Mauro Salazar J. / No future. Cuerpos expuestos y finitudes compartidas

Filosofía, Política

El futuro nunca fue un lugar al que se llega, sino una promesa que sostiene el presente para que no colapse sobre sí mismo. Cuando esa promesa se retira, no desaparece el tiempo: desaparece la razón para atravesarlo. Cabe recordar que Margaret Thatcher llegó al poder en 1979 abriendo una zona de despojos. El reloj se detuvo. Y una consigna callejera resumió lo que los discursos oficiales tardarían décadas en admitir: «no future». No era un lamento adolescente, aunque naciera en bocas frescas. Era un diagnóstico que ponía en tensión los movimientos de vida. Lo que aquella frase anunciaba no era la ausencia de mañana en sentido literal, sino la clausura de la capacidad de imaginar un orden distinto al que ya gobernaba las calles, los salarios y los cuerpos. Desde entonces, cada generación ha repetido esa sentencia con matices propios, pero el núcleo permanece intacto: vivir sin la posibilidad de proyectar una forma de existencia que no sea la administración indefinida del presente. Imaginemos esa condición como una habitación sin ventanas donde el reloj sigue andando pero el calendario se ha detenido.

Julio Cortés Morales / Dos conferencias de Adorno sobre el fascismo

Filosofía, Política

El complejo escenario actual, con el avance de un paquete de iniciativas fascistoides en la agenda gubernamental y parlamentaria (reforma constitucional en seguridad pública, Ley Naín-Retamal 2.0, Ley antibarricadas 2.0, Nueva modificación al tipo penal de apremios ilegítimos, entre otras), me motiva a dar a conocer en esta versión online dos capítulos del libro “La religión de la muerte” (2023), que a mi juicio contiene insumos teóricos para entender esta arremetida del neofascismo democrático instaurando una verdadera dictadura policial/militar con conducción civil.

Fascismo contra la democracia y fascismo en la democracia (1959)

En una conocida conferencia de Theodor Adorno en 1959, ante un Consejo coordinador de trabajos entre cristianos y judíos, traducida en la versión que tengo como “¿Qué significa renovar el pasado?”, el “teórico crítico” de Frankfurt en su característico y sombrío estilo constata que “el nacionalsocialismo subsiste, y hasta hoy no sabemos si sólo como un espectro de la monstruosidad pasada, que no ha conseguido desaparecer de por sí, o que no ha muerto aún; o si permanece en los hombres como una disposición a lo indecible, y en las relaciones que provoca”.

Mauricio Amar / Sobre el cinismo moderno

Filosofía, Política

En uno de sus escritos tempranos llamado Crítica de la razón cínica, Peter Sloterdijk interpela a un tipo de subjetivación producido por el proceso de la Ilustración, especialmente en su fase decadente. Indica que en la modernidad prevalece una figura fundamental que vendría a ocupar el lugar de una «falsa consciencia», al lado de las más conocidas mentira, error e ideología. El problema, indica Sloterdijk, es que esta forma de subjetivación –que difiere profundamente del cinismo antiguo, al que el autor prefiere denominar quinismo– es una suerte de extraña falsa consciencia consciente. El cínico es aquel que no se engaña, no pretende que la vida es perfecta (como bien podría cegar una ideología). Es más, puede ser enormemente agudo en desmenuzar el funcionamiento del poder y sus miserias y, sin embargo, seguirá funcionando sin alzar en ningún momento la voz por alguna injusticia.

Asmaa Abu Mezied / Bienestar animal y jerarquías del sufrimiento en Gaza

Política

Introducción

El 14 de noviembre de 2025, los medios alemanes describieron a cuatro burros transportados desde Gaza por la organización israelí Starting Over Sanctuary como habiendo sido «rescatados», antes de ser reubicados en un zoológico en Oppenheim. A los animales se les dieron nombres alemanes y se describió que habían «dejado atrás el hambre y la miseria, las palizas y las privaciones». Lo que faltaba en la cobertura era cualquier mención a los niños en Gaza a quienes se les negó la evacuación o al genocidio israelí y a los continuos ataques contra los palestinos tras el «alto el fuego» de octubre de 2025. Esta disyuntiva —entre la visibilidad y la movilidad otorgadas al sufrimiento animal y el persistente borrado de la vida humana palestina— yace en el corazón de un «teatro del cuidado».

Mauro Salazar J. / El Metro de Santiago como escenario de “lo Político”. Belleza y muerte

Filosofía, Política

Veinticinco casos consumados en 2025 y doce en 2024. Una tasa que, según el Ministerio de Salud, ya supera los homicidios: 10,3 suicidios por cada cien mil habitantes. Son cifras, frías cifras, que la empresa estatal del Metro prefiere no publicar, alegando una extraña prevención contra los «efectos de imitación», como si el silencio pudiera cerrar lo que ya está abierto: una zona de sombras en el seno de la vida urbana donde no caben funcionalismos, o explicaciones del tiempo breve.

Lo que ocurre en el Metro de Santiago este 2026, como en otras capitales, se tiene que abrir necesariamente al campo de «lo político» y precipitar las sinuosidades del poder. No es suficiente decir que los sujetos y las multitudes que observan suicidios están apetecidos o resignados por trayectorias castigadas y sobreexplotadas a un régimen de la factualidad: sería limitar el fenómeno a los dilemas de la vida cotidiana, amén de que buena parte de ello sea cierta. Porque si no se abre «lo político» como horizonte vital, como ese espacio de sentido donde es posible imaginar otra vida, entonces solo abundan estadísticas naturalizadas. Impera la datología, el descriptor sin misterio. La Organización Panamericana de la Salud reporta tasas de suicidio juvenil que superan promedios regionales: 12,8 por cien mil en el grupo 15-19 años, 15,4 en el de 20-24. Pero las cifras no dicen nada sobre lo que genera esas cifras: el régimen político que ha hecho del neoliberalismo no una economía sino un modo de vida, una ensambladura que toca cada fibra del tejido social.

Alejandra Bottinelli / La palabra viva de los jóvenes de Gaza

Literatura, Política

Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé! […]

Y el hombre… Pobre… ¡pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!

Cesar Vallejo, Los heraldos negros

Hay palabras que son aviso: una sonrisa se está perdiendo para siempre y cae a nuestros pies: ¡tómenla, cuídenla, no la dejen morir!

Hay palabras que son como sombras que se quedan rondando nuestras cotidianeidades, como dobles de lo que somos en nuestros días de todos los días, y nos encuentran cuando, como al hombre del poema de Vallejo, alguien nos llama con una palmada por sobre el hombro y nos volteamos a ver nuestra mirada buscando otra mirada. Palabras sombras de las nuestras, que hacen figura con nosotros, que no nos dejan y se quedan a vivir junto a nosotros.

Hay palabras que son conjuro, de la estirpe de esas capaces de reunir a los astros y volverlos al tiempo, son palabras de fe, esto es, palabras-confianza, fidelidad, lealtad. Palabras fuertes que reposan en la promesa de seguir siendo, de permanecer a tu lado, de no soltarte, de no dejarte a ti misma, a ti mismo; palabras-confianza: la promesa misma que te constituye.