Carlos Flores Cancino / Suspensión anárquica de lo común

Filosofía, Política

Sobre el Pequeño tratado de cosmoanarquismo (2026), de Josep Rafanell i Orra

El Pequeño tratado de cosmoanarquismo (Luciole & Irrupción, 2026) de Josep Rafanell i Orra es, a todas luces, un fragmento refractario a toda norma y forma política. Una voz disonante que se resiste a ser capturada por la retórica política moderna. El gesto expreso de Josep es el de la errancia y el desajuste. Y el Pequeño tratado es en sí un artefacto de sabotaje. Las genealogías del fragmento, que recorren sus páginas, trazan una cartografía que nos aproximan a lo múltiple, lo heterogéneo y lo irreductible que persiste o ha irrumpido el continuum histórico de la dominación. En última instancia, la restitución del gesto an-árquico, de la comunidad y del partisano, asumen aquí una naturaleza informe; una estocada al lenguaje, cuya laceración atenta contra la tiranía de la retórica y la política como maquinación.

Sofía Brito / Tres escenas desde Antropoceno como fin de diseño de Alejandra Castillo

Estética, Filosofía, Política

El Antropoceno no es ocularcéntrico, a pesar de presentarse en imágenes, advierte Alejandra Castillo (p. 23) 1. Su escala no es humana: excede la mirada, la perspectiva, la distancia. El ojo se descompone frente al algoritmo, la imagen satelital y el flujo del big data. La visión deja de organizar el mundo y se convierte en su ruido de fondo.

El Antropoceno no es lo que se puede ver, sino el momento en que ya no hay nada que ver, porque toda imagen está saturada, como diría Joanna Zylinska. Las películas producidas por Netflix, como No mires arriba y Dejar el mundo atrás, dramatizan esa impotencia visual del Antropoceno. En No mires arriba, la destrucción del planeta se vuelve espectáculo mediático. La inminente catástrofe es tratada como un producto más en la economía de la atención. Todo se muestra, todo circula, y precisamente por eso nada interrumpe. El fin del mundo se vuelve trending topic, una secuencia infinita de notificaciones ante la certeza de que “no hay nada por hacer”. En Dejar el mundo atrás, la mirada se apaga. Un ciberataque global corta las comunicaciones, hackea los autos Tesla, y el mundo se detiene sin explicación, sin imagen, simplemente ocurre. Lo que colapsa allí no es solo la tecnología, sino el régimen visual mismo y su idea de que todo puede ser visto, registrado y comunicado. Incluso el colapso se nos ofrece como contenido, como simulacro, mostrando el momento en que la sobreproducción de imágenes coincide con la imposibilidad de mirar. El fin ya no puede ser visto, porque su escala no es humana, pero también porque es demasiado visible en la ilusión de transparencia.

Karen Glavic / Feminismo: la tierra de lo en común

Estética, Filosofía, Política

Disentir es, entonces, un modo alternativo de trazar el contorno de lo en común, enlazar de modo creativo y estratégico los cuerpos y temporalidades del feminismo en una política de alteración del Estado.1 Quizás a modo de spoiler comienzo con la última línea del Antropoceno como fin de diseño de Alejandra Castillo. Supongo que a los lectores no les molestará que empiece con el desenlace, con el último sabor de boca, o tal vez con la promesa que anuda el tiempo del libro con los feminismos disidentes. Disidentes, porque no se trata de cualquier feminismo. Así como no se trata de cualquier final de libro, ni tampoco de cualquier fin de diseño.

Carlos Flores Cancino / Tesis críticas sobre el Manifiesto Tecnopolítico

Filosofía, Política

Las siguientes tesis nacen como réplica a propósito, y en contra, al reciente texto titulado “Manifiesto tecnopolítico” aparecido en un primer momento en Arqueologías del porvenir —como Manifiesto geotecnopolítico 0.1 — y posteriormente en la Revista Supernova. En este texto, en su última versión, Emmanuel Biset, Flavia Costa y Javier Blanco nos ofrecen una atenta lectura de los impactos que trae consigo la aceleración de la mediación técnica sobre las formas de vida y la crisis ambiental como consecuencia de los procesos antropogénicos. Sin embargo, vale la pena detenernos y poner algunos puntos de tensión para discutir y tomar distancia de sus propuestas tecnopolíticas. Veamos.

Príscila T. Carvalho / Antropoceno, Capitaloceno, feminismo y colonialidad

Filosofía, Política

El informe de las Naciones Unidas del año 2023 ofrece un diagnóstico alarmante al advertirnos que nos enfrentamos a seis puntos de inflexión climáticos y de riesgo, cuya mayor consecuencia es la del deterioro de las condiciones de vida en el planeta que habitamos1. Si bien el “Holoceno” es el período aún presente de la Era Cenozoica en el que el planeta experimentó cambios que nos permitieron a los humanos habitarlo, fue precisamente debido a los cambios climáticos resultantes exclusivamente de las acciones humanas en el planeta que este período “Holoceno” se ha denominado Antropoceno, un concepto compuesto por dos palabras: anthropos (humano) y ceno (época).

Paola Chaparro / Disentir el mundo: género, ecología y cuerpos pensados desde una escritura feminista

Estética, Filosofía, Política

Síntomas de agotamiento de las formas en que hemos imaginado/habitado el mundo: el calor brutal, la escasez de recursos naturales, territorios apropiados y devastados, poblaciones desplazadas, las derechas mostrándose en su versión más extrema, los vientres controlados, las sentencias jurídicas teatralizándose en pantallas; cada una de estas escenas opera como una muestra no solamente de una época caótica sino de un desgaste, de una extenuación y, por tanto, de un límite que se ha alcanzado. Esta multiplicidad de escenas, de imágenes, de proyecciones sobre los cuerpos anidados en una retícula de afectos desbordados parece evidenciar el colapso de la arquitectura de la modernidad patriarcal y colonial que se instauró como el diseño político que organizó el mundo.

En Antropoceno como fin de diseño (2025), Alejandra Castillo nos presenta un análisis de las formas de desigualdad, vigilancia y despojo que emanaron del proyecto político moderno poniendo atención a la matriz excluyente que se instala a partir de una concepción de humanidad figurada en sujetos masculinos, blancos, letrados, heterosexuales y, particularmente, propietarios. De tal modo, el diseño político de la modernidad impone una forma patriarcal-capitalista-colonial la que hace imposible acoger la pluralidad de lo viviente.