registro racial y luego cultural religioso que obligaría modificar el racismo centrado en el color de piel, por uno culturalismo ordenado por las pautas culturales del canon metropolitano.

¿Pero, qué es lo que en esta configuración lingüística, racial y cultural aparece como una amenaza para la cartografía de la razón occidental? ¿Qué es lo que de esta vida resulta amenazante, y sobre la cual se funda el antisemitismo como proyección semita en la representación de la máquina orientalista?, se pregunta el autor, entre leyendo a Said, Masad y Jesi. Said nos sugiere, nos dirá Karmy, como se forjo el orientalismo moderno, y como a partir de esa arqueología, nos invita a pensar que la figura del semita no es una raza dada naturalmente, sino una producción histórica y política de la misma máquina mitológica,( modelo epistemológico imperial de producción y exclusión de humanidad) y su dispositivo antropogénico orientalista3, pero el trabajo de Said, insiste Karmy no nos advierte por que la producción histórica del semita aparece una y otra vez como amenaza; ¿cuál es el peligro que reviste el semita para la representación occidental moderna?, y tal parce ser que la hipótesis que se juega, a la luz de las problematización jesiana, es la de que en el semita y sus distintas conjugaciones queda suspendida la operación oikonómica de sutura entre vida y logos, entre hombre- racionalidad y ley para dejar entrever el “exceso improductivo del deseo, el gusto y la felicidad, es decir el de una vida sensible, pero sobre todo el exceso improductivo que deja entrever esta vida no oikonomizada ni administrada bajo la égida de los imperativos logo-productivos, será el poder más excesivo de todos; la capacidad de matar y matarse, el exceso de la muerte. Este será el fundamento ideológico de todo antisemitismo en tanto que revés o prolongación de la invención histórica de la signatura del semita, se trata de que estas vidas ponen en juego el diseño sacrificial que justamente la oikonomía de la razón cristiana habría conjurado4: el semita no piensa por eso puede matar, el cristiano no mata por eso puede pensar5. Se trata de problematizar como es que la maquina imperial centroeuropea juega, en tanto entramado de dominación y conquista siempre bajo la premisa de la defensa como artilugio de legitimación del nómos de la fuerza y la violencia expropiante. El planteamiento de Jesi respecto del judío resulta ser análogo al que había hecho Said respecto de los árabes y musulmanes, en ambos, la triada fantasmática semita reproduce la misma amenaza sobre una Europa puesta a la defensiva6. A está luz podríamos pensar con Karmy que todo enemigo construido por los neofascismos son derivaciones del semita, cuya mitología de la muerte pondría en juego una forma de antisemitismo expresado en la figura del extranjero, el migrante, los pueblos originarios, las disidencias sexuales, el comunista, pues ninguna de estas exterioridades o vidas liminales- al límite- portarían la sutura entre vida y ley, entre norma y productividad, sino más bien serian vidas atravesadas por la improductividad excesiva del deseo y la excrecencia de una vida expuesta a la falsedad pagana de la inoperosidad y el uso común del mundo; vidas parásitas, “existencias del desgaste” y exílicas, sin nómos de la tierra.

Ya entramos al momento parusiastico del reino del capital y el tecno fascismo, expresado, en la fundación del Estado sionista de Israel, la palestinización de todos los pueblos de la tierra y la sionización de las oligarquías mundiales, que asumen la narrativa dispensionalista de pueblos elegidos para la conquista y la dominación total del mundo, así el discurso sionista, se revela, nos dirá también karmy, no solo como la columna vertebral del estado de Israel , sino como el pivote colonial aún vigente del imperialismo occidental en medio oriente7. En este sentido nos dirá Karmy, el discurso sionista y el Estado de Israel, es el sueño cumplido- en términos freudianos – de las potencias occidental, en el sentido de que el Estado de Israel será la vanguardia del imperialismo en medio oriente y el sionismo el movimiento ciberfascista de la axiomática capitalista que una vez cumplida la misión teológica política de instalar el Estado judío en Palestina, dará por realizada la misión, y esta será a la vez el indicador del triunfo del capital “occidental” en todo el orbe, en palabras de Karmy, “ el Estado de Israel sería la fórmula de la expansión del capital en el mundo, el triunfo de Cristo sobre la tierra, la parusía, traducida como guerra cibernética y el triunfo del capital occidental sobre todo el planeta 8.

Hasta ahí la “consumación parusiastica” del reino de todavía, pero el ritmo de la tierra que late en la historia viva de la justicia de los pueblos camotearán a los ejércitos opresivos de la profecía cibernética; la intifada global y la piedra en la mano rebelde de los niños seguirá alborotando al gobierno total del mundo. Todo lo demás es caer en el esencialismo metafísico del destino inalterable, por ahí pasa también la intensidad y la textura del trabajo escritural de Rodrigo Karmy, en el no eternizar el horror y la catástrofe de la historia, por ahí se desliza su respiro benjaminiano, por ahí se vislumbra la urgencia de pensar la suspensión del mote teológico del destino trágico, para abrir la esperanza sensible de una posibilidad ética para el mundo y redoblar la intensidad erótica de la felicidad de los pueblos. Frente a la parusía y el tecno fascismo actual, la intifada y el sumud general de las “multitudes”, frente a la devastación del “ciber-sionismo”, la insurrección del paisaje, la piedra en la mano de la muchedumbre, como exceso improductivo de una vida inoperosa que no calza con la matrix sacrificial del orden tecno colonial. Será el error comunista, de la pasión excesiva de un mundo por habitar, lo que trastorne la verdad del fuego imperial.

NOTAS

1 Rodrigo Karmy. Parusía. Intifada global y guerra cibernética. Voces opuestas ediciones.2026.

2 Oc cit. Karmy. Parusía. Intifada global y guerra cibernética. P. 82

3 Op cit. Parusía. P. 84.

4 Op cit. Parusía. P. 85.

5 Op Cit. Parusía. P 100

6 Op cit. Parusía. P. 94

7 Rodrigo Karmy. Palestina sitiada. Ensayos sobre el devenir nakba del mundo. Lom ediciones. 2024.

8 Rodrigo Karmy. Consideraciones sobre el sionismo. Ficción de la razón. 2026.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.